Los estudiantes y jóvenes cubanos, herederos y continuadores de nuestras tradiciones de lucha, comprendemos el momento histórico que nos ha tocado vivir y respaldamos los argumentos sólidamente expresados en el Editorial publicado en Granma, el pasado 9 de marzo, que fija la posición de Cuba en relación con la visita a nuestro país del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, del 20 al 22 del presente mes.

Somos hijos de una historia de resistencia y combate que nos llena de orgullo y nos dota de la fortaleza necesaria para asumir las responsabilidades y retos actuales, sin renunciar a los principios y valores que han guiado a las generaciones que nos han antecedido, forjados en el legado ético, humanista y antimperialista de Martí, el espíritu rebelde de Fidel y el heroísmo del pueblo cubano.

La Revolución, con su sistema educacional gratuito y de calidad mundialmente reconocida, nos ha formado en el respeto y la defensa de los ideales más justos; nos ha abierto las puertas a innumerables posibilidades de superación profesional, artística y deportiva; ha elevado nuestros niveles de salud a posiciones de vanguardia en el mundo, ha garantizado nuestra presencia activa en los órganos de toma de decisión del país, contando hoy con 101 jóvenes en escaños parlamentarios, mientras el 15 por ciento de todos nuestros delegados de circunscripción no rebasa los 34 años de edad y miles de mujeres y hombres jóvenes asumen las más variadas responsabilidades de dirección política y económica.

Nosotros, que integramos la Federación Estudiantil Universitaria, con una historia de casi cien años, o la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, o la propia Unión de Jóvenes Comunistas, recibiremos como parte de este pueblo independiente y soberano al presidente Obama con consideración y respeto. Aquí encontrará a una generación que desprecia el odio, el racismo, las drogas, la violencia y el individualismo; que es respetuosa, pero firme; que ha sabido resistir largos años de inhumano bloqueo con su pretensión de doblegarnos y destruir los sueños de millones de cubanos que hemos nacido bajo el peso de esta injusta política, que ha tenido un impacto negativo para el pleno desarrollo físico e intelectual de nuestros niños y jóvenes.

Somos parte de un país comprometido con sus ideales de justicia social y dispuesto a construir una nueva relación con Estados Unidos, siempre que esta se base en el respeto mutuo y evite ignorar que los cubanos más jóvenes, para quienes el Gobierno norteamericano ha diseñado numerosas estrategias subversivas condenadas al fracaso, hemos asumido irreversiblemente el compromiso de continuar la obra revolucionaria y la defensa de las conquistas de la sociedad socialista que edificamos, decididos a enfrentar para ello los desafíos que el futuro suponga.

Juventud Rebelde

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