Estudiantes de la Facultad de Filosofía de la UNE exigieron esta mañana la nulidad del amparo presentado por funcionarios, donde se ordena el despeje de los accesos a la institución.

Orlando Franco Paiva, abogado de los universitarios, dijo que pidió la suspensión de la audiencia fijada para hoy, ya que aseguró que sus clientes no recibieron las notificaciones en sus domicilios sino que fueron halladas pegadas por el edificio de la facultad.

“La notificación no les llegó en forma personal, sino encontraron por la pared de la facultad. Los demandantes no denunciaron el domicilio real de los universitarios y eso no corresponde. Los estudiantes nunca llegaron a obstruir el paso o la entrada de los funcionarios. El fundamento que sostienen no es válido”, aseveró Paiva.

“Solo Elva Espinoza, una de las alumnas entró a declarar ante la magistrada. El encuentro quedó en un cuarto intermedio y mañana proseguirá con juicio”, añadió.

La audiencia estuvo a cargo de la jueza María Luisa de Añazco, quien en un momento prohibió a los trabajadores de prensa a tomar imágenes dentro de la dependencia.

Vanguardia

Estudiantes de la UNE pedirán nulidad del amparo promovido por funcionarios

Orlando Paiva, abogado de los estudiantes universitarios, señaló que pedirá la nulidad del amparo promovido por los funcionarios por carecer de fundamentos, informó Édgar Medina, corresponsal de Ciudad del Este.

El abogado pidió primeramente la suspensión de la audiencia fijada para este lunes ya que afirmó que sus clientes no recibieron las notificaciones sino que las mismas fueron halladas en basureros de la Facultad. De todos modos, la diligencia se llevó a cabo.

“La notificación debe ser en forma personal y ellos no recibieron ninguna notificación. Además, los accionantes no denunciaron sus domicilios reales (de los alumnos) y ahora también nosotros intimamos que denuncien el domicilio real de los posibles estudiantes que supuestamente están turbando el trabajo de ellos. El amparo promovido no tiene fundamentos porque en ningún momento los estudiantes llegaron a obstruir el paso o la entrada de los funcionarios, entonces el fundamento que sostienen no es válido”, indicó.

Sostuvo que el objetivo sería que los estudiantes despejen el lugar para que puedan hacer desaparecer documentaciones que sirvan a la investigación que inició la Fiscalía. Por su parte, el docente Pablo Colmán acudió al Juzgado en calidad de testigo de los funcionarios y afirmó que los estudiantes actúan de forma prepotente.

“No se pueden desarrollar normalmente las actividades porque tienen una actitud bastante belicosa, reproducen palabras muy fuertes referentes a funcionarios y docentes de nuestra casa de estudios.  La propia Constitución es clara al respecto, todos tenemos derechos, ellos a manifestarse, siempre y cuando no afecte a derechos de terceros. Así que como ellos, los que deben y quieren dar clases también tienen el derecho de hacerlo libremente sin ninguna coacción”, explicó.

La audiencia estuvo a cargo de la jueza María Luisa de Añazco. En un momento dado, con los miembros de la prensa en el Juzgado, la magistrada prohibió a los trabajadores tomar imágenes de la secretaría de la dependencia judicial.

Última Hora

Adónde va la universidad. Por Jesús Montero Tirado

Cuando los ciudadanos saben que una universidad privada tiene 168 filiales dentro del país, otra tiene 90, etc…, con toda razón se escandalizan y preguntan: “¿Dónde estamos? ¿En manos de quiénes estamos?”. Porque no cabe ni en la imaginación más delirante pensar que una universidad puede tener 168 universidades filiales en un país pequeño como el nuestro.

Cuando el Consejo Nacional de Educación y Cultura ha dicho en su último informe que la educación superior en nuestro país es caótica se ha quedado corto. Es dantesca.

Los estudiantes y la sociedad que los está apoyando están consiguiendo desvelar la punta del iceberg.

En este dramático escenario algo importante empieza a suceder. Por fin el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) ha creado comisiones estables de trabajo, concordes con su plan estratégico, hace poco aprobado. Y gracias a la propuesta de la Sra. ministra de Educación y Cultura, Marta Lafuente, miembro nato del Cones y presidenta del Conec, se ha creado la vital comisión de “políticas de educación superior”.

Lo más grave de la crisis conocida y de lo que queda por conocerse no es que hay muchas formas de corrupción y muchos corruptos en los servicios de educación superior. Lo más grave es que no tenemos definidas en nuestro país las políticas de educación superior. Nuestro problema no es solamente acabar con la corrupción. Nuestro desafío mayor es reformar a fondo la educación superior, empezando por las universidades. Pero ¿qué hacer? Desde luego no hay terapia sin diagnóstico. Y, aunque los lectores no lo crean, a estas alturas no tenemos ningún diagnóstico de las universidades y la educación superior.

Escuchamos y leemos opiniones interesantes sobre cómo tienen que ser las universidades e institutos superiores, sobre todo las universidades nacionales y específicamente la UNA. Pero ¿con qué opinión nos quedamos?

Como es sabido, en el mundo hay diversos modelos de universidad, algunos muy exitosos y mundialmente reconocidos. ¿Cuál o cuáles de ellos nos convienen a los paraguayos?

Los tres grandes tópicos de modelos de universidad, tal como los presentan los analistas, son el modelo alemán, el modelo francés y el modelo norteamericano. Simplificando por falta de espacio, podemos decir que el modelo alemán, llamado humboldtiano, pone el acento en la ciencia; su gran objetivo es conocer, desarrollar la ciencia investigando y la docencia para los estudiantes se hace más en los laboratorios que en las aulas.

El modelo francés, llamado napoleónico, pone el acento en las formación de profesionales; la investigación inicialmente se dejaba a cargo de los institutos politécnicos, institutos especializados. Poco a poco la academia, donde se formaban los profesionales, se fue acercando y nutriendo de los conocimientos que producían los institutos investigadores.

El modelo norteamericano, paradójicamente extraordinariamente exitoso, a pesar de que la educación primaria y secundaria no es tan buena, se nutre de una excelente fusión entre docencia a cargo de departamentos e investigación.

Cada modelo tiene su modo de resolver la financiación y otros componentes. Curiosamente el modelo norteamericano ha logrado interesar tanto a la iniciativa privada y a las empresas, que su economía se apoya fuertemente en las grandes donaciones de millones de dólares que reciben de empresas y exalumnos.

La síntesis de estos tres modelos es tan acelerada como caricaturesca, pero sirve para la reflexión que hacemos.

Estos modelos y otros, responden a políticas educativas. Nosotros estamos sumergidos en el modelo napoleónico. La historia reciente está demostrando que la inclusión de la investigación en la docencia y, desde luego, en la universidad es absolutamente necesaria.

Ante tantos modelos tradicionales y los que van surgiendo impelidos por la vigencia de nuevas tecnologías de la información y la comunicación con las múltiples posibilidades que ofrecen a los investigadores, educadores y estudiantes, ¿con qué modelo queremos trabajar?

Esa pregunta tendrá respuesta razonable cuando definamos las políticas de nuestra educación superior. El MEC, el Conec, Cones, Aneaes y Conacyt deben promover el diálogo.

ABC

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