El investigador Osvaldo Podhajcer coordina el consorcio argentino de una red de medicina traslacional sobre cáncer y relata diversos aspectos de su alcance.

En 2008 se lanzó la Red de Investigación en Cáncer para América Latina (LACRN, por su sigla en inglés), promovida por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (INC-EU). Esta Red, que funciona en simultáneo en Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay, investiga las particularidades de diferentes tipos de cáncer a partir de caracterizaciones genómicas en 1.436 pacientes.

La primera investigación iniciada por la Red intenta definir el perfil genómico de pacientes latinoamericanos con cáncer de mama y su potencial uso en la evolución y predicción de respuesta al tratamiento estándar a los fines de ofrecerles un mejor pronóstico y tratamiento.

Recientemente, un estudio publicado en la prestigiosa revista internacional Science Translational Medicine presenta el trabajo que realizan más de 400 profesionales en 37 instituciones de los cinco países, y que en Argentina es coordinada por Osvaldo Podhajcer, investigador superior del CONICET, director del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir y autor principal de la publicación.

Podhajcer coordina el consorcio argentino integrado por cuatro hospitales: el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo; el Hospital Municipal de Oncología Marie Curie; el Hospital Interzonal de Agudos Eva Perón y el Hospital Municipal Dr. Diego Thompson. También forman parte de la Red local el Instituto Leloir y la Universidad Católica de Córdoba (UCC).

¿Por qué se decidió conformar esta Red?

Las razones principales que llevaron a su lanzamiento fueron estudios donde se había observado que las pacientes latinas con cáncer de mama que viven en Estados Unidos evolucionan y responden diferente a los mismos tratamientos que reciben las pacientes no latinas. Además, las estadísticas indican que Uruguay y Argentina tienen la misma incidencia de la enfermedad que Estados Unidos, mientras que en México, Chile y Brasil el promedio es inferior y muy similar a lo que se observa en el resto de América Latina y el Caribe.

¿Cómo se orientaron las acciones?

Primero se definió en qué tipo de cáncer se iba a trabajar en el primer proyecto, y la elección de cáncer de mama fue unánime. En una segunda etapa se determinó que el objetivo sería hacer investigación traslacional para poder lograr un impacto con tecnologías de última generación. Es así que se definió que el objetivo del primer proyecto era encontrar una firma molecular (o genómica) que permita predecir la evolución de cada paciente y decidir si debe recibir (o no) terapias adyuvantes a la cirugía. Como objetivo complementario también se busca encontrar una firma molecular que permita predecir la respuesta de cada paciente al tratamiento neoadyuvante que reciben muchas de ellas en forma previa a la cirugía.

¿Cómo coordinaron los procedimientos en un proyecto que integra varios países?

A partir de reuniones que se realizan con cierta periodicidad, logramos armonizar todos los procedimientos operativos de las 37 instituciones, que incluyen aspectos que van desde procedimientos quirúrgicos hasta genómicos y bioinformaticos, tipo de reactivos, plataforma tecnológica a utilizar o determinar cómo se le da seguimiento a la paciente, entre otros. Desde el lanzamiento hasta ahora se reclutaron cerca de 1.500 pacientes en toda América Latina y se crearon 11 biobancos en los cuales están depositadas cerca de 58 mil muestras de tejidos y sangre. La red es considerada un modelo para iniciativas del mismo tipo a nivel global.

¿Se trabajó en un protocolo común para las 37 instituciones?

Se plasmaron decenas de procedimientos operativos en un Manual Operativo de Procedimientos disponible en tres idiomas (inglés, castellano y portugués), incluidos decenas de Clinical Research Forms (CRFs) que se usaron para ingresar todos los datos en una base de datos trasnacional. A esto se suma un cuestionario epidemiológico socio-demográfico, que se realiza a las pacientes que son incorporadas al estudio.

¿Esos datos permiten estudiar los parámetros genómicos?

La información previa de la literatura muestra qué aspectos poblacionales y étnicos tienen un rol en la enfermedad, tanto en la incidencia, evolución y respuesta al tratamiento. Por eso el proyecto involucra también el estudio de la ancestría genética de las pacientes y estudia, en forma asociada, la susceptibilidad genética. Esto implica determinar si hay polimorfismos genéticos o mutaciones en genes asociados a la aparición o la evolución de la enfermedad. Finalmente, pretendemos también asociar la información epidemiológica socio-demográfica con los estudios genómicos y los clínicos. Los diferentes abordajes de la enfermedad, desde la clínica hasta la genómica pasando por la epidemiologia, son únicos en su tipo en el mundo.

