“CON EL GOLPE A DILMA VOLVIÓ EL DISCURSO PARA PRIVATIZAR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA”

En medio de una crisis institucional que tiene a Brasil inmerso en un laberinto político, el profesor de antropología del Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Marcio Goldman, estuvo en la FFyH dictando un taller y una conferencia. En esta entrevista cuenta cómo esta situación es aprovechada por los sectores conservadores para avanzar, entre otras cosas, sobre la gratuidad de la educación superior, consagrada en la Constitución del país vecino.

Las miradas del mundo están puestas en Brasil, y no sólo por los Juegos Olímpicos que se desarrollan en Río de Janeiro, sino porque a fines de agosto culminará el proceso que suspendió a Dilma Roussef de la presidencia, a través de una jugada político-judicial-mediática que articuló a los sectores más conservadores del gigante sudamericano para terminar con 14 años de gobiernos populares. En una región que gira hacia la derecha, las dos gestiones de Lula Da Silva y una y media de Dilma que democratizaron la educación pública, crearon universidades en zonas y regiones donde nunca había existido posibilidad alguna, y abrieron las puertas de la educación superior pública y privada a sectores sociales, étnicos y raciales que jamás habían tenido la oportunidad de hacerlo, están siendo desmontadas por el interino gobierno neoliberal de Michel Temer, uno de los artífices del golpe.

Marcio Goldman, doctor en Antropología por la Universidad Federal de Río de Janeiro y actualmente profesor del Museo Nacional de la UFRJ que se ha dedicado al estudio antropológico de las religiones afrobrasileñas y de la política, estuvo en la FFyH a fines de julio para participar de un taller y dictar la conferencia “Hacia una teoría etnográfica del contra-mestizaje” y abordó la situación de la educación pública en su país, advirtió sobre la vuelta del discurso privatizador a partir de la toma del poder de los sectores más conservadores, y trazó un sombrío panorama sobre el futuro inmediato de la política brasileña.

– En Brasil hay una avanzada para que la universidad deje de ser gratuita, pase a ser más exclusiva, dependa de exámenes o inclusive que se tenga que pagar para estudiar. En Argentina es un discurso que volvió con Macri y vemos que allá está pasando algo parecido. ¿Puede contarnos cómo es el tema de las acciones afirmativas y cotas para negros, indígenas, y cómo eso tiene que ver con la inclusión?

– La universidad de Brasil es pública y gratuita, pero es más elitista que la argentina, más selectiva. Al final de la dictadura, en la primera mitad de la década del 80, la educación privada empezó a crecer muchísimo en Brasil, ahora hay muchísima más gente en las universidades privadas que en las públicas, que son de dos tipos: federales y estaduales. No se paga nada porque está en la constitución que es una obligación del Estado que la enseñanza debe ser gratuita en todos los niveles. Las universidades públicas son en el 99% de los casos mucho mejores que las privadas, independientemente de alguna excepción, como puede ser alguna universidad católica. Pero en general, las universidades privadas son malas, caras, solo una máquina de hacer plata.

– ¿Cómo es la historia en los últimos 20 o 25 años?

– Siempre hay un movimiento que depende de los gobiernos, que generan más o menos inclusión en la universidad, que es más o menos abierta. Y cada tanto aparece el discurso privatizador de la educación, por lo menos la universitaria. En los 8 años de gobierno de Cardoso, que era un gobierno neoliberal, empezó a haber mucho ruido sobre la privatización de las universidades, de empezar a cobrar en las universidades públicas. Pero hubo mucha resistencia. Lo que pasa es que la estrategia es siempre la misma y no sólo con la educación, con la salud hicieron lo mismo, antes la salud pública era mucho mejor, pero se desfinanció y se dio ventaja a la salud privada, entonces en diez años la gente piensa que es mejor la privada que la pública. Cardoso intentó lo mismo con la educación pero no tuvo tiempo, si no ganaba Lula en 2002, Serra hubiera privatizado la educación.

