Por Alejandro Cruz Flores

De 350 venenos de animales ponzoñosos analizados, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han identificado tres, provenientes de serpientes coralillo y cobra, que permitirían crear el primer anticonceptivo masculino en el mundo, totalmente reversible y sin efectos colaterales.

El director del Laboratorio Nacional de Canalopatías del Instituto de Fisiología Celular de la máxima casa de estudios, Arturo Picones Medina, explicó que para ello se han realizado pruebas exitosas en espermatozoides donados por hombres jóvenes de entre 18 y 35 años, aunque señaló que para poder obtener un fármaco que evite la concepción aún se debe pasar a la etapa clínica, es decir, hacer pruebas en personas, por lo que podrían pasar otros 10 años. Precisó que en primera instancia sería una inyección.

Se trata de una investigación iniciada hace tres años con financiamiento de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México, que aportó 21 millones de pesos para equipar el laboratorio que dirige el doctor en ciencias Picones Medina, lo que permitió convertirlo en un laboratorio nacional, de acuerdo con los requisitos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), organismo que desde junio de 2015 subvenciona la investigación.

En entrevista explicó que el trabajo consiste en encontrar toxinas que bloqueen específicamente los canales iónicos (molécula de tipo proteico) de los espermatozoides, los cuales controlan su capacidad de movimiento, y que no actúen sobre otro tipo de canales de las moléculas celulares masculinas.

De esta forma, el equipo de trabajo que participa en esta investigación ha aislado 950 toxinas de veneno de alacranes, arañas y serpientes, de los cuales, en la etapa preclínica, han sido probados 350, y de éstos se han encontrado tres que son inhibidores específicos de los canales iónicos de los espermatozoides humanos.

Lo anterior, explicó, genera la pauta para eventualmente, tras realizar pruebas clínicas, crear el primer anticonceptivo masculino, lo cual podría tardar hasta 10 años, que es el tiempo promedio en que se desarrollar un nuevo medicamento a nivel mundial.

Destacó que la importancia de esta investigación consiste en que hasta ahora todos los anticonceptivos que se han desarrollado de manera exitosa están orientados a las mujeres y prácticamente en su totalidad son hormonales, por lo que no sólo afectan el óvulo, sino también otras células del organismo femenino, lo que provoca efectos colaterales no deseados.

Ahora, agregó el investigador, lo que se busca es desarrollar un medicamento que no sea hormonal y que sea reversible, el cual se administraría de manera directa al torrente sanguíneo, es decir, por inyecciones, y al dejar de suministrarse dejaría de tener efecto. Agregó que un paso siguiente podría ser que a partir de esos venenos se puedan crear compuestos químicos semejantes, con los cuales generar un medicamento de vía oral.

La Jornada