Por Marcelo Hernández

Para saber acerca de la organización, sus planes y su visión acerca de la educación, y en especial la que se da en nuestro país, LA REPÚBLICA dialogó con el experto que estuvo toda su vida relacionado con la educación.

Es oriundo del Estado de Minas Gerais, aunque hizo su carrera universitaria en la ciudad de Brasilia. En su juventud integró el movimiento estudiantil, por lo que fue preso durante la dictadura existente en su país en los ‘60, siendo exiliado en México, donde vivió varios años, hasta que volvió a Brasil con la amnistía, en los ‘80, donde cumplió diferentes roles en la educación y en la política, hasta que en 2014 fue propuesto por las autoridades de su país para ser el secretario general de la OEI, cargo que ocupa desde enero de 2015.

¿Cuáles son las ideas innovadoras que tiene para la OEI y cuáles de las existentes quiere apuntalar?

Siempre estuve vinculado con la formación de los docentes, y en esa área observé que la capacitación muchas veces no surte efectos, ya que él sale a capacitarse, vuelve y en múltiples veces encuentra el mismo ambiente. Y eso genera que no encuentre la motivación para innovar y terminando haciendo lo mismo que hacía antes de perfeccionarse.

En ese sentido, cuando estuve trabajando en la Universidad de Mato Grosso, hicimos un estudio basado en el rol del director, de la directora, tanto a nivel administrativo como pedagógico. Los resultados que tuvimos los estamos aplicado en tres país como ‘plan piloto’. Será en Nicaragua, Ecuador y Colombia. El rol de liderazgo, motivador, etc.

El profesional de la educación es el que más se debe valorar en la sociedad, por el desafío que supone trabajar con los jóvenes cada día, quienes llegan muy bien informados y con acceso a multiplicidad de actividades.

Otra idea que traigo de mi país está relacionada con la Universidad y su rol, aspecto que no era demasiado considerado en la OEI, y que ahora quiero darle relieve.

Se llama “Universidad Abierta Iberoamericana” que es un espacio para que las universidades puedan trabajar juntas, lo que es una tendencia mundial, la de internacionalizar los saberes. Hay pilotos que estamos implementando, como ‘la Triple Frontera’, de Brasil, Argentina y Paraguay.

Esto brinda varias ventajas, como la realización de cursos a distancia, presenciales, etc., y además la certificación de estos cursos es hecha por la universidad de origen, ya que la revalidación es un problema, porque tiene demoras, trabas burocráticas.

Un ejemplo, salís con un curso de la Universidad de la República válido para todos los países de la región.

Además estamos fortaleciendo todos los proyectos existentes para todos los niveles de la educación, desde Primaria, Secundaria y Técnica.

Y a nivel Secundario, ¿no hay ninguna consideración?

Sí, hay un tercer proyecto a nivel de la educación técnica profesionales. Los países están demandando mucho. Varios de ellos están en crecimiento, fundamentalmente de su base productiva, y se dan cuenta que no cuentan con las personas necesarias, con la formación adecuada. Son profesiones muy rentables.

Justamente el expresidente José Mujica hizo hincapié en esa formación técnica más allá de que luego puedan ir a la Universidad.

Es una realidad en la que Uruguay salió en punta. Hay otros que no lo hicieron y ahora lo están sufriendo. Por ejemplo Perú, que está exportando técnicos.

En este punto estamos trabajando en conjunto con la Unión Europea, en varios proyectos.

Alemania tiene muchos avances en esos temas

Es verdad, es un ejemplo a seguir. Tiene muchos proyectos de formación e inserción profesional al mismo tiempo.

Uno de los proyectos más exitosos de la OEI a nivel iberoamericano, pero en especial, en Uruguay, es el de “Luces para aprender”, que facilita la energía eléctrica a escuelas rurales. Uno de esos centros de estudios lo has visitado en estos días. ¿Qué evaluación haces del mismo?

Es un proyecto muy interesante, muy lindo, el que estamos llevando a otros países. El gran desafío ahora es la sustentabilidad, la cual está asegurada por la empresa Elecnor o UTE, la que mantiene los equipos de más de 80 escuelas. Esta iniciativa significó que ninguna escuela del Uruguay no tenga energía eléctrica. También seguimos formando profesores. A algunas les falta Internet. También que la comunidad la use.

¿Cuál es la visión que tiene el Dr. Speller y la OEI sobre la educación en Uruguay?

Uruguay siempre fue una inspiración para todos los latinoamericanos. Es un modelo. Es latino, pero avanzó mucho más que el resto. Hace unos años fue ‘la Suiza de América’. Lo que no puede es quedarse. Tiene que plantearse nuevos y más grandes desafíos en la educación. Tiene muchas ventajas, como la formación de sus educadores, la facilidad de acceder a la tecnología.

Ha creado una Universidad Tecnológica, que está en casi todo el país. Uruguay puede ser un punto de convergencia para todos nuestros proyectos. De hecho la oficina regional para el Mercosur ya está acá. Nuestra idea es aprovechar esa presencia. Es un potencial enorme.

Hay muchos caminos para que Uruguay llegue a ese dinamismo que necesita. Tiene tasas casi nulas de analfabetismo, universalización de la Educación Primaria, presencia muy alta en la Media. Pero tiene otros problemas, la deserción escolar, el abandono. Uruguay puede ser ese polo dinámico donde converjan todos los proyectos, para que avance la región y también el mismo país.

Perfil

Paulo Speller está graduado en Psicología por la Universidad Veracruzana (1972), tiene una maestría en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México (1976) y obtuvo un doctorado en Gobierno y Ciencias Políticas por la Universidad de Essex (1988).

Además de tener una importante trayectoria como profesor, ha ejercido como Consejero de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y previo a asumir el cargo actual, fue Secretario de Educación Superior del Ministerio de Educación de Brasil (2013-2014).

El rol de la OEI

La Organización de Estado Iberoamericanos (OEI) fortalece los lazos de cooperación con el gobierno de Uruguay para fomentar los programas educativos, científicos y culturales.

La OEI cuenta con una oficina nacional en la ciudad de Montevideo, que representa a la Organización en el Mercosur y se encarga de la coordinación regional del Instituto Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos, ambos dirigidos por Ignacio Hernaiz desde enero del 2014.

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