Salida de integrantes de organizaciones guerrilleras 2002-2015

En 2002, Colombia, un país con un conflicto interno de más de cuatro décadas, inicia un proceso de desarme, desmovilización y reintegración (DDR) de combatientes, pertenecientes a grupos armados ilegales paramilitares y guerrilleros. El saldo final fue de 31.671 personas desmovilizadas, de las cuales más de 9.000 pertenecían a grupos guerrilleros. Indudablemente, esto constituyó el mayor triunfo de la Política de Defensa y Seguridad Democrática.

Desde una perspectiva analítica, el presente texto del Observatorio de Paz y Conflicto (OPC) de la Universidad Nacional de Colombia recompone la salida de los integrantes mayores de edad de organizaciones guerrilleras, entre agosto de 2002 y julio de 2015; específicamente en sus dimensiones política, estratégica y jurídica. Asimismo, precisa e ilustra, las distintas modalidades de salida y sus implicaciones.

Los combatientes de esas organizaciones, que se desmovilizaron cuando eran menores de edad, constituyen un ámbito de trabajo particular, el cual no se incluye en este documento, por cuanto es abordado en investigaciones específicas del opc sobre esta problemática.

La salida de los integrantes de organizaciones guerrilleras, o “desmovilización”, como un proceso acoplado a una ruta institucional, es entendida como el momento en el cual el combatiente desiste de la vida armada, siempre teniendo en cuenta que el proceso de integración es individual y, por ende, personal.

UNperiódico


Desmovilizaciones, claves para debilitar la guerrilla

Si las guerrillas en Colombia no tuvieran una gran capacidad de reclutamiento, ya habrían sido derrotadas hasta tres veces.

Así lo deja ver el informe Salida de integrantes de organizaciones guerrilleras, elaborado por el Observatorio de Paz y Conflicto (OPC), de la Universidad Nacional, en el que se evidencia que 25.433 subversivos se desmovilizaron en el país entre el 2002 y el 2015, de los cuales 25.279 lo hicieron de forma individual.

Esta cifra es mucho mayor a los cerca de 8.000 combatientes que, según informes de inteligencia, militan hoy en las Farc y los 1.500 del Eln.

Las guerrillas siguen hoy teniendo presencia en el país por su “capacidad de reclutamiento y renovación. En algunas zonas del país hay condiciones específicas que hacen que exista un número de personas que son proclives a ser reclutadas”, explicó Nicolás Peña, investigador de la Universidad Nacional.

Claro que la disminución del pie de fuerza de las guerrillas podría ser mayor si se tiene en cuenta que, de acuerdo con informes del Ministerio de Defensa, las desmovilizaciones son la segunda causa de reducción de integrantes de los grupos subversivos. La primera son las capturas, y la tercera, las muertes en combate.

Pero a pesar de que las desmovilizaciones no son la principal fuente de bajas de las guerrillas, tienen una importancia que va mucho más allá. Según explica Peña, las entregas individuales ayudan a desarticular las organizaciones guerrilleras desde su base. Pero, además, muchos de los desmovilizados se convierten en informantes que entregan datos valiosos para atacar a la guerrilla.

Prueba de ello es que, según el documento, el periodo 2007-2010, en el que más desmovilizaciones se presentaron (dejaron las armas 11.517 guerrilleros), coincide con el lapso en el que también se dieron las bajas de varios de los cabecillas de las Farc.

El 2 de septiembre de 2007 murió el ‘Negro Acacio’, en un operativo militar consecuencia de información brindada por desmovilizados. Lo mismo ocurrió el 1 de marzo de 2008, cuando fue dado de baja ‘Raúl Reyes’. También en la operación que acabó con el ‘Mono Jojoy’, abatido el 22 de septiembre de 2010, en La Macarena (Meta).

Según explica el informe, un hecho que favoreció las desmovilizaciones individuales fue la Ley 104 de 1993 y su decreto 1385 de 1994, en el que el Gobierno Nacional introdujo la posibilidad de otorgar beneficios a quienes dejaran voluntariamente las armas.

A lo anterior se suma que, de acuerdo con el documento, la política de seguridad iniciada a partir de 2002 contribuyó a la desmovilización no solo de combatientes rasos, sino también de mandos medios.

Pero no fue sino hasta 2007, a partir del conocimiento de los ‘falsos positivos’, cuando se empezó a dar más relevancia a las desmovilizaciones y las capturas sobre las bajas.

Desde 2011 y hasta la fecha, las desmovilizaciones volvieron al nivel que hubo entre 2002 y 2005, cuando en promedio 1.500 guerrilleros dejaban voluntariamente las armas.

Este fenómeno se explica porque durante las conversaciones con las Farc en Cuba se han tomado acciones para el desescalamiento del conflicto. Una de ellas es la suspensión de las campañas de desmovilización dirigidas a esa guerrilla.

Peña considera que la Mesa de La Habana “debe ponerles atención” a enemistades que hay entre los actuales desmovilizados y quienes saldrán tras el proceso de paz porque, según testimonios de excombatientes, la organización los considera traidores.

