Una rebelión estudiantil en primavera

La más grande movilización de estudiantes en Paraguay provocó la renuncia del rector de Universidad Nacional de Asunción y, ahora, pelean por la Reforma Universitaria.

Por Adolfo Giménez, periodista paraguayo
(Nota publicada en septiembre de 2015)

El 22 de septiembre los estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) ocuparon el campus ubicado en la ciudad de San Lorenzo y rodearon el edificio del rectorado exigiendo la renuncia del rector Froilán Peralta, denunciado por múltiples casos de corrupción e investigado por la fiscalía. Desde ese momento comenzó la más grande movilización de estudiantes  que prosigue hasta hoy y que proseguirá aun por un tiempo más por la fuerza y el arrastre del movimiento.

Tres días después, el rector Peralta era imputado por la fiscalía y quedó detenido en una unidad policial a la espera de ser remetido a la cárcel de Tacumbú de Asunción. Otros doce empleados y docentes están imputados en esta primera etapa de la investigación, tres fueron enviadas a la cárcel de Mujeres “Buen Pastor”.

Las denuncias sobre corrupción alcanzaron a casi todas las administraciones de las facultades de la UNA. Renunciaron los decanos de Economía e Ingeniería y otras cinco facultades fueron intervenidas por la fiscalía y los estudiantes ante la quita y la quema de documentos (en Veterinaria, Filosofía, Odontología, Medicina, Derecho).

En pocos días el desbande de un sector docente y de personal administrativo era completo ante la imposibilidad de esconder grandes fraudes, en particular, en la asignación de alto salarios repartidos entre grupos del partido oficialista, familiares y amigos.

El gobierno mantuvo una postura más o menos neutral (1). La policía se mantuvo en el borde del campus en una actitud vigilante, pero la solidaridad con los estudiantes de diferentes sectores de la sociedad evitó la posibilidad de un encierro. Gran cantidad de alimentos, agua, medicina, carpas y otros elementos de sobrevivencias llegan diariamente al campus, algo pocas veces visto en una movilización de estudiantes u otro sector popular.

Como una alternativa a la crisis, el Consejo de Facultades (CONES) -una entidad conformada como la supervisora de las universidades oficiales y privadas del país- decidió intervenir el rectorado de la UNA pero esta decisión fue rechazada por los estudiantes que se mantienen en el campus por el saneamiento de la UNA y la elaboración de un nuevo reglamento que permita la transparencia administrativa y el manejo democrático de la Universidad (el gobierno paritario).

La UNA es la universidad estatal más grande del país, tiene alrededor de 40 mil estudiantes y cuenta con filiales en ciudad del interior. Pero su estructura se mantiene casi igual desde la época de la dictadura de Alfredo Stroessner. Cada facultad era manejada como un feudo por el decano, con un carácter autoritario y de bajo nivel académico, además de un alto grado de corrupción en todas las instancias.

Ahora los estudiantes encaran la lucha por la reforma universitaria, algo que se planteó en varias ocasiones pero nunca con la fuerza actual. Las clases están suspendidas y hay un gran respeto a la movilización de estudiantes. Surgieron protestas y movilizaciones en el mismo sentido en Ciudad del Este, Coronel Oviedo, San Pedro, Misiones y Encarnación.

Una rebelión, un movimiento espontáneo, que se va consolidando por la reforma universitaria, que en pocas semanas ganó de manera contundente las primeras batallas, derribó al enemigo al suelo y ahora se apresta a concluir con una gran victoria.

La última reunión del rectorado UNA que se celebró el martes 29 de setiembre designó como rector interino a uno de los decanos menos cuestionados (casi el único), el arquitecto Ricardo Meyer, de la Facultad de Arquitectura.  Pero la crisis no está resuelta, todavía le falta un largo camino. Sin embargo, no puede dejar de reconocerse el comportamiento ejemplar de los jóvenes que marcan un antes y un después de esta primavera estudiantil en Paraguay.

Asunción 29, septiembre 2015.

  1.    Comentaristas políticos señalan que detrás de las investigaciones de corrupción en la UNA se encuentra el Cartismo (movimiento oficialista liderado por el presidente Horacio Cartes) que tiene un particular interés: tumbar a la cúpula de la UNA que está integrada por sectores disidentes del oficialista Partido Colorado y reemplazarlos por otros más afines.

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