“Nadie dijo que era fácil. Escuelas efectivas en sectores de pobreza, diez años después” es el nombre del libro (LOM 2015) que muestra la evolución de 14 escuelas de bajos recursos cuyos sorprendentes resultados motivaron el interés de la academia hace una década, lo que se tradujo en el libro ¿Quién dijo que no se puede?, realizado por Unicef.

Para conocer la efectividad de las escuelas, los investigadores analizaron datos sobre su desempeño para el decenio 2002 – 2012, utilizando un conjunto de indicadores como el efecto de cada escuela sobre los resultados Simce, la eficiencia interna considerando las tasas de retención y repitencia; y la equidad, esto es, la distribución de los aprendizajes entre los estudiantes y el que una mayor parte de ellos superara ciertos umbrales de desempeño.

Los investigadores visitaron cada una de las 14 escuelas, entrevistaron a profesores, directivos, alumnos, apoderados y miembros de las comunidades, observaron las dinámicas y estudiaron informes y documentos, para reconstruir la historia de cambios vivida en estos diez años. El libro presenta en detalle las conclusiones sobre cada escuela y analiza las tendencias generales.

El estudio encontró que poco más de la mitad de las escuelas había sostenido su desempeño educativo, mientras las otras lo disminuyeron, aunque en diferente medida.

CORAZÓN DE LA ESCUELA

“Esta es una mirada a largo plazo de lo que están haciendo nuestras escuelas”, resumió el académico del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile, Cristián Bellei, el propósito de la investigación.

El libro fue coordinado por Bellei, Liliana Morawietz, Juan Pablo Valenzuela y Xavier Vanni, investigadores del CIAE de la Universidad de Chile.

El texto fue presentado en Filsa por el académico de la Universidad Diego Portales, José Weinstein; y la gerente general de la red de colegios SIP, Lily Ariztía.

Ariztía destacó que los investigadores se adentraron en el corazón de la escuela y se dieron cuenta de la importancia de hacer políticas públicas desde la realidad. Explicó que el libro concluye que tres pilares sustentan el mejoramiento de las escuelas: el liderazgo de los profesores, el cuerpo docente y una comunidad escolar comprometida.

José Weinstein, académico de la UDP, destacó que el libro puede verse como parte de una trilogía sobre el aprendizaje, que partió con ¿Quién dijo que no se puede?, siguió con Lo Aprendí en la Escuela y continuó con Nadie dijo que era fácil.

Añadió que cabe preguntarse si las lecciones aprendidas en la década del 2002-2012 serán pertinentes para la década que viene, considerando los cambios estructurales en curso: nueva carrera docente, nueva educación pública y ley de inclusión.

La Nación

Lanzan libro que analiza los factores clave que determinan la capacidad de los colegios para mantener sus buenos resultados

“Esta es una mirada a largo plazo de lo que están haciendo nuestras escuelas”. Así resumió el académico del CIAE, Cristián Bellei, el propósito del libro “Nadie dijo que era fácil. Escuelas efectivas en sectores de pobreza, diez años después” (LOM, 2015), que fue lanzado el sábado 7 en la Feria del Libro de Santiago (FILSA).

El libro, coordinado por Bellei, Liliana Morawietz, Juan Pablo Valenzuela y Xavier Vanni –todos investigadores del CIAE-, plantea un estudio acerca de cuánto es posible mantener la efectividad y qué factores son determinantes. La investigación se realiza a partir del análisis de caso de catorce escuelas de bajos recursos cuyos sorprendentes resultados motivaron el interés de la academia hace una década, lo que se tradujo en el libro ¿Quién dijo que no se puede? , realizado por Unicef.

El texto fue presentado en FILSA por el académico de la U. Diego Portales, José Weinstein; y la gerente general de la red de colegios SIP, Lily Ariztía ante una audiencia de cerca 80 personas.

En la oportunidad, Lily Ariztía destacó que los investigadores se adentraron en el corazón de la escuela y se dieron cuenta de la importancia de hacer políticas públicas desde la realidad. Explicó que el libro concluye que tres pilares sustentan el mejoramiento de las escuelas: el liderazgo de los profesores, el cuerpo docente y una comunidad escolar comprometida..

