Tras cumplirse el plazo de registro 16 es el número oficial de académicos que se anotaron ante la Junta de Gobierno para suceder a José Narro Robles.

Se trata de Sergio Alcocer Martínez de Castro, quien fuera subsecretario para América del Norte de la Cancillería y exdirector del Instituto de Ingeniería de la UNAM. Desde ahora es señalado como el inminente rector, por los respaldos en el grupo que ostenta el poder central de la Universidad.

Francisco Bolívar Zapata, excoordinador de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Oficina de la Presidencia, premio Príncipe de Asturias y el único de los aspirantes que es conocido y citado internacionalmente por su labor académica; es el principal impulsor del desarrollo de la investigación biomédica en México.

Está también Rosaura Ruiz Gutiérrez, directora de la Facultad de Ciencias; conocida en la UNAM por su activismo de izquierda y por haber estado en el equipo de gobierno de Juan Ramón de la Fuente y colaboradora del actual rector, José Narro Robles.

Con ellos tres, que suman la mayor parte de los respaldos expresados por la comunidad universitaria ante la Junta de Gobierno, están Carlos Arámburo, exdirector del Instituto de Neurobiología y actual coordinador de la Investigación Científica; María Leoba Castañeda, directora de la Facultad de Derecho, pero sin respaldo del Instituto de Investigaciones Jurídicas; Fernando Rafael Castañeda Sabido, director de la Facultad de Ciencias Políticas, quien a diferencia de sus antecesores que participaron en un proceso de sucesión en Rectoría, tiene apoyo de la mayoría de académicos de su Facultad.

Javier de la Fuente Hernández, exdirector de la Facultad de Odontología, ha sido uno de los principales colaboradores de Narro; Enrique Graue, director de la Facultad de Medicina; Héctor Hernández Bringas, funcionario de la Rectoría; Juan Pedro Laclette, responsable del Posgrado, y Leonardo Lomelí Vanegas, director de la Facultad de Economía.

Además, Luis Fernando Magaña Solís, exdirector de la Facultad de Ciencias; Leopoldo Paasch Martínez, exdirector de Veterinaria; Suemi Rodríguez Romo, exdirectora de la FES Cuautiltán, y Gloria Villegas Moreno, quien es directora de la Facultad de Filosofía y Letras.

Ansur

Rosaura Ruiz: “Una rectora implica un avance para todas las mujeres”

Es la segunda vez que Rosaura Ruiz, de 65 años, busca la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Lo intentó en 2007, pero fue elegido el que ahora pretende suceder, José Narro. Es licenciada, maestra y doctora en biología por esta institución. Su postulación tiene una connotación exclusiva, de ser electa sería la primera mujer en sentarse en el sexto piso de la Torre de Rectoría.

Admite que hace ocho años el doctor Narro era un candidato “muy fuerte y con una gran experiencia”, pero también subraya que en su currículo ha ganado algo que la hace estar hoy más preparada: desde 2010 es directora de la Facultad de Ciencias. Durante la entrevista muestra una especial preocupación por la Facultad de Filosofía y Letras y no olvida en sus respuestas al bachillerato ni a las FES, las facultades que no están dentro de Ciudad Universitaria.

P. ¿Cuáles son las debilidades de la UNAM?

R. Ha crecido mucho y puede seguir creciendo pero para eso necesitamos mucho más recursos para atender de manera adecuada a los estudiantes

P. ¿Cómo solucionaría esta debilidad?

R. Hay que discutir con el Gobierno y con la Cámara de Diputados el aumento de presupuesto.

P. ¿Y el plan de estudios en Bachillerato?

R. No cabe duda que hay que fortalecerlo, un número importante de alumnos no tiene los conocimientos básicos suficientes para entrar a las licenciaturas.

P. ¿Cómo?

R. Es importante tomar en cuenta la opinión de la comunidad, tenemos grandes profesores e investigadores particularmente en lo educativo que deben analizar cómo aprenden los jóvenes, qué queremos que aprendan y buscar el mejor método.

