Médicos, la mayoría, profesores de educación física, ingenieros y hasta abogados, los argentinos graduados en Cuba se desempeñan hoy en la vasta geografía de este país sin olvidar vivencias y enseñanzas en la isla.

“Mis experiencias y lo que vivimos en Cuba es simplemente imborrable; son vivencias que te acompañarán siempre”, siente Paula Artesi, titulada en educación y cultura física, y presidenta de la Asociación Argentina de Graduados en Cuba (AAGC).

Artesi con activistas de la AAGC y el apoyo de la Embajada de Cuba se reunieron con otros pares la noche del sábado en la sede diplomática para intercambiar, compartir y proyectar actividades futuras como la idea de celebrar un congreso en noviembre en Córdoba.

En los últimos años se formaron en Cuba decenas de miles de jóvenes de un centenar de países en varias carreras, en particular como profesionales de la salud en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), aunque también en otras profesiones incluidas ramas de la ingeniería y la licenciatura en deportes.

Los Estados argentino y cubano firmaron un convenio de cooperación educativa en noviembre de 1998, y tras el intercambio de los instrumentos de ratificación entró en vigor en enero de 2006. Un año después se rubricó un protocolo adicional que permite la homologación de los títulos universitarios de los egresados en la isla.

En total, mil 91 argentinos se graduaron en carreras universitarias y enseñanza técnica. Desde el 2005, comenzaron a egresar de la ELAM y hasta el pasado año un total mil 11 completaron sus estudios como médicos, en tanto 48 lo hicieron en la Escuela Internacional de Educación Física y Deportes (EIEFD).

Aunque en menor cantidad, se graduaron 21 en ramas de ingeniería como metalúrgica, mecánica, electricidad, automatización e informática, así como también en licenciatura en sociología, letras, historia, sociología, derecho, economía y teatro.

Cuatro se titularon en la Escuela de Enfermería, en tanto cinco completaron estudios en traumatología, terapia y rehabilitación, y en higiene y epidemiología.

Con este primer encuentro regional al que asistieron quienes viven en Buenos Aires, el conurbano bonaerense y las colindantes provincias de Córdoba y Santa Fe, los graduados también homenajearon al líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro, por su 90 cumpleaños.

Precisamente, fue su idea crear la ELAM, la EIEFD y abrir las puertas de otras instituciones cubanas a la formación de jóvenes de países de Latinoamérica, el Caribe, África y Asia, así como de sectores de bajos ingresos de Estados Unidos y Europa.

Egresados argentinos son los que contribuyen a impulsar los programas de asistencia humanitaria Operación Milagro y Yo Si Puedo en este país.

Lucía Coronel, hija de desaparecidos y titulada en la ELAM, es la actual directora del Hospital Oftalmológico Docente “Dr. Ernesto Che Guevara” que funciona en Córdoba. Allí, ya más de cinco mil 200 argentinos recuperaron la visión en cirugías de catarata y pterygium.

La fundación no lucrativa argentina Un Mundo Mejor es Posible se encarga de coordinar en el país la Operación Milagro, al igual que la aplicación del Yo Sí Puedo a través del cual unas 30 mil 250 personas aprendieron a leer y escribir, según datos de 2015.

Publicado en Prensa Latina