Para enfrentar el siglo XXI, la universidad latinoamericana no puede dejar de lado una característica que le es inherente: su compromiso social, coinciden rectores de algunas de las universidades más importantes de la región, como la Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles; de Buenos Aires (UBA), Alberto Barbieri; de Sao Paulo (USP), Marco Antonio Zago, y de Chile (UCh), Ennio Vivaldi.

Durante el coloquio internacional ¿Hacia dónde va la universidad en el siglo XXI?, que se efectúa en la UNAM, Narro Robles enfatizó que para enfrentar los retos de este siglo, las instituciones públicas de la región no sólo deben enfocar su investigación a las áreas productivas, sino seguir con la tradición de impulsar las ciencias básicas y sociales, así como las humanidades y las artes, algo fundamental que necesitan las personas.

Las tres funciones sustantivas de la universidad, dijo, deben seguir siendo la base de las casas de estudios superiores de América Latina, pero al mismo tiempo deben incidir en las decisiones de políticas públicas mediante análisis de problemas, como exclusión, desigualdad, pobreza, violencia, corrupción e inseguridad, entre otros, y con ello plantear alternativas de solución.

Ante ello, planteó cinco retos para la universidad latinoamericana a fin de enfrentar este siglo: ampliar la cobertura, ya que en la región sólo 45 por ciento de los jóvenes en edad de asistir a la universidad pueden hacerlo, cifra lejana al mínimo de los países desarrollados, que es de 70 por ciento.

Además de mantener e incrementar la calidad de la formación; consolidar la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación; promover estrategias para que los Estados se den cuenta de la importancia de invertir en la educación, particularmente en la superior, a fin de que los financiamientos públicos sean cada vez mayores, e incrementar y concretar la cooperación internacional entre las casas de estudios para que se dé el intercambio de conocimientos y la movilidad académica y estudiantil.

Por su parte, Barbieri afirmó que las universidades latinoamericanas no pueden renunciar a sus tres actividades fundamentales: docencia, investigación y difusión de la cultura, las cuales deben responder a las necesidades sociales.

Destacó que para poder mirar el futuro, las universidades deben analizar qué fue del pasado y reflexionar en torno al presente, en lo que coincidió con su par de la UNAM:El pilar de la universidad latinoamericana es nuestro compromiso social.

El rector de la casa de estudios más grande de Argentina, con más de 380 mil estudiantes de grado y posgrado, subrayó que los gobiernos deben entender que la educación no es un gasto, sino un interés social.

Para el rector de la Universidad de Sao Paulo, a las actividades sustantivas de las casas de estudio públicas (docencia, investigación y extensión) debe sumarse una nueva misión: la transferencia del conocimiento hacia los sectores público y privado. Esto, apuntó, generará enlaces con la sociedad y vinculará las instituciones con su comunidad.

Asimismo, señaló, se debe impulsar mayor cooperación entre las universidades del continente para que, lejos de competir, se enriquezcan unas a otras. En el mundo actual serán más relevantes a medida que se concentren entre sí.

Su homólogo de la UCh planteó que las instituciones públicas de educación superior deben tener una conjunción entre la excelencia académica y de investigación, y compromiso social.

Criticó que en Chile el esquema universitario sea preferentemente privado, con lo que se ha generado un endeudamiento por varios años de los estudiantes, por lo que planteó un cambio de paradigma: En lugar de llevar los valores del mercado a la universidad, debemos llevar los valores de la universidad a la sociedad.

Jornada

SE REALIZA EN LA UNAM COLOQUIO INTERNACIONAL ¿HACIA DÓNDE VA LA UNIVERSIDAD EN EL SIGLO XXI?

América Latina no es la región más pobre del planeta, pero sí la más desigual, con las mayores diferencias, y desde las universidades tenemos una enorme responsabilidad para documentarlo y encontrar fórmulas que permitan ayudar a cerrar esa brecha.

Si no lo hacemos, nuestros países no resolverán sus problemas de fondo y la sociedad seguirá afectada por una serie de males, cuyo origen está, en buena parte, en esas condiciones, planteó el rector de la UNAM, José Narro Robles en la inauguración del Coloquio Internacional ¿Hacia dónde va la Universidad en el siglo XXI?

En la conferencia Universidad con compromiso social, añadió que la universidad latinoamericana tiene características propias. Es una instancia que encuentra en el cumplimiento de sus tareas académicas el sentido de esa responsabilidad, que consiste en formar recursos humanos de la mejor manera posible, avanzar el conocimiento y difundir la cultura.

Se trata de una institución extraordinaria, que ha acompañado a la sociedad de Occidente –y después en muchas partes del mundo– en un viaje casi milenario, incluida nuestra región, y que no sólo ha estado presente en los grandes cambios sociales, sino que ha sido motor para muchos de ellos.

Las transformaciones de los Estados nacionales, los países y los grupos humanos se deben, en gran parte, a la educación que se ha vuelto más completa e integral, en algunos momentos especializada, y que ha tenido la capacidad de avanzar en otras áreas, como la investigación.

En las casas de estudio, abundó, se indaga en torno a los problemas que más afectan a nuestras colectividades. “Hay dificultades que duelen, y mucho, a los países, y tratamos, con lo que nos toca hacer, de influir en la definición de políticas públicas”.

Asimismo, destacó la influencia del pensamiento de muchas generaciones de universitarios para generar más espacios de libertad, democracia, justicia social y apego al Estado de derecho.

Al dar la bienvenida al coloquio, organizado por el Seminario de Educación Superior, su coordinador, Humberto Muñoz García, sostuvo que las universidades en la región enfrentan muchos retos, ante un mundo complejo, convulso y global, en donde el sistema hegemónico de producción, centrado en el mercado y las finanzas, ha traído profundas desigualdades.

En el auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades, consideró que los universitarios necesitamos transformarnos y mantener nuestra influencia para que la sociedad se encamine a resolver problemas, viejos y nuevos, y lograr mejores condiciones de vida para las grandes mayorías.

En el Seminario, señaló, nos hemos preguntado por la universidad que nos hace falta, hacia dónde se dirige esta institución, cómo impulsamos entidades educativas que sigan una filosofía de la innovación, y para que ésta exista, cómo retomamos el humanismo para que la ciencia y la tecnología cumplan con su propósito de crear bienestar social.

Finalmente, Muñoz García dijo que si en la actualidad el cambio tiene como motor el conocimiento, entonces “nuestras universidades serán imprescindibles en ésta y en las próximas etapas que se vivan, para lo cual la investigación, la docencia y la vinculación con la sociedad necesitan estar estrechamente unidas”.

DGCS UNAM