En un espacio de poco más de tres hectáreas, la  Universidad del Medio Ambiente (UMA) tiene dos objetivos principales: lograr ser una institución completamente autosuficiente en consumo de agua, energía y comida, ello en un lapso de tres a cinco años, e impulsar a sus alumnos a ser agentes de cambio que promuevan iniciativas que transformen los sistemas socioambientales.

La UMA, primera escuela sobre sostenibilidad en América Latina, ofrece maestrías en Administración, Arquitectura y Derechos y Políticas Pública, además de talleres y diplomados.

Federico Llamas, director de la institución, y Martha Vargas, directora de Educación Ambiental, detallaron que invirtieron 10 años en este proyecto, y que vieron cristalizado su sueño en noviembre del año pasado, del cual han obtenido gran aceptación.

“Queremos enseñar nuevas maneras de pensar y de hacer las cosas. Que (los alumnos) sean responsables de lo que pasa, pues el mundo no es solo yo y mis amigos”, indicó Llamas.

Para la construcción del recinto y sus alrededores se realizaron análisis de ciclo de vida, que son estudios que comparan tipos de materiales para ver cuál es el de menor impacto ambiental.

La estructura del inmueble está conformada por bloques de tierra, adobe y maderas, y el piso es de concreto con tinta de tierra; debido a que este material soporta una mayor cantidad de peso, además de que la Secretaría de Educación Pública lo exige como medida de seguridad.

La colocación de ventanas en salones y oficinas, fue estratégica para que la luz entrara de manera natural y así evitar gastar energía, no obstante, cada habitación cuenta con luces de led.

También se utilizaron techos verdes con el objetivo de que en el futuro puedan cultivar flores, frutas o verduras, además se instalaron paneles fotovoltáicos.

Por otra parte, cuentan con un sistema de captación de agua pluvial, la cual se almacena en dos tanques: uno de agua potable, que se utiliza en lavabo y fregaderos, y el segundo de agua gris para el área de excusados.

El campus se encuentra rodeado de 900 árboles con una combinación de más de 60 especies, de las cuales algunas producen alimento; a este concepto se le conoce como bosque comestible.

Para que esto fuera posible se realizaron estudios durante un año sobre las semillas y plantas que se dan en Valle de Bravo, donde se encuentra la UMA.

“El concepto se llama permacultura. Consiste en producción de comida con el menor esfuerzo e insumos. Según ésta, si ya empezaron a llegar las plagas, se debe dejar que se coman las plantas, eso va a atraer a los depredadores de la plaga y van a controlarla y se va a hacer un ciclo que estabiliza y genera un ecosistema. Con esto ya no se utilizan fertilizantes”, explicó Llamas.

Actualmente producen café, calabaza, col, rábano y se encuentran en la fase de introducir hongos y nueces; este bosque dará la oportunidad de alimentar a 45 personas con una dieta completa.

Fuente: MILENIO
Fuente: MILENIO

Planes y becas

En este lugar, además de ofrecer desde maestrías hasta talleres y diplomados, “estamos buscando el perfil de gente que tiene ganas de cambiar, de transformar las cosas, que le gusta aprender haciendo”, informó la directora académica, Victoria Haro.

El próximo año se abrirán cuatro nuevas especialidades: Innovación Educativa, Proyectos, Turismo y Agroecología.

“Te cambia la perspectiva de ver, no solo la materia o el proyecto que desarrollas, sino lo que es realmente tu vida y eso lo vas transmitiendo de persona a persona. Mi estilo de vida ha cambiado de varias formas”, así relató su experiencia como alumna de la UMA Daniela Martínez.

Cabe destacar que el costo de toda la maestría (dos años) es de 250 mil pesos; es por esto que ofrece tres tipos de becas a todos los interesados.

La primera es Beca 1 a 1, donde un miembro de la sociedad, en un lapso de 24 meses,  aporta de mil 500 a 2 mil 500 pesos y la UMA se compromete a apoyar con lo mismo, por lo que se obtienen becas de 28, 38 y 48 por ciento.

La segunda es la Beca Profesional; se realiza con una empresa u organismos que cubren 80 por ciento de la maestría y el alumno colabora en su equipo durante el tiempo que realiza su curso; 20 por ciento restante lo cubre la UMA.

La última es la Beca UMA, en la que la institución apoya con 25 por ciento el costo del curso.

Milenio


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