Por Mary Génesis Niño

Jóvenes de edades comprendidas entre 5 y 19 años, con capacidades mentales superiores a las de una adulto promedio, forman parte del programa Órbita CI 130, desarrollado por la Fundación Motores por la Paz y que viene ejerciendo una gran labor desde hace 4 años con el apoyo del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic).

En este sentido, científicos del Ivic se encuentra dictando un taller de robótica y mecatrónica en sus espacios, dirigido a un grupo de ocho jóvenes miembros del programa Órbita CI 130, para su formación en el área espacial.

La primera generación de este programa recibe herramientas para manejar competencias necesarias en robótica, electrónica y electricidad, destinadas a enviar a la estratósfera una sonda que permita tomar imágenes con alto nivel científico.

“Empezaremos por desarrollar globos para comenzar a ganar altura y montar experimentos cerca de la estratosfera”, informó el presidente del programa Orbita CI 130, Gerardo García.

A través de los tutores científicos del Ivic, los estudiantes aprenden conceptos nuevos y elementos más profundos sobre robótica, hasta el punto de construir un prototipo que mediante un sensor infrarrojo se mantiene en movimiento sobre una línea negra. Con este proyecto asistirán el mes de octubre a una competencia en la Universidad del Táchira, donde pondrán a prueba los conocimientos obtenidos.

Este ciclo de formación es un proyecto piloto que pone a prueba a 8 de los 120 jóvenes identificados por el programa Órbita CI 130.

Bachilleres con capacidades impresionantes

Miguel Ramírez, de 17 años de edad, estudia química en la Universidad de Los Andes (ULA). Es uno de los primeros jóvenes en ingresar a la fundación y, gracias al programa, pudo presentar pruebas en el Ministerio de Educación para comenzar sus estudios a nivel superior. Aspira desarrollarse en el área de Bioquímica y más adelante en investigación sobre cáncer.

Wilangel Polanco, con 17 años de edad, ya cursa el primer año de Ingeniería Electrónica en la Universidad Politécnica Territorial de Aragua Federico Brito Figueroa (UPTA), y desde muy joven sintió la necesidad por desarmar cualquier objeto electrónico y tratar de ver cómo funcionaba o que componentes lo conformaban. A su corta edad, está decidido a especializarse en la mecatrónica en función de cuatro virtudes: mecánica, eléctrica, programación, instrumentación y control.

“Aprender es divertido y descubrir cosas nuevas es grandioso”, así lo indicó Stefany Sarmiento, estudiante de Biología en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Actualmente ayuda a diseñar el experimento que se efectuará en la estratósfera.

David Oviedo, de16 años de edad, ya es bachiller en ciencias y se considera un astrónomo aficionado desde los 6 años. En el 2012 la Asociación Larense de Astronomía (ALDA) lo inscribió en un proyecto internacional que le permitió descubrir su primer asteroide. Aspira estudiar en la Universidad Central Lisandro Alvarado (UCLA) la carrera de Física y Telemática.

Padres complacidos

“Gracias a la intervención del programa Órbita CI 130 y al apoyo del Ivic, me siento satisfecha y agradecida”, comentó Carolina Sanguino, representante de Leonardo Izaguirre, integrante del grupo. Menciona que para los padres no es tarea fácil identificar cuándo sus hijos tienen un coeficiente intelectual más alto, por lo que invita a todos los representantes a que estén atentos a lo que ellos soliciten como niños en su desarrollo, su manera de desenvolverse, de hablar e incluso de analizar los juegos.

“Si notan algo diferente a los demás, no se asusten, solo obsérvenlo y traten de canalizar cuáles son sus intereses, si son distintos a los demás no es porque estén enfermos, solo son niños que se desarrollan bajo un parámetro distinto” manifestó la representante.

 

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