posporno

María Alicia Gutiérrez, docente investigadora de la Universidad de Buenos Aires, analiza el gran revuelo mediático que generó la performance de posporno realizada por artistas y activistas en los pasillos de la facultad de Comunicación Social.

Por Carla Perelló

Una escena posporno enchastró los pasillos de una de las sedes de la universidad más importante de la Argentina, el 1 de julio último. Sucedió, precisamente, en el hall de entrada de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y fue promovida por el área de Comunicación, Género y Sexualidad. Según se viralizó en las redes sociales y, más tarde, mostraron los medios de comunicación, la respuesta por parte de estudiantes y funcionarios estuvo marcada por el rechazo a la performance en la representaron en vivo escenas de sexo explícito. Después de todo, lo que irrumpió en la rutina de pasillos abarrotados de estudiantes y afiches políticos es algo que en general se esconde, se calla y no se trata: el sexo.

La muestra sucedió en el marco del ciclo cultural “Miércoles de placer”. Como aclara un comunicado difundido por la facultad, se llevó a cabo “con una perspectiva crítica que problematiza las visiones hegemónicas al respecto”.
La presentación del libro “Usina Posporno”, de Laura Milano, fue eje central de la iniciativa que contó con la intervención de la activista feminista Rosario Castelli, el performer Milo Brown y el grupo español PostOp. En su trabajo, Milano cuenta y analiza experiencias pospornográficas de arte, autogestión y disidencia sexual e incentiva a crear otra forma de representar deseos y placeres. Se trata de un movimiento inmerso dentro de los variados feminismos existentes y, esta autora, añade que la pospornografía es “subversiva” porque “no hay nada natural en la sexualidad”, todo es a explorar.

Pero, ¿cuál es la idea de este tipo de intervenciones? María Alicia Gutiérrez, docente investigadora e integrante del área que programó la actividad, explica a Nodal Universidad: “Se intentó poner en la escena académica las condiciones de opresión que se dan en la sexualidad y, a su vez, ver la tensión que estas cuestiones provocan en la vida cotidiana de la gente, por eso está puesto público”.

gutierrez

¿Qué es el posporno?
Es una reflexión y una acción política para desmontar y desmitificar la lógica de la pornografía heterosexual y heteronormativa, que transforma a las mujeres y a los sujetos en objetos. De alguna manera, éstos se convierten en artículos o mercancías del sistema capitalista. El posporno, y la performance, no buscan ser una crítica a la pornografía sino que pretenden recuperar los deseos de los sujetos por fuera de la lógica del mercado y pone en evidencia formas muy diversas de vivir la sexualidad.

¿Qué otros objetivos tuvo la intervención?
Se inscribe en el marco de una serie de iniciativas que venimos haciendo, de manera autogestiva, hace tres años desde un área de la carrera de Comunicación Social, integrada por docentes, alumnos y graduados. Desde allí, organizamos actividades que tratan de poner en tensión el nexo entre sexualidad, género, arte, y política. Se hacen con gente invitada, con películas, libros o música. La puesta en escena de posporno provocó un gran revuelo mediático, y la verdad me generó bronca la espectacularización que se hizo. Lo cierto es que no hubo un plan maquiavélico, sino que se trató de una actividad de puro activismo, participación y acción. La intervención duró 10 o 15 minutos, mientras que el debate sobre el contenido del libro de Milano se extendió por una hora y media. De esto último no se dijo nada.

¿Por qué intervenir el espacio público? ¿Por qué se utilizó el hall de entrada de la facultad?
La idea fue exponer en la escena académica este campo temático donde se exhiben y problematizan condiciones de opresión, como la violencia hacia las mujeres, y la tensión que estas cuestiones provocan en la vida cotidiana. Pero creo que quizá hubo un error en elegir ese espacio de la facultad -donde se hicieron muchas intervenciones-. Asimismo, considero que el campo temático (de la sexualidad) genera tensiones, como sucede con otros temas, por ejemplo, el aborto. Ahora bien, la intervención no obligaba a nadie a quedarse mirando. Por otro lado, creo que es un error considerarla como algo abstraído de la realidad, cuando en la vida de las personas pasan cosas que merecen ser problematizadas. En el campo del conocimiento este tema nos llevó muchos años poder introducirlo, creo que esto habla de lo permitido, lo dicho, lo no dicho y el silencio que predomina.

