Por Dayana Vinueza / Fotos: Micaela Ayala

Después de rendir el Examen de Educación Superior (ENES), Charlotte Berrezueta recibió un correo electrónico en el que se le invitaba a formar parte de una nueva universidad en la que podría convertirse en una de las mejores científicas del país. Al principio dudó, pero la idea de estar en una institución que ayudaría a transformar el Ecuador le hizo tomar la decisión de unirse a la primera generación de Yachay Tech.

A sus 17 años, Charlotte dejó el archipiélago de Galápagos, su tierra natal, a 970 kilómetros al oeste de la costa continental ecuatoriana para embarcarse en un sueño del que hoy forman parte otros 604 estudiantes de todas las provincias del país.

“Lo que me gusta es que tenemos estos dos años de tronco común para poder experimentar un poco de Geología, de Biología, y así tener un campo más amplio para saber lo que nos gusta”, señaló la estudiante a la agencia Andes.

Ella, junto a otros 186 jóvenes, inauguraron esta universidad emblemática el 31 de marzo de 2014 y en octubre de este año iniciarán un nuevo semestre junto a 200 compañeros más, quienes han alcanzado las mejores calificaciones en el ENES y quieren convertirse en grandes científicos que aporten en el cambio de la matriz productiva del país y apunten hacia la economía del conocimiento.

Yachay Tech, es el corazón de la Ciudad del Conocimiento que se está construyendo en la localidad de Urcuquí, provincia de Imbabura (norte andino), en dos haciendas que han sido recuperadas y revalorizadas. Si bien la empresa pública Yachay administra esta ciudad, la universidad tiene completa autonomía, con autoridades propias y un presupuesto destinado a la contratación de grandes talentos que aporten en la construcción del conocimiento y la innovación.

Sus máximas autoridades son la comisión gestora, integrada por cuatro miembros académicos nombrados bajo el decreto presidencial 247. Ellos son los encargados de tomar las decisiones sobre el funcionamiento de la universidad, así como de impulsar la llegada de nuevos talentos. Uno de ellos figura como rector y debe vivir en la universidad, los otros se encargan de promover los objetivos de la institución en el mundo.

José Andrade, nombrado como nuevo rector interino de Yachay Tech, explicó que “la comisión gestora tiene como objetivo crear una universidad de excelencia en Ecuador pero con presencia mundial”. Es así que su misión consiste en traer recursos del mundo a la universidad y conectar a Yachay Tech con los más reconocidos centros académicos para tener programas en conjunto.

“Esto requiere una presencia local en Urcuquí, pero también una presencia en el mundo, mañana podemos estar en Londres, en Francia o Australia reclutando un decano o un canciller (…) El rector se lo puede ver entonces como el gerente general, que toma las decisiones administrativas bajo las directrices de la comisión gestora”, señaló Andrade.

La vida estudiantil en Yachay Tech transcurre en un ambiente lleno de naturaleza y tranquilidad, que inspira al desarrollo del conocimiento. Los alumnos tienen cientos de hectáreas para caminar, relajarse y sumergirse en los libros de ciencias. Como los maestros viven en el mismo lugar es fácil contactarse con ellos, pedirles que expliquen algo que no entendieron o mantener tutorías en los laboratorios para seguir avanzando en la elaboración de sus investigaciones.

 

Los estudiantes inician un nuevo periodo de clases en octubre de este año. Para ingresar a esta universidad hay que rendir el ENES y sacar calificaciones sobre 900 puntos.

Al momento, todos los alumnos están siguiendo un tronco común de todas las materias para en tercer año escoger una carrera de entre las 9 aprobadas por el Consejo de Educación Superior, entre las que constan Biología, Química, Nanotecnología, Física, Matemáticas, Petroquímica, Ingeniería en Polímeros, Ingeniería en Tecnología de la Información, Geología e Ingeniería en Geotecnia.

El mejor talento humano para expandir el conocimiento

El reclutamiento de talento humano de talla mundial para Yachay Tech ha dado sus frutos en los últimos meses. Un canciller, dos vicecancilleres y cuatro decanos de las escuelas se han unido al equipo de la universidad.

La parte académica y creativa está a cargo del canciller Daniel J. Larson, con un doctorado en Física por la Universidad de Harvard. Bajo su dirección están la vicecanciller de Política Académica, Catherine Rigsby, y el vicecanciller de Investigación y Transferencia Tecnológica, Juergen Reichardt.

