La movilización estaba pautada para las cuatro de la tarde frente al Congreso de la Nación. “¿Vos entendés bien qué implican esos números de los que hablan?”, preguntó una chica antes de bajar en la estación Congreso de la línea A del subte. “Que no va a alcanzar ni para pagar los sueldos”, le contestó su acompañante.

Las redes sociales se hicieron eco de la movida desde la semana anterior a través de diversos hashtags como #DefendamosLaCienciaArgentina y #NoAlAjusteEnCTyU. También se viralizaron fotos de científicos en sus laboratorios con carteles en los que contaban a qué se dedicaban y convocaban a una manifestación masiva frente al Congreso Nacional para el jueves 27 de octubre. Las concentraciones se replicaron en diversos centros urbanos del país, como Córdoba, Rosario, Mar del Plata, San Luis, Bariloche, Mendoza y Jujuy.

Minutos después de las cuatro, la avenida Entre Ríos ya estaba cortada. Banderas y carteles de todos los colores y tamaños comenzaban a multiplicarse. Había niños, jóvenes y adultos, algunos solos y otros en grupos. Muchos vestían guardapolvos. Un señor que llegó solo exhibía, serio, un cartel que reclamaba: “Decían que venían a salvar el país y en 10 meses destruyeron todo”, mientras que el de un grupo de jóvenes proclamaba: “El pueblo sale a la calle a defender al pueblo”. En la vereda, un grupo plantó fuentones, sacó el detergente y se puso a lavar los platos.

La manifestación fue gestada en las últimas semanas por trabajadores del sistema científico-tecnológico argentino, en rechazo al presupuesto que el gobierno le quiere asignar a la ciencia para 2017, con un recorte de alrededor del 32 %. Ante la creciente protesta del sector científico, el Gobierno terminó accediendo a asignar 1.200 millones de pesos más, pero ese número solo representa una cuarta parte de lo necesario. Además, el reclamo abarca lo dispuesto en los artículos 6 y 7 del Presupuesto 2017, que elimina la capacidad de organismos de ciencia y tecnología para disponer tanto de nuevas vacantes como de las que se generan por bajas vegetativas en su ámbito, y que delega la decisión en el Ministerio de Modernización.

Del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín (IIB-INTECH) llegó un numeroso grupo de investigadores y becarios.

“El recorte significa la profundización de las acciones que tienden a cambiar un modelo de país inclusivo, sostenido en el desarrollo nacional, por otro cuyo desarrollo se centra en el sector agrario, el sector minero y las multinacionales”, sostuvo el doctor en Ingeniería Eduardo Dvorkin, quien se encontraba junto a sus compañeros del Grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA). Según Dvorkin, “la ciencia también significa independencia tecnológica. Pero este Gobierno canceló el proyecto ARSAT- 3 y abrió los cielos para que satélites extranjeros se ocupen de las telecomunicaciones. Durante la campaña electoral, advertíamos que esto era lo que iban a hacer y ellos nos decían que estábamos haciendo una campaña del terror. Bueno, el terror, finalmente, lo estamos viviendo”.

En un cartel pegado en la mochila de Agustín Alonso, becario doctoral del CONICET en el Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se podía leer: “El ministro me pidió que me vaya”. Alonso le dijo a TSS: “El recorte perjudica al país porque la cantidad de insumos y tiempo que tomó formarme no sirven para nada si me termino yendo”.

Javier Caccavelli, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y delegado de ATE, fundamentó el reclamo también en la necesidad de desarrollar ciencia y tecnología nacional. “La soberanía energética es una prioridad en este contexto de ajuste en tarifas y servicios. Es fundamental porque estamos importando energía cuando tenemos abundantes recursos convencionales y renovables para producirla”, sostuvo.

Guadalupe Suárez, becaria doctoral del CONICET y miembro del grupo Científicos y Universitarios Autoconvocados (CyUA), otra de las agrupaciones de científicos que motorizaron la movilización, se refirió a la situación de los becarios: “Muchos estamos en el sistema científico gracias a que obtuvimos una beca, pero el recorte puede derivar en que el año que viene ya no la tengamos más. Estamos pidiendo que, mínimamente, se vuelva en términos reales a lo que teníamos el año pasado, para garantizar la continuidad de los proyectos y los puestos de trabajo”.

En la vereda, un grupo plantó fuentones, sacó el detergente y se puso a lavar los platos. Foto: Télam.

Del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín (IIB-INTECH) llegó un numeroso grupo de investigadores y becarios. Francisco Guaimas, técnico asistente del CONICET, resaltó la pluralidad de participantes en la convocatoria. “Es muy importante la unión que se logró entre investigadores de todo el sistema científico-tecnológico”, dijo. La investigadora Juliana Cassataro, del IIB-INTECH, señaló que “hubo diez años de inversión sostenida pero recién estábamos empezando a recuperar lo que se había perdido. Por eso, es fundamental poder continuar”.

Ezequiel Galpern, consejero superior de la UBA y referente de La Mella FUBA (Federación Universitaria de Buenos Aires), se preguntó: “Si en campaña decían que iban a duplicar el presupuesto de ciencia pero ya en el primer año lo que hacen es recortarlo brutalmente, ¿qué se puede esperar para el futuro?”.

Durante el acto, los investigadores subidos al escenario improvisado fueron leyendo las adhesiones que les llegaban. Posteriormente, leyeron un comunicado consensuado por diversos colectivos científicos y entregaron en la Cámara de Diputados un petitorio con 33.000 firmas para que se revea el recorte presupuestario. “Los trabajadores y trabajadoras de la ciencia y la universidad nos convocamos frente a este lugar para decirles que no nos vamos a ir del país, que seguiremos luchando para defender una ciencia y una universidad comprometidas con los intereses populares. Exigimos un incremento del presupuesto que garantice la continuidad de los programas públicos de investigación y de enseñanza del sistema nacional de ciencia, tecnología y universidad”, leyeron como parte del comunicado. Una nena ubicada cerca del escenario resumía el espíritu de la movilización con una cartulina que pedía: “No recorten nuestro futuro”.

Agencia TSS