¿Cuál es su análisis de la cobertura que hicieron los medios?
Me pareció horrible, pero dentro de lo esperable. Las publicaciones tenían un tono muy conservador. Lo que sí me sorprendió es cómo se puede extrapolar de un dato cualquier disparate. Por ejemplo, dijeron que la intervención había estado organizada con algún fin político o por la secretaría de la facultad, cuando el área es autónoma, y sería un delirio que vinieran a controlar qué hacemos. Además, no se trató de una performance suelta, sin un sentido que la soporte. Por otra parte, desde los años ochenta se viene debatiendo la pornografía. El hecho de que los medios hayan descontextualizado tanto la actividad creo que responde a un viejo imaginario donde las Ciencias Sociales no sirven para nada, que esta facultad es un reducto de vagos, de zurditos, de hippies, según la época. Creo que esa es la idea que, en el trasfondo de la noticia, se expresó en todos lados.

Y, ¿qué piensa respecto de la reacción de los estudiantes que se manifestaron en contra?
Me sorprendió un poco más y me importa más, porque es el sujeto y el universo con el que se trabaja en la universidad. Noté una reacción conservadora, muy de asco, percibo que no se discutió contenidos ni ideas, simplemente surgió el rechazo. Yo creía estar en una facultad que tenía la posibilidad de desarrollar pensamiento crítico. Puedo suscribir que haya gente que piensa que esta intervención es inconveniente, pero lo que hay que responder es: ¿Qué tipo de implicancia política tiene?, ¿produce algo o no produce nada? Estoy hablando del campo de la intervención política. Se puede presentar la interrogación ¿qué me pasa con esto? y la conclusión puede ser: “No estoy de acuerdo”, “es una estupidez pos moderna”. Eso no me parece mal. Pero no estoy de acuerdo es con que se diga que la gente estaba cogiendo en la facultad, porque eso no fue lo que pasó, ni lo que se debatió después.

¿Harán desde el área alguna réplica para los medios? ¿Se puede llegar a marcar otra línea de discusión?
Vamos a hacer una declaración contextualizando esto. Vuelvo a repetir, nada excluye que haya disidencias. Pero me parecería maravilloso si se llegara a pensar en términos de implicancias políticas. Hay que ver. Me da la impresión de que no cambiará el eje. Creo que en dos o tres días ya nadie va a hablar de esto.

Hay quienes sostienen que de esta forma se “cosificó” a la mujer, ¿es así?
No era la intencionalidad. El posporno muestra muy descarnadamente las formas de las sexualidades diversas que existen en el mundo real, además de la vinculación con lo tecnológico. Se trata de desnaturalizar los cuerpos y desligarlos de la mercantilización y de la estrategia económica de la pornografía.

En el largo plazo, ¿qué espacio se puede generar para quienes están interesados en pensar y debatir el sexo y las sexualidades?
La Universidad de Buenos Aires y varias facultades han introducido el tema de las sexualidades muy lentamente, lo mismo sucedió con los temas étnicos o de razas. Pero, aparecen en seminarios a los que asisten los estudiantes interesados. Yo introduzco este tema en mi materia que no tiene nada que ver con género, planteo cómo juega en la construcción de las subjetividades y en la vida cotidiana de la gente, en las dimensiones políticas. Entonces, sigo pensando que todas estas categorías de opresión, de discriminación, que no pasan sólo con el género, deberían atravesar las currículas universitarias. Es un trabajo muy intenso. Cuando se dan estos temas se generan muchas discusiones. Por lo tanto, el interés está. Pero tampoco hay que desesperarse, los cambios culturales requieren un tiempo largo.

COMUNICADO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

Sobre la actividad artístico política Posporno en la Facultad de Ciencias Sociales

La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA ratifica hoy que las actividades realizadas en el marco del ciclo cultural Miércoles de placer fueron organizadas por el Área de Comunicación, géneros y sexualidades de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, integrada por investigadores/as, docentes y estudiantes de la casa de estudios.

El área en cuestión trabaja temáticas referidas a los géneros y las sexualidades desde 2012, con una perspectiva crítica que problematiza las visiones hegemónicas al respecto. Desde entonces, lleva desarrollados una gran cantidad de debates e intervenciones performáticas. En este caso, la actividad Posporno fue programada, al igual que las anteriores, en un espacio áulico cerrado como una intervención artística de vanguardia acompañada de debate académico.

La universidad pública constituye un ámbito de libertad irrestricta, pluralidad ideológica e intercambio permanente de ideas. Se trata de una comunidad integrada por personas adultas que asisten a cada aula, auditorio o espacio de uso público con pleno conocimiento de los contenidos de cada propuesta.

Se desmienten enfáticamente las versiones que señalaron la presencia de menores de edad y se niega cualquier direccionalidad partidaria de un hecho que pretendió tener un sentido artístico, político y académico.

Finalmente, las autoridades de la Carrera de Ciencias de la Comunicación y de la Facultad de Ciencias Sociales lamentan si se hirió alguna sensibilidad al haberse desarrollado una parte de la actividad fuera del espacio inicialmente asignado.

