Un amplio archivo que recoge las actividades de la ACU será donado a la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH). La organización fue un símbolo del movimiento estudiantil en dictadura, pero algunas de sus demandas siguen siendo contingentes, dicen los investigadores.

“La ciruela florece siempre antes de la primavera. Ese era el lema de La Ciruela, la revista oficial de la Agrupación Cultural Universitaria (ACU), nacida en 1978 al alero de la Agrupación Folclórica Universitaria (AFU) y que en los años siguientes serviría como catalizador para la reconstrucción del movimiento estudiantil, en plena dictadura.

A través de sus distintas ramas, la organización fue el espacio para la reactivación de la vida cultural en los campus universitarios, con grupos fundamentales del Canto Nuevo de los ’80, como Schwenke & Nilo y Aquelarre; escritores que hacían sus primeras armas en la época, como Armando Rubio, Rodrigo Lira y Ramón Díaz-Eterovic; y diferentes experiencias teatrales.

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Parte de ese legado pasará a formar parte del Archivo y Centro de Documentación de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (AFECH), que a fines de este mes recibirá un cuantioso archivo que recoge esa experiencia. La idea es que en diciembre esté listo un catálogo con las colecciones, que se podrá consultar desde marzo en el mismo Archivo. Además, se espera que algunos de los documentos sean digitalizados y se publique un libro sobre la experiencia.

Los documentos fueron conservado por Remis Ramos, ex integrante de la Agrupación, quien además sumó un conjunto de fotografías propias: en total, son más de tres mil imágenes que dan cuenta de conciertos, obras de teatro, “Caupolicanazos” -festivales que se hacían a fin de año y repletaban la sala de calle San Diego- y protestas que se producían en aquellos años.

Además, el archivo contiene los diez números de la revista La Ciruela, afiches, panfletos, manuscritos, correspondencia y hasta documentación financiera, que da cuenta de las relaciones que la ACU estableció con estudiantes de países como Noruega y Finlandia.

Claudio Ogass, coordinador general del Archivo de la FECH, explica que la donación cubre toda la existencia de la agrupación, entre 1977 y 1982. “Una cosa que llama la atención es que, a pesar del contexto político, en que la ACU es un símbolo de la resistencia del movimiento estudiantil dentro de una Universidad de Chile vigilada, también tenía conciencia de su transcendencia y del rol histórico que estaban cumpliendo. De ahí que hayan producido harta documentación”, dice.

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“Ellos reconocen que la ACU es una experiencia empírica, que solo nace de la práctica, pero tenían conciencia de su trascendencia y de la importancia que tenía el archivo como un artefacto que fija prácticas”, añade.

Además de dar cuenta de las actividades artísticas, el Archivo refleja las disputas que la ACU mantenía con la oficialista Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fecech) y las autoridades que la dictadura instaló en la Universidad de Chile.

En ese sentido, Claudio Ogass subraya que “la ACU contiene una serie de demandas que están absolutamente vigentes, como democratizar la Universidad y derribar ciertos enclaves antidemocráticos y conservadores”.

“Finalmente, representa el espíritu histórico que tiene la FECH, como instrumento del movimiento estudiantil, en el sentido que son estudiantes conscientes del rol que Andrés Bello le dio a la Universidad de Chile: ser punta de lanza del conocimiento y actualizarse constantemente para cumplir su rol público”, argumenta.

El Archivo de la ACU se traspasará oficialmente en una ceremonia programada para las 18 horas del próximo martes 30 de junio en la Sala de Conferencias de la FECH, ubicada en Periodista José Carrasco Tapia 9, Santiago.

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