Plantar un árbol es un acto emblemático, que da pie a nueva vegetación y también a nuevas relaciones, más sólidas y recias con la naturaleza. Es estar “al lado de la eternidad”, afirma el naturalista y autor español Joaquín Araújo, quien asegura que con este ejercicio es posible conseguir recompensas sociales, o eso que define como una “humanidad más humana”.

Las ideas anteriores encuentran consonancia con las actividades de un grupo de jóvenes de Chiriquí, que ve en la reforestación una forma de restablecer los nexos entre el hombre y el medio ambiente.

Aquel enfoque, abordado desde una perspectiva “ecosimbiótica”, según definen, los ha llevado a destacar como un colectivo generador de cambios.

Reforestando Centroamérica en Panamá ( Refca) es una iniciativa que se lleva a cabo desde 2011 en el país, incluso en la provincia de Chiriquí, con miras a incidir en acciones de conservación ambiental.

Luz Loría, miembro de la coordinación de Refca, explica que se trata de un proyecto impulsado por el Movimiento Juvenil Aj Tzuk y la Asociación Pro Integración Centroamericana y República Dominicana (Proica RD), ambas con sede de Guatemala.

“De campaña ha pasado a constituirse en una red de organizaciones juveniles en toda Centroamérica”, agrega Loría, quien menciona objetivos concretos, como impulsar el conocimiento e incidir en las acciones de conservación ambiental regional y desde la sociedad civil, para el restablecimiento de una relación humanista con el medio ambiente.

En Chiriquí, la red la conforman jóvenes profesionales y estudiantes de la Universidad de Panamá y la Universidad Tecnológica de Panamá, así como miembros de la Asociación Panamá Verde.

De manera voluntaria y durante sus tiempos libres, el colectivo juvenil trabaja en lograr los propósitos del colectivo. “Nos interesó contribuir con esta iniciativa de integración centroamericana motivados por participar en acciones que generen cambios”, afirma el grupo, que considera que las actividades que encabezan sirven como herramientas educativas que podrían ayudar a formar a nuevas generaciones comprometidas con el manejo racional de los recursos naturales, y por consiguiente, en la conservación ambiental.

Gestión

La coordinación de Refca en Chiriquí se encuentra liderada por seis chicos comprometidos con el tema ambiental. Luz Loría, Catherine Flores, Ricardo Caballero, Osvaldo Samudio, Ameth Vargas y Johayne Ávila se dieron a conocer en las redes sociales a principios de este año en la plataforma de crowdfunding Costéame, para impulsar sus actividades para 2015.

Restaurar y enriquecer los bosques nativos del Valle de la Luna descollaba como una de las actividades punteras del colectivo (Costea.me/campaigns/refca).

Un total de 3 mil 700 dólares ayudaría a sufragar los gastos para las charlas públicas, reproducir árboles nativos en el vivero de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá (sede de Chiriquí), monitorear las plantaciones, comprar herramientas, armar un botiquín y capacitar a otros jóvenes en estos temas.

Con el crowdfunding recaudaron mil 463 dólares. Sin embargo, permanecen activos en redes sociales, en donde publican las actividades del año. “Actualmente, la única ayuda que recibimos proviene de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá en Chiriquí y del Club Rotario de David”, apunta el grupo, que recalca la necesidad de más apoyo por parte de la comunidad. Los interesados en colaborar pueden contactarlos a través del correo refcapanama@gmail.com.

Ganancias

Al inicio de su campaña virtual, Refca publicó que Chiriquí tiene el 16% de su territorio cubierto de bosques. Muchos de ellos degradados, informan los jóvenes, quienes miran con preocupación otras repercusiones, como los efectos del cambio climático. Quizás por ello, el colectivo hace especial énfasis en los procesos de reforestación.

“Iniciamos en 2011 plantando árboles en tres sitios de la comarca Ngäbe Buglé”, explica Loría, quien también señala otras plantaciones posteriores hechas en 2014 en el caserío El Francés, ubicado en Boquete, y en el corregimiento de Dolega y en Punta Burica.

Las plantaciones se realizan con árboles nativos, algunos autogestionados y otros donados por la Universidad de Panamá y el Ministerio de Ambiente, por ejemplo.

La actividad también incluye un período de seguimiento para vigilar su desarrollo. El 18 de abril se llevará a cabo una jornada de monitoreo de plantones sembrados en el Parque de la Amistad, en El Francés de Boquete, de participación abierta a la comunidad. “Con estas actividades hemos logrado involucrar a unas 10 organizaciones juveniles y centros educativos”, señala el grupo, que se mantiene firme en que el acto de plantar facilita el aprendizaje y convierte a las personas en agentes activos de cambio.

Fuente: Prensa


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