El Tiempo


Presentan radiografía de más de 25 mil desmovilizaciones

El pico de las desmovilizaciones se da entre los años 2007 y 2008, coincidente con las grandes ofensivas militares del Estado, especialmente contra las Farc, en particular, en desarrollo del Plan Patriota. En aquellos años cayeron dirigentes históricos de esa guerrilla, incluidos miembros del Secretariado (Raúl Reyes e Iván Ríos).

En 2008 se desmovilizó un total de 3.461 guerrilleros y, en 2007, 3.037. Estos años estuvieron precedidos por 1.990 desmovilizaciones en el año 2006. En 2009, sin embargo, después del pico, la curva descendió a 2.638. Después de ese año, la cifra fluctuó entre 2.600 y 1.300 desmovilizaciones.

Estos son algunos de los datos divulgados por el Observatorio de Paz y Conflicto de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, que realizó un análisis sobre la caracterización de dicho fenómeno y recopiló los datos arrojados en el libro Salida de integrantes de organizaciones guerrilleras 2002-2015, lanzado este miércoles en la U.N.

El observatorio, liderado por la docente de la U.N., María Clemencia Castro, pone en evidencia que, después de 2009, las estrategias pudieron llegar a un probable agotamiento en el modelo de desmovilización.

A partir de 2012, año de instalación de la mesa en La Habana, hubo fluctuaciones entre 1.100 y 1.300 desmovilizados.

Dentro de las estrategias que llevaron a la mayor cantidad de desmovilizados se destaca la difusión masiva, los volantes sobre las selvas y los mensajes radiales como mecanismos para alentar a los combatientes a abandonar las filas subversivas.

Al respecto, se destacan tres componentes: incentivos económicos para la desmovilización, sensibilización a través del significado de la familia (con fechas especiales como la Navidad o el Día de la Madre –con picos tenues de desmovilización fomentada en la emotividad-) y la prevención del reclutamiento de menores.

Asimismo, la creación de la figura del gestor de paz, en la que se inserta la práctica de mensajes difundidos por combatientes históricos o emblemáticos para motivar, con peso, la salida de las filas (caso de alias Karina).

La investigación que le da paso al libro es la reconstrucción analítica de los factores que determinaron la salida individual de miembros de la guerrilla, cuyo número se desprende de la información oficial de las entidades como la Oficina de Atención al Desmovilizado del Ministerio de Defensa Nacional y la Oficina de Comisionado de Paz, entre otras.

Aunque la publicación se concentra en una época posterior a la desmovilización de guerrillas como el M-19, Quintín Lame, o el mismo EPL, ofrece un capítulo de antecedentes que explora las modalidades de desmovilización, para entender las particularidades y dinámicas de las salidas individuales, dado que no tienen una ruta institucional.

Entre estas está la colectiva, insertada en un contexto de negociación, y una modalidad individual por decisión del combatiente, sin que ello implique que la organización se acabe. Esa cifra corresponde a más de 25.000 insurgentes, reseñados en el libro.

Salidas colectivas

No obstante, los investigadores del observatorio ofrecen una tercera vertiente de desmovilización: la que combina, en cierto modo, lo colectivo, sin negociación, con las motivaciones de la salida individual, reflejada en deserciones de hasta 10 o 12 guerrilleros que, en todo caso, no implicaron el fin de la organización.

Por grupo, el 82 % de las desmovilizaciones corresponden a las Farc, el 16 % al ELN, y el 2 % a las disidencias (EPL, ERG, ERP).

Uno de los hallazgos contundentes del libro es que, en el caso del ERG (Ejército Revolucionario Guevarista), este llegó a su fin a partir de desmovilizaciones individuales. Su lucha armada terminó, literalmente, mediante una atomización insurgente.

El libro refleja una articulación de las salidas de integrantes de estas organizaciones con la política de seguridad democrática del gobierno de Álvaro Uribe, y con una continuidad de estrategias en materia de desmovilización, en la era de Juan Manuel Santos.

Registro por regiones

Geográficamente, la mayor cantidad de desmovilizaciones ocurrieron en el departamento de Antioquia, con el 11,6 % de las desmovilizaciones individuales (uno a uno y en pequeños grupos); seguido del Meta, con el 9,3 % y, en tercer lugar, Caquetá, con el 7,9%.

El observatorio identifica un desafío trascendental que tiene Colombia en la era del posacuerdo-posconflicto: el encuentro entre quienes han salido de forma individual (probablemente asociados a la categoría de desertores, que entregaron información clave, material de guerra, base de contundentes golpes) y quienes aspiran a entregar las armas y caminaron la ruta del conflicto hasta una mesa de negociación, determinante para la reconciliación del país.

El lanzamiento del libro contó con la presencia de la profesora María Clemencia Castro, Marie Andersson de Frutos, embajadora de Suecia en Colombia; el profesor Ricardo Sánchez Ángel, decano de la Facultad de Ciencias Humanas de la U.N. y el coronel Juan Manuel Pabón, coordinador del Grupo de Atención Humanitaria al Desmovilizado del Ministerio de Defensa Nacional, entre otros.

Agenica de Noticias UNAL

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