A propósito del paro universitario que pretendían (o pretenden) lanzar algunas elites profesorales de las universidades autónomas, nos corresponde a los revolucionarios hacer una revisión de cómo se viene generando la dinámica universitaria, la situación del movimiento estudiantil revolucionario y sus tareas en este momento tan complejo por el que ahora transitamos los venezolanos y venezolanas. Atendiendo a esta importante tarea y con la intención de que se tome como un aporte a la sana discusión que nos debe hermanar a todas las organizaciones que luchamos por la trasformación de esta sociedad, hemos realizado un esbozo y caracterización de lo que es la situación actual del sector estudiantil, haciendo especial atención en el universitario.

En la actualidad el sistema capitalista atraviesa una crisis a nivel mundial. Ocurre una desaceleración de las grandes economías (China, Rusia y Alemania) y por consiguiente la disminución de su importación mundial de petróleo, la práctica del Fracking por los EEUU y el daño ambiental que esto ocasiona, las guerras propiciadas por las potencias occidentales hacia los países no sumisos del medio oriente y el desarrollo de esta estrategia global (que no da los resultados esperados en Siria, Libia y Yemen) que busca rodear política, económica y militarmente a China y Rusia. Dicho sistema va penetrando y mutando en diferentes espacios, su cultura y sus vicios se arraigan dentro de nuestro pueblo y el sector estudiantil no escapa de esta realidad. El capitalismo necesita un estudiantado adormecido, que se deje llevar por la corriente de aguas servidas.

Venezuela es un gran ejemplo de las desigualdades en el desarrollo del capitalismo entre las distintas naciones. Una economía poco desarrollada y diversificada y dependiente del petróleo determina buena parte de la dinámica política y social, la universidad no está libre de las consecuencias de esta dinámica.

El desarrollo científico y tecnológico sigue siendo el gran ausente dentro de las casas de estudio, saber el ¿Por qué? de esa ausencia es fácil, se conserva una universidad parasita fiel reflejo de nuestra economía. Los pensum y regímenes de estudios se mantienen casi intactos a los de hace 30 años, bajo una lógica mercantilista y burócrata, produciendo abogados, administradores, contadores y profesionales de servicio por miles al año. Seguimos teniendo una educación bancaria que responde a los intereses de una burguesía que históricamente ha sido incapaz de producir.

Nos encontramos entonces con unas universidades que generan gastos altísimos a la nación pero que producto de su misma lógica no son capaces de generar conocimientos verdaderamente científicos, aprovechables para los problemas reales de Venezuela.

Lejos está la universidad venezolana de ser una real institución donde se investigue y se articule con los distintos espacios que confluyen en la realidad nacional, la universidad continúa siendo un aparato ideológico del Estado; que en Venezuela al igual que en el resto del mundo sigue predominando el Estado Burgués, con relaciones de producción capitalistas, de explotación del hombre por el hombre.

Sin duda el Gobierno Nacional ha generado apertura a la educación desde su llegada, pero ya es momento reformularnos y cuestionarnos si la universidad parasita que ahora tenemos, es la misma que necesitamos para dar el vuelco de economía dependiente del petróleo a economía realmente productiva.

Con respecto al sector estudiantil y juvenil en las universidades…

Lamentándolo mucho tenemos hoy por hoy un sector juvenil disperso, el cual logra ser fácilmente atraído a las filas de la derecha. La juventud demuestra altos niveles de alienación en las universidades, donde la izquierda posee una correlación de fuerzas muy desfavorable. En la mayoría de los casos el sector estudiantil de izquierda no se reconoce como sector, sino como la vanguardia y eso genera que desarrolle una propuesta política e ideológica que pretende estar por encima de la clase trabajadora y del pueblo organizado en las comunidades, desarticulando así cualquier intento de vinculación entre otros sectores y el estudiantado.

“Los estudiantes venezolanos” son hoy reconocidos en el mundo, gracias a los monopolios mediáticos, como la principal fuerza en contra del Gobierno Bolivariano. Si bien los estudiantes, sobre todo los de las autónomas y las privadas, representan un sector de la oposición venezolana importante, sabemos que en dichos espacios hay presencia de factores financiados por la derecha internacional dispuestos a realizar cualquier acto terrorista y lo demostraron en febrero del 2014 en las guarimbas.

Mientras tanto, no se puede hablar de un movimiento estudiantil revolucionario, pues no hay una agenda en común, ni un brazo articulador y organizador, más allá de los que se generan en momentos coyunturales como las elecciones. Los pocos vestigios de movimiento estudiantil de izquierda que hay, han venido cayendo en una franca decadencia y en su seno están arraigados una serie de vicios (burocracia, clientelismo) que amenazan con empeorar cada vez más.

Las tareas que nos corresponden.

Debemos entender que el Movimiento Estudiantil Revolucionario es necesario; que la tarea más inmediata consiste en aglutinarnos y organizarnos en base a una agenda en común que nos permita conocer nuestras experiencias y dar pie a nuevas. Es el momento de acompañar la política exitosa de aumento de la matricula estudiantil (elemento cualitativo) con el desarrollo de una política nacional hacia la formulación de una nueva Ley de Universidades (elemento cualitativo) que modifique la estructura atrasada, antidemocrática y con poco desarrollo investigativo social y científico provechoso para el país en su proceso de transformaciones.

Debemos cumplir con el compromiso histórico de la construcción de un verdadero movimiento estudiantil revolucionario y autónomo, donde definamos nuestras banderas de lucha; nos compete también abordar y promover la discusión de los pensum de estudios desfasados que aún tenemos, de la educación, de la transformación universitaria, la autonomía y las formas de hacer política; es importante hoy más que nunca la articulación con otros sectores de la sociedad como sindicatos, espacios campesinos y comunidades. No solo es una obligación de los universitarios involucrarnos en la tarea titánica de transformar nuestra sociedad desde nuestros espacios si no también analizar, criticar, autocriticar, cambiar y mejorar lo que hasta ahora ha sido nuestro desenvolvimiento en estos años. Hay cosas que el movimiento estudiantil tiene que decir y debe decir, y no se puede dejar a un lado como sector revolucionario. Estamos en el momento histórico para plantear las críticas necesarias.

En estos momentos la construcción del movimiento estudiantil revolucionario es una necesidad más que urgente, tenemos el deber de ir derrumbando en lo que se ha convertido la universidad: una trinchera de la derecha y por tanto de la burguesía parasita.

El llamado es a tomar los espacios que nos corresponden, como juventud y estudiantes, es responsabilidad de las fuerzas revolucionarias reinventarse y renovarse para no quedar en la sombra del capital.

¡Por la construcción de un verdadero MOVIMIENTO ESTUDIANTIL REVOLUCIONARIO y AUTÓNOMO!

¡Por la universidad productiva y científica al servicio de las necesidades del pueblo!

¡Estudiantes y Clase Trabajadora Unidos!

Trabajo y Patria.


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