Saludos cordiales,
Secretaría de Proyección Institucional
Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

Saludos cordiales,
Secretaría de Proyección Institucional
Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

COMUNICADO DE LAS Y LOS PERFORMERS

Una estrategia más: sobre la acción posporno en Sociales

Escribimos desde la vorágine, aún con nuestros cuerpos y nuestras ideas convulsionadas por todas las repercusiones que tuvo la acción que realizamos ayer junto a otrxs colegas artistas/activistas del posporno en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Escribimos luego del agotamiento de leer en los medios de comunicación masivos, en los alternativos y en las redes sociales muchas opiniones muy diferentes. Escribimos porque no queremos que nuestro discurso se manipule delante de una cámara de televisión o el aire de radio. Porque entendemos que esto ha movilizado algunas estructuras muy arraigadas sobre las que se basan nuestros imaginarios acerca de la sexualidad, el espacio público, los placeres, las corporalidades, la universidad, la relación academia/arte, los activismos feministas, los tabúes.

La acción que realizamos el 1ro de julio en el marco del ciclo Miércoles de Placer organizado por el Área de Géneros, Comunicación y Sexualidades de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) contó con la participación de otrxs artistas/activistas del posporno local y la participación del colectivo español PostOp. Fue seguida de un debate sobre sexualidades, disidencias, corporalidades, deseos, prácticas sexuales normativas, diversidad funcional, espacio público, cuerpo en la universidad, conocimiento, aprendizaje y agencia, alianzas transfeministas, medios de comunicación, cultura de masas y pornografia, géneros, entre otros temas. En resumen: fue una jornada sobre posporno con una intervención y un debate.

Entendemos al posporno como una plataforma artístico-política que permite experimentar, visibilizar y volver deseables diversidades de cuerpos y prácticas sexuales no convencionales. Emerge como crítica a la industria del porno comercial, ya no desde la censura sino desde la creatividad y el empoderamiento de cuerpos no hegémonicos que crean su propio porno, colectiva y autogestivamente. Creemos necesario contribuir desde nuestras prácticas cotidianas a la ampliación de los imaginarios disponibles sobre los modos de vivir la sexualidad desde una crítica a la heterosexualidad obligatoria como sistema político.

Esta acción se enmarca en distintos procesos colectivos dentro de la lucha feminista y el activismo sexopolítico comprometidos hace décadas con el cambio cultural que implica develar y desarmar las estructuras que sostienen al patriarcado que mata en nuestro país una mujer cada treinta horas y visibilizar la violencia que opera sobre nosotrxs y nuestros cuerpos. No somos unxs improvisadxs, no nos interesa la difusión masiva ni que todo esto se personalice, porque somos un montón. Lo abrimos a la universidad porque hace varios años activamos como estudiantes y graduadas de estas casas de estudios, con el objetivo de instalar estos temas dentro de la facultad, en los planes de estudios, las aulas y los pasillos. De cuestionar la sexualizacion normativa que rige a las formas de producción de conocimientos dentro de la universidad, la colonialidad y dependencia de los programas de estudio, el racismo, el cisexismo, el machismo, las jerarquías de poder. En este sentido, el posporno es una herramienta más que nos permite cuestionar la heteronormatividad tan enraizada en un ámbito que apunta a la construcción de pensamiento crítico y de lucha por la transformación social y la emancipación.

Que de todo esto queden sólo un par de imágenes sueltas descontextualizadas en los medios masivos de comunicación y un centenar de comentarios de repudio, señalamientos y llamados al orden, nos habla sobre cómo opera permanentemente la censura en cada unx de nosotrxs pero fundamentalmente habla de cómo operan los medios masivos de comunicación en la búsqueda del permanente escándalo, horror y sanciones para todes. Nos preguntamos ¿Por qué estos cuerpos desnudos experimentando otros placeres son objeto de urgente censura? ¿Por qué molestan tanto muchos cuerpos feminizados que disfrutan su sexualidad? ¿se puede pensar desde la lógica argumentativa de la cosificación y la violencia?

La sexualidad sigue siendo uno de los campos de mayor disputa de sentidos. La incomodidad surge como efecto de las normas inscritas en nuestros cuerpos acerca de cómo debe ser el sexo, dónde, cuándo y para qué. Celebramos el debate que se dio en cada mesa, en cada familia, en cada oficina, en cada barrio ayer alrededor del noticiero que por un día fue más porno que Tinelli, celebramos más aún que se hable del porno, que se cuestione, se desarme, se destruya y se reinvente. Que se nombre eso que nos oprime. Celebramos cada paso que nos acerque a una sociedad en la que el placer y el goce dejen de ser un privilegio heterosexual y destinado a los hombre

Celebramos que se sigan multiplicando espacios desde las instituciones para realizar propuestas como esta y nos sumamos a todxs lxs que han apoyado la acción profundizándola y alimentando el debate desde el feminismo, los activismos de disidencia sexual, el periodismo, los centros de investigación de las universidades, lxs estudiantes universitarios, lxs profesores, lxs artistas posporno de aquí y allá, entre otrxs. Sin alianzas político-afectivas, nada sería posible.