Por su parte, José Weinstein, académico de la UDP, destacó que el libro puede verse como parte de una trilogía sobre el aprendizaje, que partió con ¿Quién dijo que no se puede?, siguió con Lo Aprendí en la Escuela y continuó con Nadie dijo que era fácil.

Añadió que cabe preguntarse si las lecciones aprendidas en la década del 2002-2012 serán pertinentes para la década que viene, considerando los cambios estructurales en curso: nueva carrera docente, nueva educación pública y ley de inclusión.

El libro

Para conocer la efectividad de las escuelas, los investigadores analizaron datos sobre su desempeño para el decenio 2002 – 2012, utilizando un conjunto de indicadores como el efecto de cada escuela sobre los resultados SIMCE, la eficiencia interna considerando las tasas de retención y repitencia; y la equidad, esto es, la distribución de los aprendizajes entre los estudiantes y el que una mayor parte de ellos superara ciertos umbrales de desempeño.

Los investigadores visitaron cada una de las catorce escuelas, entrevistaron a profesores, directivos, alumnos, apoderados y miembros de las comunidades, observaron las dinámicas y estudiaron informes y documentos, para reconstruir la historia de cambios vivida en estos diez años. El libro presenta en detalle las conclusiones sobre cada escuela y analiza las tendencias generales.

El estudio encontró que poco más de la mitad de las escuelas había sostenido su desempeño educativo, mientras las otras lo disminuyeron, aunque en diferente medida.

Extracto

“Nadie dijo que era fácil” (LOM, 2015) es un estudio acerca de la efectividad de catorce escuelas de bajos recursos cuyos sorprendentes resultados motivaron el interés de la academia hace una década. Diez años después, los investigadores volvieron a visitarlas, indagando en sus contextos, sus actores, sus comunidades y su forma de organizar el trabajo escolar. El libro será lanzado el sábado 7 de noviembre en la Feria del Libro de Santiago.

La efectividad de las escuelas, es decir, que sus estudiantes logren los objetivos de aprendizaje definidos, es un propósito esencial de los sistemas educativos. Sin embargo, esta es una cualidad escasa en la educación chilena, y cuando se alcanza, su mantención en el tiempo  no está asegurada.  Las trayectorias que experimentan los establecimientos educacionales no son lineales, son dinámicas en el tiempo y dependen de factores como cambios en la comunidad local, en las políticas educativas, la dirección, el trabajo técnico-pedagógico, e incluso de tensiones al interior de los colegios.

Esas son algunas de las conclusiones del libro Nadie dijo que era fácil. Escuelas efectivas en sectores de pobreza, diez años después (LOM, 2015), coordinado por Cristián Bellei, Liliana Morawietz, Juan Pablo Valenzuela y Xavier Vanni, junto a un grupo de 18 investigadores. El libro presenta un seguimiento del estudio ¿Quién dijo que no se puede? realizado en 2004 por Unicef, de gran impacto y que investigó a un grupo de establecimientos considerados especialmente efectivos, porque sus alumnos alcanzaban logros educacionales superiores a los de la gran mayoría de las escuelas que trabajaban con estudiantes y condiciones similares. Tras una década, el libro Nadie dijo que era fácil buscó conocer y comprender la evolución que han tenido durante un decenio este conjunto de escuelas y analizar los factores que  explican sus trayectorias.

Las escuelas estudiadas son: Lucila Godoy Alcayaga, de Coquimbo; la Escuela Básica de Cuncumén, Salamanca; la Escuela República de Grecia, de Las Cabras; la Escuela Particular Melecia Tocornal, de Chimbarongo; Amelia Vial de Concha, de Hualañé; la Escuela Básica Aguada de Cuel, de Los Ángeles; el colegio Abel Inostroza Gutiérrez, de Cabrero; la Escuela República de Grecia, de Chiguayante; la Escuela Arturo Prat, de Cañete; la Escuela Básica Emilia Romagna, de Traiguén; el Colegio de Cultura y Difusión Artística, de La Unión; la Escuela Diego Portales, de Laguna Blanca (Punta Arenas); la Escuela Francisco Ramírez, de San Ramón; y el Colegio Aprender de La Pintana.

