A partir de 1986, en Cuba, se han realizado congresos de pedagogía con el eslogan ‘Encuentro internacional por la unidad de los educadores’, inicialmente cada cuatro años, luego tres años y se consolidó hasta el presente cada dos años de forma ininterrumpida. El próximo será a partir del 30 de enero de 2017.

Han sido los congresos de pedagogía más importantes y numerosos en lengua española, con una participación promedio de cuatro mil educadores y pedagogos, principalmente de Latinoamérica y el Caribe y de todos los continentes. Siempre se ha discutido sobre las relaciones de la política con la educación, el pensamiento pedagógico latinoamericano, una pedagogía científica que responda a nuestras raíces, la educación inclusiva, el respeto a la diversidad cultural y múltiples temas educativos en las diversas edades. Paralelamente a los Congresos de Pedagogía se constituyó la Asociación de Educadores de América Latina y el Caribe (Aelac) para mantener relaciones entre los educadores y para construir una educación desde los pensadores nuestros,  fortaleciendo la unidad e identidad de nuestros pueblos.

Sin perder las perspectivas a largo plazo, en cada congreso los esfuerzos se concentraban en las tareas más urgentes. En un principio la preocupación mayor se situó en saber quiénes somos y la claridad orientadora apareció en José Martí sobre las características de los gobiernos: “El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país”.

La estrategia a seguir en la defensa de la cultura e historia latinoamericana: “Insértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”. La necesidad de una política y educación creadora la anticipó Simón Rodríguez, el maestro del Libertador Simón Bolívar con su frase “Creamos o erramos”. En los temas de alfabetización y de una educación liberadora brilló el pensamiento de Paulo Freire: “Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado”. “La pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación”.

Una educación que nos enseñe a pensar y no una educación que nos enseñe a obedecer. Una parte muy importante de todos los Congresos de Pedagogía se mostraba en la teoría y en la práctica, en visitas de acuerdo a los intereses, las innovaciones recientes y presentes de la educación cubana. Se enseñaba cómo se puede hacer mucho en la educación, sin contar con los recursos económicos suficientes, aun en condiciones muy difíciles, se puede y se debe mantener a la cultura y la educación como la prioridad de la política. Además, en los congresos se presentaban y discutían los aportes de los educadores y pedagogos latinoamericanos y de otras latitudes.

En Pedagogía 2015 se planteó: “La complejidad del mundo actual, con sus agudas contradicciones económicas y sociales, el desarrollo acelerado que ha alcanzado la ciencia y la técnica, la batalla por erradicar el analfabetismo, como paso inicial para lograr el acceso universal a una educación de calidad sin exclusiones, constituyen premisas indispensables a tener en cuenta en la búsqueda de vías que propicien el desarrollo sustentable en nuestros países”.

El mensaje de estos primeros treinta años de pedagogía en Cuba es que siempre aparecieron innovaciones y nuevos pensamientos en los temas planteados. La lucha continua en desmitificar creencias y prácticas destructivas que obstaculizan para que la educación sea  inclusiva para todos y desarrolle la diversidad de las aptitudes y talentos de nuestros pueblos latinoamericanos.

El telégrafo