Laura Milano – Rosario Castelli – Milo Brown – Elena Urko – Majo PostOp

3 de julio de 2015.-

COMUNICADO DEL ÁREA DE COMUNICACIÓN, GÉNEROS Y SEXUALIDADES, CARRERA DE CS. DE LA COMUNICACIÓN, FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES, UBA:

Posporno en Sociales

Ayer por la tarde el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades de la Carrera de Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires realizó una actividad de intervención artístico política en el marco del ciclo cultural “Miércoles de Placer”. El Área surgió como producto de un interés demostrado por docentes y alumnas/os acerca del amplio campo de estudio de las sexualidades y el género. Avalan dicho interés un importante grupo de seminarios que han sido el lugar de desarrollo teórico/político del campo temático y un semillero de innumerables tesis de grado y posgrado. Este Área, como tantas otras desde diferentes campos de la investigación científica, se organizó en base a un plan de trabajo, estrategias y actividades que fueron discutidas en un sinnúmero de reuniones por el colectivo que la conforma integrado por docentes, investigadoras/es, graduadas/os y estudiantes de la Facultad.

Entre las múltiples actividades que desarrolla el Área, se organiza el ciclo cultural “Miércoles de Placer” que ha sido pensado desde su creación, en el año 2012, como un espacio de encuentro con experiencias artísticas, culturales, comunicacionales que tematizan y/o problematizan géneros y sexualidades; un espacio de articulación entre la teoría, el arte y las praxis políticas. Del mismo ya han participado distintos/as cineastas, poetas, realizadores/as audiovisuales, guionistas, productoras/es culturales, performers y colectivos de arte político, feminista y queer. El propósito, en todos los casos, ha sido el de habilitar la experimentación artístico-política en torno de los géneros y las sexualidades en el interior de un espacio consagrado a la producción académica de conocimiento sobre lo social.

La actividad “Posporno” llevada adelante en la tarde de ayer fue desarrollada por PostOp, un grupo activista transdisciplinar de España que investiga sobre género, sexualidad y postpornografía. El mismo fue invitado a la Argentina por un conjunto de instituciones académicas y artísticas para llevar adelante diversas performances y workshops, en el marco de la 1era Bienal de Performance que tuvo lugar en Buenos Aires entre mayo y junio de este año. Hicieron presentaciones en espacios como el Malba, el Centro Cultural Paco Urondo dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras, el Centro Cultural España en Buenos Aires (CCEBA), entre otros.

Como parte del formato que asumen todas las actividades de ese ciclo, la de anoche fue llevada a cabo en el Estudio de Televisión 2 del subsuelo de la Facultad y consistió en una primera sección de intervención artística en los pasillos de la planta baja que duró media hora y una segunda, ya en el subsuelo, en la que durante una hora y media performers, docentes y alumnos/as expusieron, discutieron e intercambiaron tanto sobre la intervención realizada como sobre los sentidos sociales que este tipo de acciones intenta conmover respecto de los mandatos y prejuicios asociados a los cuerpos, el erotismo y las posibilidades de politización de la sexualidad.

Ambos momentos fueron de libre y voluntaria participación para el público, compuesto en su totalidad por personas adultas. La discusión a sala llena tras la performance de anoche da cuenta del interés de parte importante de la comunidad de Sociales por repensar, en su propio lugar de trabajo, estudio y militancia, las implicancias sociales y políticas de la sexualidad, tanto en su propia vida institucional, como en la trama cultural local contemporánea.

Desde el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades, pensamos el género y las sexualidades desde una perspectiva política. No consideramos que algunos campos temáticos tengan mayor relevancia que otros. Sostenemos la importancia de articular el conocimiento académico, el activismo en materia de derechos humanos y de ciudadanía sexual, y la libertad de expresión en torno a las múltiples expresiones del género y la sexualidad. Apostamos a profundizar el debate alrededor de tópicos centrales en estas materias, en el marco de las transformaciones culturales experimentadas en estos terrenos en nuestra sociedad así como de las nuevas garantías de ejercicio de derechos que ofrecen distintas leyes sancionadas en la última década en nuestro país.

2 de julio de 2015
Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades
Carrera de Ciencias de la Comunicación
Universidad de Buenos Aires

 


Volver