P. ¿La Junta de Gobierno debe elegir al rector?

R. Buscar cambiar la forma de elección es cambiar la Ley Orgánica y sería muy difícil que todos los universitarios nos pusiéramos de acuerdo. Hay que buscar formas en donde la comunidad pueda participar pero respetando la estructura de la Junta de Gobierno.

P. ¿Qué va a hacer con el auditorio Ché Guevara?

R. Me parece fundamental recuperarlo, pero sin causar un mayor problema. Me preocupa mucho la Facultad de Filosofía y Letras ya que se produce un ambiente desagradable teniendo un foco de violencia junto. Mi preocupación por las humanidades la represento en esa gran facultad que se merece un mejor espacio para hacer su trabajo.

P. ¿Cómo?

R. Es fundamental discutir con la propia comunidad. Tenemos que contar con el apoyo de autoridades externas que, sin introducirse en la UNAM, puedan colaborar a resolver el problema.

P. ¿Es suficiente el sistema de seguridad de la UNAM?

R. Para nada. Tenemos que tener vigilantes mejor preparados -nunca armados-. En ningún lado puede fallar la luz. Los estudiantes a veces se oponen a las cámaras de seguridad por miedo a perder su libertad de reunión lo que sería inaceptable. Hay que tener cámaras, pero con el cuidado de no alterar la vida política de los estudiantes. No olvidemos las FES y bachilleratos, hay que buscar el apoyo de los autoridad gubernamentales porque hay participación de porros y esto no es responsabilidad de la UNAM sino de las autoridades locales y federales.

P. ¿Que implica la primera mujer como rectora?

R. Implica un gran cambio. Una prueba de que las mujeres hemos avanzado, no yo, sino las mujeres. Que hay grandes maestras, humanistas, científicas, artistas. Me parece que es un cambio civilizatorio: ver hacia las mujeres, ver que hay muchas mujeres capacitadas para puestos importantes como dirigir la UNAM

P. Usted ya intentó buscar la rectoría hace ocho años ¿Que diferencia hay ahora?

R. El doctor Narro era un candidato muy fuerte, con una gran experiencia. La diferencia para mi es que en este tiempo he sido directora de la Facultad de Ciencias, una facultad de un gran nivel académico y participativo en términos políticos.

P. Usted tiene un pasado activista ¿Cuál fue su papel?

R. Primero fui activista estudiantil, hace mucho tiempo. Siempre buscando mayor democracia, un mejor papel para las mujeres, respeto a la diversidad sexual y a las minorías. Como profesora también he participado en algunas ocasiones como cuando me opuse a las cuotas. Nunca he tenido un activismo partidista, no he militado en ningún partido ni he tenido ningún cargo político pese a que he tenido la posibilidad. Mi compromiso ha sido con la UNAM. Me considero democrática, de pensamiento avanzado en términos libertarios, defiendo los derechos de las mujeres, mayor equidad, abogo por las minorías y lucho por paliar la desigualdad social.

P. ¿Cuál tiene que ser la relación del rector con el Gobierno?

R. De absoluto respeto a mí me importa mucho la autonomía de la Universidad. El desarrollo del conocimiento solo se puede dar en libertad, de manera que no podemos tener amos, nadie nos puede dirigir.

P. ¿El deporte y la cultura?

R. La UNAM tiene una amplia oferta en ambos campos, pero falta mucha mayor participación de estudiantes. Nosotros tenemos una oferta cultural, tenemos 26 museos y tenemos que buscar que los estudiantes vayan, tenemos que llevar la cultura a las entidades ya que no es fácil para muchos estudiantes que están en las FES o en los bachilleratos disfrutar de la cultura. Lo mismo con la actividad deportiva, hay muchísima oferta, pero no es así para los que no están en Ciudad Universitaria de manera que hay que buscar que tengan muchos más espacios y acceso a actividades deportivas. El deporte y la cultura junto con la formación académica alejan de las drogas y el alcohol.

El País

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