VIVIANA RUGGIERO

—Ha mantenido reuniones con el Poder Ejecutivo por el presupuesto para la Universidad de la República (Udelar). ¿Cuál es su meta y hasta dónde llegará el gobierno?

—Con el Poder Ejecutivo y en particular con el ministro de Economía, Danilo Astori, tuvimos conversaciones muy ricas. No hablamos de cifras específicas porque el gobierno está analizando qué dispondrá para el futuro.

La Udelar tiene un planteo global que al final del período coincide con el del gobierno: 6% del PBI para la educación y 1% para la investigación e innovación. Si eso se cumpliera, al final del período el presupuesto universitario habría crecido 70%. Pensando en cinco años es una meta razonable y cumplible por parte nuestra, es decir, podríamos gastar bien ese dinero. Lo que va a importar más en las discusiones futuras es el ritmo: cuándo y cómo. Y en ese plano los anuncios son no auspiciosos pero, llegado el momento, discutiremos.

—El rector de la Universidad Católica dijo que los estudiantes deberían pagar por su formación. ¿Comparte esa visión? ¿Cuál cree que es el mejor método?

—No estoy de acuerdo con la matricula porque cobrar masivamente a todo el mundo es imposible, pero sí comparto que alumnos aporten una vez que egresen. Pienso que podría ser incluso mayor al actual si se utilizaran los mecanismos que el Estado tiene para saber qué aporte debe hacer cada uno, como se hace con el IRPF.

—¿Y qué opina de la prueba de admisión?

—Rige en muchas universidades del mundo, pero el gran problema de Uruguay no es si debe haber o no un examen de ingreso sino la carencia de opciones que tiene el estudiante para seguir avanzando después de Secundaria. Nos hemos acostumbrado que la gran opción es hacerse estudiante de la Universidad de la República una vez que terminan el liceo, pero hay que acabar con esa mentalidad. Es raro que lo diga el rector de la Universidad de la República, pero lo digo tranquilamente. Yo querría más instituciones terciarias en el país para que todo el mundo pudiera seguir estudiando una vez que terminan el liceo.

—Recientemente comenzó a funcionar la Universidad Tecnológica del Uruguay (Utec). ¿Cómo es la relación entre ambas instituciones?

—Tenemos que ir a la complementariedad. En este momento la Utec es poca cosa, lo digo con respeto, pero estamos hablando de 100.000 estudiantes contra 1.000, entonces la comparación se hace un poco difícil. Yo creo que la Utec debería crecer especialmente en carreras denominadas terciarias no universitarias; conviene que ellos cumplan ese rol, que es el que está escrito en la Ley de Educación original y que el Parlamento modificó por política cuando votó la creación de la Utec. Lo que el país necesita claramente es formación terciaria adaptada a un mundo de trabajo muy variable y con necesidades cambiantes.

—Todos los años arrancan más estudiantes de los que terminan, lo cual muestra que hay mucha gente que queda por el camino. De hecho se habla del primer año como un filtro de la Universidad. ¿Le preocupa toda esa gente?

—Preocupar, preocupa. Es una cifra que se reitera casi regularmente en los últimos diez años: un tercio de los estudiantes que se inscribieron prácticamente no hicieron nada un año después. Esto es una condición natural del ingreso libre.

—¿Cómo quedó la Udelar después de las divisiones que se notaron en las elecciones del año pasado?

—Cuando dije que mis heridas curaron y voy a ayudar a curar las de los demás es tal cual. No he tenido ninguna polémica especial con ningún sector, a pesar que estoy intentando aplicar la plataforma con la que fui electo a rajatabla. Hay 13 o 12 puntos que están en proceso y los que no están es porque hay que modificar leyes y hay que hacerlo después del presupuesto.

—¿A qué le daría prioridad a nivel parlamentario?

—A la modificación de la ley orgánica. Me gustaría, además, una ley de coordinación del sistema educativo público porque ha crecido y debe hacerlo más y el crecimiento obliga a que la independencia que tiene cada uno de los entes entre ellos debe tener una relativización que permita un intercambio más fluido.

—Cuando asumió dijo que iba a trabajar para mejorar la articulación de la enseñanza terciaria que se dicta en la Udelar con el resto del sistema educativo ¿Cómo vienen preparados los estudiantes desde Secundaria?

—Secundaria ha crecido muchísimo y creo que no estuvo acompasado con el crecimiento de la formación de los profesores. Yo soy matemático y el porcentaje de los profesores de matemática que tienen una capacitación específica para ser profesores es bajísima, menos del 40%. Eso trae consecuencias naturales: uno no puede tener un sistema que enseña muy bien matemática si los que la enseñan tienen poca formación. Yo soy docente en ingeniería y noto diferencias en el ingreso, es un problema real.

—¿Cómo se puede “emparejar” el nivel de los alumnos que llegan a la Universidad?

—Se hacen esfuerzos para emparejar para arriba. Hay muchas facultades que han alargado las carreras porque la mitad de los estudiantes no llegan en condiciones de asimilar los conocimientos superiores que se pretenden. Nosotros podemos colaborar también en la formación de profesores. Eso lo hicimos siempre y espero que podamos hacerlo aun más especialmente a través del dictado conjunto de carreras docentes: historia, matemática, física, química. Mi opinión es que el país no está maduro para tener una institución de formación docente totalmente independiente. Después hay un problema del modo en cómo los estudiantes estudian. El papel que allí puede tener la Universidad es el de convencer que el estudio obliga una dedicación importante y vale la pena.

—¿Qué opina sobre los centros de educación públicos pero de gestión privada?

—Los elogios que se hicieron creo que son válidos y las observaciones sobre el carácter selectivo del estudiantado también son válidas. Pero esto es como la Utec, 200.000 contra menos de 1.000. Cualquier tipo que piensa el problema educativo sabe que la solución global del problema no va a pasar por ahí.

—¿Cómo y cuándo se va a implementar el nuevo programa de becas que prometió?

—Hicimos una propuesta que está en discusión en la Comisión de Presupuesto y que es para duplicar los becarios que ahora son 7.000, duplicar el monto que también es más o menos de $ 7.000 y destinar una pequeña partida para que estudiantes que hagan el esfuerzo por terminar Secundaria puedan seguir en la Universidad. Está difícil saber quiénes son pero nuestros sociólogos dicen que se puede. Queremos también otra pequeña partida para fomentar el estudio de ciertas carreras.

—¿Cómo cuales?

—Sin discutir nada, seguro que enfermería y geología. En la primera es totalmente deficitaria la cantidad de gente que hay y la segunda es una rama que en Uruguay por razones variadas se necesita. Son necesidades nacionales.

—¿Y cree que esto va a salir?

—Yo vi una buena respuesta de los jerarcas de gobierno con los que hemos hablado. Cuánto van a poner no me animo a decirlo y qué forma de financiación tampoco.

El País


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