A cuatro años de su puesta en marcha, el Programa de Investigación en Cáncer de Mama del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) está dando resultados prometedores que permitirán mejorar el diagnóstico y el tratamiento de las pacientes afectadas por esa enfermedad que, desde 2006, es la principal causa de muerte entre mujeres en edad reproductiva en el país.

La perspectiva de este proyecto en el que participan nueve laboratorios del IIBm en el campus de Ciudad Universitaria, más otros en el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) y el Centro Hospitalario ABC, es encontrar a corto plazo mejores resultados tempranos, que incrementen la posibilidad de sobrevivencia de las enfermas y mecanismos para el control del tumor. A largo plazo, que este tipo de cáncer y otros se vuelvan padecimientos crónicos controlados, explicó Alfonso León del Río.

Esfuerzos fructíferos

El investigador de Biomédicas mencionó que hasta ahora se han identificado dos nuevos marcadores tumorales, unas proteínas denominadas NHERF-2 y TTP, cuya expresión cambia cuando las células pasan de ser sanas a cancerosas, y podrían utilizarse como un método de diagnóstico o abrir la puerta a nuevos tratamientos.

Una proteína (oncoproteína) funciona como acelerador y la otra como freno (supresor tumoral) de la división celular. Cuando la regulación de los niveles de estas proteínas se pierde, el resultado es el mismo: la división sin control de las células.

Asimismo, Alejandro Zentella, del IIBm en el INCMNSZ, ha encontrado que la dexametasona, fármaco análogo al cortisol, que se utiliza para controlar el vómito en pacientes que reciben quimioterapia, también echa a andar un mecanismo que protege a las células (incluidas las malignas) de morir, por lo que el efecto es contrario al deseado.

Los niveles de cortisol en el organismo cambian durante el día. Son más elevados por la mañana, justo cuando la mayoría de las enfermas recibe la quimioterapia.

Si esa hormona natural está involucrada en proteger a las células contra la apoptosis o muerte celular programada, “podemos sugerir que el tratamiento se administre por las tardes, cuando los niveles de cortisol sean más bajos y haya menor protección contra la apoptosis.”

León del Río aclaró que otro de los resultados del Programa ha sido identificar una proteína denominada ERAP-1 (Estrogen Receptor Associated Protein), que produce las células de cáncer de mama en cantidades muy elevadas, y aumenta su velocidad de proliferación y capacidad para formar tumores.

“Cuando ponemos estas células en un modelo de ratón originan un tumor que crece más rápido, en comparación con otras que no generan esa proteína. Eso nos da la clave de que tiene un papel muy importante en el desarrollo de la enfermedad.”

Tales células, en cultivo de laboratorio, no responden al Tamoxifen, fármaco que desde la década de 1980 ha logrado reducir enormemente la tasa de mortalidad por este mal; por el contrario, crecen y forman más tumores.

“Ahora –abundó el científico– tratamos de entender e identificar qué hace esta proteína, que es un factor de transcripción y al unirse al ADN altera los patrones de expresión de diversos genes.”

Padecimiento en aumento

León del Río señaló: La tasa de mortalidad por cáncer de mama se ha incrementado en los últimos 10 años y ya desbancó al cáncer cervicouterino como la principal causa de muerte por neoplasia en el país.

Ante la importancia de este mal, en el programa, donde interactúan médicos, patólogos, oncólogos y cirujanos con investigadores de las áreas de inmunología, genética, epigenética y biología celular, tratan de responder preguntas básicas.

Entre ellas, por qué las células que normalmente crecen en un patrón ordenado, a una velocidad que puede ser controlada por el organismo, de repente empiezan a reproducirse desordenadamente; por cuáles mecanismos invaden los vasos sanguíneos y viajan por el plasma, y por qué responden en un primer momento al fármaco, pero si la enfermedad regresa ya no.

Publicado en Gaceta Digital UNAM