Andreas Griewank, es el nuevo decano de la Escuela de Informática y Tecnologías; Spiros Agathos, decano de la Escuela de Ciencias de la Vida y Biomedicina; Paul Baker, decano de la Escuela de Geología e Ingeniería; y, Paola Ayala, decana de la Escuela de Ciencias Físicas y Nanotecnología.

 

Esta última comentó que se unió a la familia Yachay Tech para poder dirigir a los jóvenes desde cero con la intención de fortalecer los procesos de investigación en el país. “Mi objetivo es identificar los temas donde tenemos mayor potencial en el Ecuador y relacionarlo con las capacidades que ya existen en el país. Me interesa que se haga investigación no solamente centrada en Yachay, sino tomando la experiencia de mucha gente en otras universidades”, señaló Ayala.

Para esta tarea la universidad cuenta con cuatro laboratorios de docencia equipados con todos los materiales necesarios para poner en práctica las clases teóricas. Además hay aulas modernas equipadas con televisores, salas para conferencias y están en construcción dos laboratorios de investigación.

Un hogar perfecto para estudiar

Pero el talento humano no solo se aprecia en profesores y decanos, sino en los mismos estudiantes que se encuentran dentro de las aulas, quienes entregan todo su conocimiento para convertir a Yachay en un referente para Latinoamérica.

La vida de estos alumnos se centra básicamente en los libros. Hay dos jornadas, unos estudian en la mañana y otros en la tarde, pero el resto del día lo dedican al estudio de inglés, a las tutorías con los maestros y a otras tareas de investigación.

Para ellos esta universidad es su hogar, es el lugar en el que no solo desarrollan sus capacidades sino que hacen nuevos amigos. Andrés Guerrero, de 18 años, también forma parte de la primera generación de estudiantes aunque comenta que a veces extraña a sus parientes en Guayaquil.

“Todo es como una familia, tenemos la confianza de ser amigos de los preofesores, a veces los llamamos o vamos a sus casas. Con los compañeros también estudiamos todo el día y a veces vamos al cine, es una experiencia nueva. A pesar de extrañar a mi familia aquí se siente como en familia”, dice Guerrero que se prepara para volver a casa durante sus vacaciones.

No es el caso de Galo Ortiz, para quien Yachay Tech se ha convertido en su hogar definitivo, pues su familia vive en España. En la casa que le asignaron para vivir comparte con otros 6 compañeros que se han convertido en su familia. Él tiene 42 años y dice que este proyecto le ha brindado la oportunidad de salir adelante y demostrar que tiene un gran talento.

Es por ello que pasa todo el día estudiando, todos los días recibe clases de inglés, y los martes y viernes sigue un taller de codificación, las clases regulares las toma de 2 a 6 de la tarde y los fines de semana los dedica a la lectura de libros y material didáctico.

“El nivel académico que tiene la universidad es un referente y yo estoy seguro que en un futuro cercano las primeras promociones que salgan de aquí van a ser profesionales muy exitosos y van a aportar mucho en el campo de la industria. Sabemos que todo el país ha puesto la confianza en todos quienes formamos Yachay y estamos encaminados a lograr nuestro objetivo”, dijo Ortiz.

En el poco tiempo libre que tienen los estudiantes pueden disfrutar de un hermoso entorno natural lleno de árboles, pueden pasear en bicicleta o jugar en las canchas deportivas. Los fines de semana algunos se van a pasear a Ibarra o regresan a sus casas, pero la mayoría se queda en la universidad, pues viven en Manabí, Guayaquil, Santo Domingo, Quito y todas las demás provincias del país.

Los alumnos comparten habitaciones de tres, cuatro y hasta ocho personas en las que cuentan con todas las comodidades como agua caliente, luz, internet y cocina. Por ahora, ellos no pagan nada pero desde el próximo semestre pagarán una suma simbólica de 25 dólares por el mantenimiento. En cuanto a la comida ellos mismos cocinan sus alimentos o la compran en Urcuquí. Incluso hay señoras de la zona que han dinamizado su economía al vender almuerzos para los estudiantes a 2 dólares.

Al momento ya está en construcción una nueva ala de alojamientos para los estudiantes, así como un auditorio en el que habrá salas de cine, restaurantes para que los estudiantes, empresarios y autoridades que se muden a la ciudad del conocimiento tengan más facilidades de alimentación y entretenimiento educativo.

dvm/jb
ANDES


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