Yo ingresé en el 85 a la universidad pública como docente, en la Universidad Federal Fluminense, y luego en el 93 al Museo Nacional, durante el primer gobierno de Cardoso. En 8 años no hubo mejoras salariales para los profesores, no había una inflación alta pero algo había. Para convertirse en funcionario de la universidad pública hay que pasar por concurso público, y en los 8 años de Cardoso ¡no hubo ni uno! La gente se jubilaba, se moría o se cambiaba de trabajo, se iban de las universidades por bajos salarios. No se sustituían. Y al mismo tiempo había becas y cortes de impuesto para privados.

– ¿Cambió algo con el Partido de los Trabajadores en el gobierno federal?

– El PT cambió esta situación porque para Lula era una cosa personal por ser él un trabajador metalúrgico, el primer presidente brasileño que no había pasado por la universidad. Lo tomó como una misión personal de apostar fuerte por la educación pública. Lula creo muchas universidades, el presidente que más creó en la historia de Brasil, y mejoró las condiciones de trabajo. Se crearon muchas universidades en el interior del país, en sitios donde nunca se había escuchado hablar de universidades, eso fue impresionante, y la política salarial también, empezamos a tener sueldos dignos en sus dos gestiones. Cuando Dilma asume la política ya no es tan así, no tiene la cuestión personal de Lula, mantuvo la política de éste pero creó menos universidades y la política salarial no prosperó tanto.

Lula también amplió el número de universitarios con la creación de nuevas universidades y con la ampliación de becas. Pero como para su gobierno eso no alcanzaba, también hubo becas para universidades privadas, mucha plata a través del Programa Universitario (PROUNI) estudiantes que no entraban a las universidades públicas que se iban a las privadas con becas que podían ser integrales o parciales. Eso fue impresionante aunque un poco contradictorio, porque se destinó dinero estatal para el sector público y el privado con el objetivo de mejorar las estadísticas.

– ¿Ingresaron otros sectores sociales a la universidad con Lula?

– Sí, empezaron a ingresar sectores que nunca habían podido entrar, y al mismo tiempo empezaron las conversaciones de las acciones afirmativas, que significó abrir la universidad a las minorías, primero a los afrodescendientes, y luego a los indígenas y estudiantes con deficiencias físicas. Eso comenzó en una universidad estadual, la Universidad Estadual de Río de Janeiro, entre 2002 y 2004, donde se crearon cotas para afros y deficientes. Después en 2004, en Brasilia, la primera universidad federal que instituye su propio sistema que también contemplaba todas estas categorías. En ambas para carreras de grado. Y luego se sancionó una ley que creó cotas para todas las universidades, que mezcla criterios étnicos raciales y también socioeconómicos. Eso marchó muy bien. La universidad ha cambiado mucho. El paisaje humano es totalmente distinto, hay pobres, negros, indígenas, y eso es muy interesante.

Después la política de cotas se amplió al posgrado, en los que todavía hay resistencias. Cada programa tiene su potestad para hacer su selección. Donde yo trabajo, en el Museo Nacional, la institución es muy cerrada, conservadora, para clases altas. Pensá que el Doctorado en Antropología Social del Museo se creó en 1973, y hasta 2006 habían sido formados cerca de 125 doctores, entre los cuales había cuatro negros y negras, la mitad de ellos no brasileros, una vergüenza. A partir de una iniciativa de los estudiantes que empezaron a criticar y pedir el cambio, hace 3 años empezaron con cotas en el postgrado también, aunque exclusivo a lo étnico racial, no incluye el aspecto socioeconómico, solo negros e indígenas. Un 20% para afros y un 10% para indígenas. Hoy el Museo es otro mundo visualmente, para mí es muy emocionante. Y ahora empezamos a sentir los efectos de eso positivamente, porque esa gente trae otras experiencias, otras perspectivas, y en un par de años han demostrado tener mejor puntaje y promedio que los grupos que siempre accedieron a la universidad. Las estadísticas lo confirman para el grado, sobre los posgrados aún no hay datos. Menos cotistas dejan la universidad que los no cotistas, porque saben que es la oportunidad de sus vidas. Los otros saben que puede salir y volver a entrar, viajar, en cambio los cotistas es todo o nada, y es impresionante el cambio que se ve, muchos ingresan al posgrado y tienen problemas porque vienen de malas escuelas públicas.

