Exposición completa de Miguel Ángel Fernández, profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), en el Debate sobre REFORMA AGRARIA Y REFORMA UNIVERSITARIA, “Construyendo puentes entre el campo y la universidad”. Fueron también panelistas Magalí Rojas estudiante de Psicología UNA, y Marcial Gómez, secretario general adjunto de la Federación Nacional Campesina (FNC). El debate se realizó el miércoles 9 de marzo de 2016, como parte de los debates previos a la XXIII Marcha del Campesinado Pobre “Por reforma agraria y un Gobierno patriótico y soberano”. Los subtítulos son nuestros, a modo de facilitar la lectura de la ponencia.

BARRETT ESCRIBIRÍA HOY “LO QUE SON LOS SOJALES”

“Gracias a ese seguro azar que decía el poeta Pedro Salinas estamos reunidos hoy en este conversatorio un dirigente campesino, Marcial Gómez, y dos miembros de nuestra comunidad universitaria, precisamente en el día en que celebramos una primera gran victoria del movimiento de reforma universitaria, con la destitución de dos notorios miembros de la rosca mafiosa que mancilló a la Facultad de Filosofía y a toda la Universidad Nacional de Asunción. Y en este día, que es un día de celebración para la reforma universitaria quiero hablar del sentido social de la universidad y del pensamiento de la reforma universitaria.

Se dice, se suele decir, que la universidad se ha convertido o se ha constituido como una élite separada de la sociedad, del pueblo, de los intereses sociales. Hasta cierto punto esto es verdad, hoy. Hasta cierto punto, porque la intelectualidad paraguaya, los escritores, los artistas, los pensadores, desde hace mucho tiempo han venido acompañando y luchando por los intereses del pueblo en nuestro país. Y quiero recordar que el descubridor de la realidad social del Paraguay, como decía Augusto Roa Bastos, fue un gran escritor: Rafael Barrett, a principios del siglo XX. Rafael Barrett, que precisamente antes o al mismo tiempo que Emiliano Zapata y la revolución mexicana. Rafael Barrett decía: la tierra es de quien la trabaja. Y esta fórmula es una fórmula que es bandera para la lucha por la reforma agraria y en general por los intereses del pueblo.

Rafael Barrett y los obreros organizados por primera vez en el Paraguay en la Federación Obrera Regional  del Paraguay, desde 1906. Rafael Barrett y sus compañeros apuntaron al corazón del problema social del Paraguay, cuando en “Lo que son los yerbales”, en “La cuestión social” y en otros textos fundamentales del autor de “El dolor paraguayo” se denunciaba la explotación esclavista en los yerbatales del Paraguay, en el inmenso territorio de La Industrial Paraguaya , de la Mate Larangeira y de Carlos Casado en el Chaco. Desde entonces se conoce en el mundo esa explotación esclavista y la necesidad de superar el latifundio y la explotación, no del hombre por el hombre, sino la explotación de los grandes empresarios y de las transnacionales.

La Industrial Paraguaya efectivamente tenía algo así como la tercera parte de la Región Occidental del Paraguay como propiedad, algo monstruoso que ni siquiera los observadores europeos podían concebir, y que durante décadas soportamos en el Paraguay. La Industrial Paraguaya fue perdiendo importancia aparentemente como latifundio y como poder explotador, pero hoy día Rafael Barrett no escribiría “Lo que son los yerbales”. Escribiría “Lo que son los sojales”.

“Lo que son los sojales”. Como ya nos ha recordado el compañero Marcial Gómez, los sojales constituyen hoy un cáncer para nuestra sociedad, para la economía de nuestro país, y es una vergüenza continental.

“UNIDAD DE INTELECTUALES, OBREROS Y CAMPESINOS”. REFORMA UNIVERSITARIA DE CÓRDOBA

Barrett murió antes de la llamada Primera Guerra Mundial, que fue apenas una guerra europea, pero esa guerra del 14 al 18 implicó una crisis económica que paulatinamente llegaría al desastre de 1929. Y precisamente en 1918, en nuestra América, en Córdoba, Argentina, surge el movimiento de reforma universitaria, que planteó no solo el grave problema académico de la universidad latinoamericana, sino la absoluta necesidad de que la universidad asumiera su papel social y se diera la unión de intelectuales, obreros y campesinos. Ese es uno de los puntos fundamentales de la reforma universitaria de Córdoba.

Y la reforma universitaria de Córdoba es el punto de partida de una serie de movimientos de reforma universitaria en todo el continente, tuvo consecuencias políticas importantísimas: en Argentina, en un primer momento, el radicalismo intransigente; en Bolivia, el Movimiento Nacionalista Revolucionario; Acción Democrática en Venezuela; y la Alianza Popular Revolucionaria en Perú, el APRA. Movimientos políticos que en un primer momento fueron movimientos antimperialistas y que después, en el devenir político, acabaron siendo cooptados por la clase dominante, pero que dejaron sin embargo huellas profundas en el proceso de democratización de nuestro país. Huellas que hoy nos marcan y nos advierten de la necesidad de profundizar el proceso revolucionario, entre otras cosas, asumiendo esa unidad de intelectuales, campesinos y obreros que proponía la Reforma Universitaria de Córdoba.

