El nuevo mapa de las cuencas hidrográficas de Nicaragua, que fue presentado ayer por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), permitirá realizar una gestión más organizada y efectiva del agua. Esto es algo que cobra relevancia ante a la variabilidad climática que en la actualidad se manifiesta en una intensa sequía, principalmente en el Pacífico del país.

Ese es el resultado de una alianza que formaron en el 2011 la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el Instituto Nicaragüense de Estudios territoriales (Ineter) y la UNI, con el apoyo de la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ); sin embargo, el trabajo de capacitación técnica, la delimitación de las cuencas y elaboración del mapa se llevó a cabo entre 2013 y 2014.

Jorge Gallo, de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la UNI, señaló que para la elaboración de este nuevo mapa utilizaron los estándares de delimitación, la codificación y clasificación de cuencas hidrográficas creados por el ingeniero brasileño Otto Pfafstetter, pues son esos los que se están usando a nivel internacional.

En ese sentido, explicó que de ahora en adelante, en vez de hablar de 21 cuencas hidrográficas, se tiene que hablar de unidades hidrográficas porque se trata de áreas mucho más pequeñas, por lo que en todo el territorio nacional suman 517.

Más participativo

A juicio del director de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), Luis Ángel Montenegro, esta nueva delimitación y codificación de las cuencas hidrográficas representa un instrumento de gestión que permitirá tomar mejores decisiones en torno al aprovechamiento del agua, ya sea desde el gobierno central o desde los gobiernos locales.

“El mapa de cuencas hidrográficas en Nicaragua tenía más de 40 años y el Plan Nacional de Desarrollo Humano orienta actualizar todos los instrumentos de toma de decisiones”, indicó Montenegro, que destacó que otro beneficio es que al trabajar sobre un área más pequeña habrá mayor participación ciudadana.

“Los ciudadanos somos los responsables de interactuar con este recurso tan vital que es el agua”, apuntó al respecto.

Montenegro añadió que este mapa facilitará la elaboración de los balances hídricos de cada unidad hidrográfica, lo cual se traduciría en que el país cuente con un panorama general sobre el uso y la disponibilidad de agua.

Punto de partida

Y es que el balance hídrico de una cuenca o unidad hidrográfica está determinado por la precipitación (agua que cae), la evaporación (agua que retorna a las nubes), la escorrentía (agua que se escurre por el suelo), la infiltración (agua que logra entrar al subsuelo) y por el consumo (agua captada por la biodiversidad o por las actividades humanas).

El estudio “Recursos Hídricos de Nicaragua” refleja que la cantidad de agua de lluvia que se escurre por los suelos del Pacífico es hasta 13 veces mayor que la que logra infiltrarse y alimentar a los ríos existentes en la zona, debido, principalmente, a la poca cobertura boscosa.

Gallo, por su parte, refirió que el ordenamiento territorial y la planificación urbana son otros dos aspectos que deberían estar determinados por estas unidades hidrográficas, porque –insistió– “como son de tamaño pequeño, pueden ayudar a tener un manejo más correcto”.

En tanto, el presidente ejecutivo de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), Ervin Barreda, afirmó que un beneficio importante de contar con este mapa es que ya no habrá grandes contrastes de clima a la hora de analizar las cuencas, pues las áreas de estudio son mucho más pequeñas.

“Va a evitar tener los grandes contrastes, porque mientras por un lado teníamos una cuenca de 41,000 kilómetros cuadrados, como era la del río San Juan, por otro lado teníamos cuencas de entre 200 y 300 kilómetros cuadrados”, explicó el funcionario.

Barreda dijo también que entre las acciones que podrán planificarse de forma más focalizada están la reforestación y la cosecha de agua, incluso tomando en cuenta las características de la zona y las necesidades de sus habitantes.

Lluvias terminarán con desabastecimiento

ESCASEZ • El presidente ejecutivo de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), Ervin Barreda, confía en que los problemas de abastecimiento de agua potable en Managua y otras zonas del país, como Boaco, sean superados con la entrada de la época lluviosa.

El funcionario señaló que en el caso de Managua la situación de falta de agua potable en muchos barrios no se debe a la disminución del nivel de los pozos, sino a que en el verano el consumo de agua, principalmente en las partes bajas de la ciudad, aumenta entre un 50% y un 60%.

“Ello hace que en los lugares más altos y los más alejados de los sistemas de bombeo el agua llegue con mayor dificultad. Por eso, tenemos un plan en estos lugares para poder complementar el abastecimiento con las cisternas”, refirió Barreda. Asimismo, aseguró que en Managua hay al menos 30 puntos donde se sufre esa situación.

Reconoció que donde sí hay problemas de reducción del nivel de algunas fuentes de agua potable es en Boaco, pues ahí la población se abastece de una presa cuyo caudal disminuye drásticamente durante el verano.

“Entonces tenemos dos horarios, uno de invierno y uno de verano, porque en el caso de que la fuente es susceptible al verano, tenemos que hacer una reducción del bombeo. Por eso tenemos complicaciones en Santa Lucía y El Jicaral”, indicó.

También en San Jorge, Rivas, ha disminuido el nivel de los pozos, a lo cual se suma que varios han cedido por desperfectos mecánicos. Barreda aseveró que Enacal bombea las 24 horas del día e insistió en que la falta de abastecimiento “no obedece a una programación, sino a los comportamientos de los consumos de la población en diferentes horarios”.

  • 517 unidades hidrográficas quedaron delimitadas y codificadas con el nuevo mapa hidrográfico de Nicaragua.

El Nuevo Diario


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