– ¿El posgrado es gratuito o pago?

– Gratuito, toda la enseñanza pública es gratuita, ahora con el golpe de Estado está complicado. Durante 12 o 13 años, con el gobierno del PT, se quiso ampliar el sistema pero también daban plata a la enseñanza privada con becas y exención de impuestos.

– ¿Además de ser públicas, como en Argentina, las universidades en Brasil son también masivas y de calidad?

– Hoy hay mucha más gente que hace 15 o 20 años, pero tampoco puedo decir que son masivas, aunque menos selectivas que antes. Estábamos en un camino para convertir a las universidades en masivas, pero con la política de financiar además al sector privado, impactó en los números de cantidad de alumnos de las públicas, porque ese dinero del Estado en lugar de invertirse en universidades públicas se derivaba a las privadas. Eso es típico de los gobiernos del PT, que quieren hacer un equilibrio entre las fuerzas: por un lado se fortalecía las públicas y por otro a los empresarios de la educación privada, quienes ganaban mucha plata. Y no sé por qué el PT, y sobre todo Lula, podían creer que podía durar una situación así, si es bien conocido que la burguesía quiere todo, no quiere un poquito. Ahora tenemos este golpe, que a pesar de ser un gobierno de transición se comporta como si no lo fuera.

– ¿Cómo se está viviendo en Brasil esta situación anómala?

– Es un golpe de estado, aunque la gente lo llame golpe blando porque no están los militares y no hay armas, pero es un golpe de Estado. En las últimas elecciones Dilma ganó por una diferencia corta, sin embargo por una diferencia mayor que la que obtuvo Macri sobre Scioli. Y cuando ganó Dilma, la prensa monopólica de mi país decía que la diferencia era nada, mínima. Pero tanto en Brasil como en Argentina no dicen que Macri ganó por menos, y en mi país todos los medios están con Macri. Los medios brasileños son muy concentrados, muy conservadores, muy elitistas, por eso están con Macri. Y Aecio Neves, el último rival de Dilma, no reconoció la victoria del PT, algo que sucedió por primera vez en la historia política brasileña, es más, exigió recuento de votos. Aecio estaba seguro que iba a ganar y las fuerzas conservadoras no lo aceptaron y empezaron a hacer las movidas para sacar a Dilma de alguna manera. Todavía hay posibilidades, está el proceso del impeachment por un supuesto abuso de poder económico, lo mismo que hicieron con Fernando Collor de Mello. Hasta el momento han encontrado una justificación para voltear a Dilma, con la excusa de una manipulación del presupuesto, pero todos los especialistas que he consultado dicen que no hay crimen de responsabilidad de parte de Dilma, que sería el único motivo para impulsar un impeachment. Y la definición del caso estaba planificada para antes de las Olimpíadas, pero como advirtieron que iba a haber muchos periodistas internacionales, la pasaron. Los medios de Brasil están detrás de toda esta movida. Las fuerzas que están en el golpe son las fuerzas conservadoras que perdieron el poder por primera vez cuando Lula ganó las elecciones en 2002, y a hora vuelven. Y quieren destruir un montón de cosas de estos años y que se querían hacer. Por ejemplo la privatización de Petrobras, que era algo que José Serra iba a hacer si le ganaba a Lula en 2002. O privatizar el Banco de Brasil y la Caixa Económica Federal, el segundo gran banco público brasilero destinado a cuestiones sociales. Y la enseñanza pública y la enseñanza superior también iban a ser atacadas.