¿Cómo es la respuesta de los pacientes frente a esta iniciativa?

El inicio del reclutamiento fue en 2011 y finalizo tres años después en 2013 y la respuesta de los pacientes fue absolutamente positiva. En Argentina de casi 300 pacientes que aceptaron incorporarse al estudio sólo uno o dos se negaron a firmar el consentimiento informado. Evidentemente el trabajo de los médicos que participaron de esta etapa fue impecable, lo que hizo que las pacientes se sintieran cómodas y seguras de que se iban a preservar todos sus derechos e intimidad. Los comentarios de las pacientes a los grupos de trabajo de los diferentes hospitales fueron también muy positivos por el nivel contención de los grupos de profesionales. Este primer estudio observacional prevé el seguimiento de los pacientes a tres y cinco años para poder asociar la firma genómica a la evolución, es decir determinar si lo que nosotros encontramos en el análisis genómico se condice con lo que finalmente ocurre con la paciente.

¿Cómo evalúa usted este tipo de trabajo en Red?

Es un gran desafío por múltiples motivos entre ellos amalgamar idiomas diferentes entre la comunidad médica y la científica. Por otro lado el seguimiento de los pacientes es muy complejo; hay factores que tienen que ver con la propia lógica del sistema público por la cual no es fácil mantener un contacto fluido. El paciente debe venir a seguimientos cada 3-6 meses y esto requiere tener un contacto casi permanente. Por los datos que manejamos más del 90 por ciento de los pacientes están bajo seguimiento. Es un número muy alto para las estadísticas que se manejan en general en nuestro país. Esto habla del compromiso de todas las instituciones y personas que forman parte del proyecto y principalmente de las pacientes.

¿Cuáles son los próximos pasos de cara al 2016?

A lo largo de 2016 y 2017 se comenzarán a publicar los datos obtenidos en el estudio cruzando los datos clínicos con los epidemiológicos y los genómicos a lo que se sumará la información de la evolución de los pacientes. Esperamos también publicar trabajos relativos a la concreción de los biobancos y la red de bioinformática. Estamos trabajando en el diseño de futuros proyectos tanto propios de la red como asociados a otras redes, proyectos incluso mucho más ambiciosos que éste. Gracias al trabajo realizado en estos años y que fue el que llamó la atención de la revista y de los evaluadores del trabajo (que fueron muy elogiosos), existe una capacidad instalada muy importante que posiciona a la red en un lugar muy relevante a nivel mundial.

Red de Investigación en Cáncer para América Latina– Conformada por 37 instituciones de Brasil, Uruguay, Argentina, Chile y México. Son en su gran mayoría hospitales, más uno o dos institutos de investigación de cada uno de los países.- Los organismos están conformados en redes internas y Podhajcer coordina la de Argentina.

– Financiación: cuenta con el apoyo del INC-EU y los países miembros la co-financiaron la red. En el caso de Argentina se hizo a través de subsidios otorgados por la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN) y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica dependientes del Ministerio de Ciencia de la Nación; y del Instituto Nacional del Cáncer, dependiente del Ministerio de Salud.

– También participaron otros organismos como el CONICET a través del otorgamiento de becas doctorales.

La Red en Argentina- Podhajcer coordina el consorcio argentino integrado por cuatro hospitales y dos instituciones:- Instituto de Oncología Ángel H. Roffo. Hospital escuela de la Universidad de Buenos Aires. Coordinador institucional: Dra. Mónica Castro.

– Hospital Municipal de Oncología Marie Curie. Dependiente del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Coordinador institucional: Dr. Vicente Teti.

– Hospital Interzonal de Agudos Eva Perón y el Hospital Municipal Dr. Diego Thompson. Ambos están bajo la órbita del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Coordinadora: Dra. Inés Bravo.

– Instituto Leloir. Coordinadora: Dra. Andrea Llera, investigadora independiente del CONICET.

– Universidad Católica de Córdoba (UCC). Coordinador: Dr. Elmer Fernández, investigador adjunto del CONICET.

 

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