“COBARDÍA INTELECTUAL SE INSTALÓ EN TRANSICIÓN PSEUDODEMOCRÁTICA”

En el Paraguay la Reforma Universitaria se dio tardíamente: una década después de la reforma de Córdoba, a fines de la década del 20. Pero esa reforma universitaria, los estudiantes que lucharon por esa reforma y los intelectuales que hicieron parte del nuevo ideario nacional en la misma época constituyeron también un paso importante para el desarrollo de un pensamiento democrático, progresista y revolucionario en el Paraguay. No es casual que formaran parte del movimiento de reforma universitaria en nuestro país, en el Paraguay, los dos fundadores del Partido Comunista Paraguayo: Obdulio Barthe y Oscar Creydt. Y otros políticos y pensadores progresistas como Anselmo Jover Peralta, ministro marxista del Gobierno del Coronel Franco en 1936, y después dirigente connotado del Partido Febrerista. Y otros, como el gran poeta Hérib Campos Cervera, también de ideología marxista, y un humanista revolucionario que es honra de la inteligencia y el arte de nuestro país.

Pero si menciono estos nombres, y tengo que agregar el de artistas como José Asunción Flores y otros quienes también asumieron la causa popular y el pensamiento revolucionario, lo hago porque precisamente ellos hacían parte no de la élite, sino de ese sector de pensamiento, de escritura y de arte revolucionario que se jugaba por la unidad de campesinos, obreros, intelectuales. La guerra entre el Paraguay y Bolivia, que fue la segunda guerra que destrozó nuestro país, aventó al exilio a muchos de esos hombres. Y todavía antes de la guerra, cuando en 1931 se produce el asesinato de los estudiantes ante el Palacio de Gobierno, el 23 de octubre, Hérib Campos Cervera, Anselmo Jover Peralta y otros tuvieron que dejar el Paraguay y no volverían sino hacia 1936; es decir, mucho después del término de la guerra.

Lamentablemente nuestro país ha sido víctima, como en la guerra, de la lucha de transnacionales como la Esso Standard Oil y la Shell, y también de guerras fratricidas como la guerra civil de 1947, que causaron el exilio de muchas de esas grandes figuras  del arte y del pensamiento del Paraguay. 1947 significó la dispersión de grandes referentes culturales, como Hérib Campos Cervera, Augusto Roa Bastos, Elvio Romero, José Asunción Flores, y muchos otros. La dictadura que comienza en 1954 y que duró treinta y tantos años fue otro momento trágico para la cultura paraguaya y para la causa de la unidad de campesinos, obreros e intelectuales. Quizás el hecho más lamentable y doloroso para quienes hablamos desde la universidad es la cobardía intelectual que después de las heroicas luchas contra la dictadura stronista, la cobardía intelectual que se instaló en la mal llamada transición democrática, transición en realidad pseudodemocrática, hasta hoy.

“ESTUDIANTES FUERON VANGUARDIA EN LUCHA CONTRA PODERES OPRESORES”

Entonces, durante todos esos años, los estudiantes fueron vanguardia en la lucha contra los poderes opresores, desde la dictadura del General Morínigo en la década del 40, y después, durante la dictadura stronista. La Federación Universitaria, los estudiantes secundarios que en 1959 se levantaron contra la dictadura en un gran movimiento estudiantil que Stroessner sofocó mediante la clausura del Congreso y el exilio de la mayor parte de los congresistas democráticos en ese momento. Durante todos esos años, estudiantes secundarios y universitarios fueron la vanguardia de la resistencia:  1969, cuando viene el señor Rockefeller y los estudiantes se levantan en protesta contra su presencia; 1976, cuando la represión asesina a jóvenes intelectuales como Juan Carlos Da Costa y Mario Schaerer, y apresa a miembros relevantes de la joven generación intelectual.

“CAMPESINOS PRODUJERON EL PRIMER CONGRESO DEL PUEBLO”

En 1989, con la caída de Stroessner, entramos en una nueva etapa, en donde -como ya decía- asistimos a una especie de entrega del sector intelectual, del sector cultural. Y con vergüenza debo decir que la mayoría de los escritores y artistas en este país han sido cobardes frente a los poderes opresores. Han sido las organizaciones campesinas, desde las Ligas Agrarias hasta hoy, las que produjeron el primer Congreso del Pueblo, en donde para orgullo nuestro, como intelectuales y universitarios, sí estuvimos presentes Tomás Palau y quien les dirige la palabra, junto con los compañeros campesinos, luchando y cerrando las rutas con ellos.

“LUCHAMOS POR UNA UNIVERSIDAD PARA EL PUEBLO”

Hoy celebramos la primera gran victoria del movimiento de reforma universitaria en nuestro país, y en este momento es preciso que digamos y nos comprometamos a cumplir con ese punto fundamental del programa de la reforma universitaria: la unión de campesinos, obreros e intelectuales, como un paso necesario para lograr avanzar en el proceso revolucionario de nuestro país, y hacer posible esa soñada sociedad justa y libre. Universidad social, por tanto, universidad para todos, para la sociedad, para el pueblo: para campesinos, obreros, para todo el pueblo. Esa es la universidad por la cual luchamos, esa es la universidad y esa es la cultura que vamos a lograr juntos: campesinos, obreros, universitarios, intelectuales y artistas. Muchas gracias!

FNC

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