Este dispositivo apuesta por la aplicación de los conceptos de la física para mejorar el ambiente, pues usa la óptica anidólica para funcionar, indicó Hernández. Es decir, los espejos con los que está construida la estufa no forman imágenes, sino que concentran energía basados en un ángulo de admisión determinado, agregó.

De modo que con la óptica anidólica, esta estufa optimiza la recolección de la radiación solar mediante su concentración en espejos o lentes, sin la necesidad de formar una imagen, explicó el investigador.

El diseño, que está basado en el del investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Eduardo Rincón Mejía, fue modificado por el equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias.

Detalló que la estufa alcanza una temperatura de 120 a 130 grados centígrados, lo cual permite que no se produzcan tóxicos a la hora de cocinar los alimentos, ni que éste se queme como sucede con las estufas tradicionales que alcanzan hasta 800 grados centígrados.

En su oportunidad, el científico también adscrito al Departamento de Física de la máxima casa de estudios, Gerardo Ruiz Chavarría, comentó que el objetivo del proyecto es dar una alternativa en materia energética.

“También nos interesa incidir un poco la investigación de los tipos de materiales de los espejos, el aluminio, queremos aumentar la reflectividad y el tipo de pintura del tubo para que aumente la absorción”, señaló.

“Ante el agotamiento de los combustibles fósiles, esta estufa es una alternativa viable porque permite hacer lo que una estufa convencional. Hay que cambiar un poco la cultura y pasar de combustibles fósiles a energías renovables”, añadió Ruiz.

Ansur

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