Para conocer la efectividad de las escuelas, los investigadores analizaron datos sobre su desempeño para el decenio 2002 – 2012, utilizando un conjunto de indicadores como el efecto de cada escuela sobre los resultados SIMCE, la eficiencia interna considerando las tasas de retención y repitencia; y la equidad, esto es, la distribución de los aprendizajes entre los estudiantes y el que una mayor parte de ellos superara ciertos umbrales de desempeño.

Los investigadores visitaron cada una de las catorce escuelas, entrevistaron a profesores, directivos, alumnos, apoderados y miembros de las comunidades, observaron las dinámicas y estudiaron informes y documentos, para reconstruir la historia de cambios vivida en estos diez años. El libro presenta en detalle las conclusiones sobre cada escuela y analiza las tendencias generales.

El estudio encontró que poco más de la mitad de las escuelas había sostenido su desempeño educativo, mientras las otras lo disminuyeron, aunque en diferente medida.

Factores clave

El estudio encontró que sostener el buen desempeño y mejorarlo  depende fuertemente de la presencia de líderes escolares –principalmente directores y jefes de UTP-con capacidad para coordinar el trabajo docente, cuidar la organización de la escuela, y responder oportunamente a los cambios del contexto. Un propósito central de su labor es  mantener una “cultura de efectividad”, esto es, una identidad colectiva basada en principios de autoeficacia, orientación al logro y disciplina. Los casos estudiados que lograron en mayor medida sostener su efectividad sortearon de mejor forma el (inevitable) recambio de docentes, acumulando y desarrollando capacidades profesionales curricular-pedagógicas, tanto a nivel individual como colectivo.

Asimismo, resultó clave el cuidado y desarrollo del capital profesional docente, lo que incluye cuidar las condiciones laborales, mantener un clima de confianza y sentido de comunidad profesional y generar espacios de crecimiento y aprendizaje entre los profesores. Además, mantuvieron un clima escolar conducente al aprendizaje de los estudiantes.

Los sostenedores son también críticos para la sustentabilidad escolar. Debido a que en el sector privado ellos no cambian, las escuelas que ya habían alcanzado un alto nivel de efectividad a comienzos del 2000 tendieron a ser más estables a través del tiempo. En el sector público esto fue diferente, por lo cual el cambio de las autoridades de departamentos y corporaciones municipales o la reorientación de sus políticas pueden tener un enorme impacto en las trayectorias de mejoramiento y la sustentabilidad de lo alcanzado. El libro concluye que las escuelas son organizaciones sensibles y la falta de consideración sobre sus necesidades, problemas y desafíos internos por parte de las autoridades a cargo puede deteriorar las condiciones de enseñanza-aprendizaje.

Finalmente, las principales políticas públicas de esta década –la jornada escolar completa, la subvención escolar preferencial y el programa de integración escolar- son reconocidas en prácticamente todas las escuelas estudiadas como muy relevantes.

Según explican los autores, las conclusiones generales del estudio y los aprendizajes específicos derivados de cada escuela investigada proporcionan insumos relevantes para quienes trabajan en el campo educacional, ya sea diseñando políticas, formando docentes, gestionando escuelas o enseñando a los estudiantes.

Mejoramiento escolar

El libro “Nadie dijo que era fácil” se enmarca en un esfuerzo mayor del CIAE por comprender cómo, en el mediano y largo plazo, las escuelas chilenas enfrentan las dificultades y aprovechan las oportunidades que se les presentan en su empeño continuo por proveer una buena educación a todos sus alumnos. Fruto de esta misma iniciativa se publicó en mayo de 2014, junto Unicef el libro “Lo aprendí en la escuela. ¿Cómo se logran procesos de mejoramiento escolar?” (LOM, 2014).

CIAE

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