En todos estos años de gobierno del PT no se habló más de esas cosas, y ahora vuelven. El ministro de Educación de Temer es alguien que no tiene nada que ver con el tema, y que tiene un proceso de corrupción en su contra. Pero de repente hace dos semanas sale en una editorial del domingo del diario O Globo, que plantea la necesidad del fin de la educación superior pública y gratuita, con el argumento de que es injusta porque mucha gente que ha estudiado en buenas escuelas privadas después va a la universidad pública, y no los pobres. Entonces es injusto. Lo que no se pregunta O Globo es cómo hacemos para que la gente que va a escuelas públicas después pueda ir a la universidad. Eso sí sería justicia. El objetivo es acabar con la enseñanza pública, por eso no es casualidad la editorial de este diario. En San Pablo, el diario Folha de San Pablo ya lo viene diciendo en relación a su universidad, que es estadual, no federal. Es la universidad más importante de Brasil y una de las más importantes de América Latina. Ahora está en crisis económica por malos manejos administrativos, pero los medios intentan imponer que se trata de una crisis estructural, y el argumento es que la gente no paga. Y la crisis no es estructural, es administrativa.

– Por eso le preguntaba si las universidades públicas en Brasil eran gratuitas, porque en Chile son públicas pero pagas.

– Sí, en Brasil son gratuitas y está en la Constitución, habría que modificar la Constitución para cambiar esto. El gobierno del golpe tiene mayoría en el Parlamento para hacerlo.

– En este sentido, ¿cómo ves el escenario político en el mediano plazo, independientemente de si vuelve o no Dilma al gobierno? ¿La sociedad brasilera está dividida entre dos opciones iguales? No digo frente a un gobierno o partido, sino frente a un modelo de sociedad, de valores.

– Creo que en un momento estaba dividida, pero la proporción de la división cambió, ahora la sensación es que la mayor parte de la gente está indiferente, o perpleja, no está claro. Todos querían que se vaya Dilma pero ahora saben que el tipo que está en su lugar (Michael Temer) es peor que ella desde el punto de vista de la corrupción. Hay como una apatía generalizada, salvo los militantes de un lado y el otro, pero la población en general muestra mucha apatía.

También pasa algo que veo muy claro en Argentina: el poder de los medios es impresionante, el grado de concentración es muy grande, son empresas familiares, no son abiertas, y todos están articulados, todos dicen lo mismo. Y eso impacta fuertemente en la población. Pero no sé lo que está pensando la gente. Ahora, no creo que sea casualidad que el diario O Globo haya publicado esa editorial sobre lo injusto de la educación pública. Ellos deben haber medido que puede tener un impacto entre los más pobres, cuyo razonamiento sería: “Porqué  los ricos van a la universidad pública y nosotros no”. Y es un mensaje que no se puede aceptar esto de que es justo que paguen los que puedan pagar, porque ya sabemos que eso no funciona así y el proceso termina con todo el mundo pagando y construyendo una universidad más elitista.

En el primer gobierno de Lula hubo una política de democratización de la universidad, de ampliación de las medidas afirmativas que se sostuvo durante 12 años, pero ahora se vuelve con la idea de que las universidades son para las elites, blancas, europeizadas, no sé en qué punto esto va a prender, para mí es como una pesadilla. Vuelva o no Dilma estas ideas van a estar. En lo personal no creo que vuelva Dilma, pero si vuelve no va a poder gobernar. Otras versiones dicen que la propia Dilma dice que su primera decisión política en caso de retomar el cargo sería convocar a nuevas elecciones generales.

No tengo idea qué salida tenemos a esta crisis, pero en general desde que asumió Temer hay un recorte muy severo a la enseñanza e investigación científica, algo que ya había empezado a aparecer en los últimos meses del segundo gobierno de Dilma. El Ministerio de Ciencia y Tecnología, que fue una gran conquista, se desmanteló, y ahora quieren fusionarlo con el Ministerio de Comunicación, que siempre fue un área muy poderosa, ahora está en manos de un personaje conservador, tradicional, que responde a los intereses de los grandes medios, y en el que la ciencia, la tecnología y la investigación van a quedar completamente desdibujadas, porque el ministro no sabe nada de esto ni le interesa.

Lo mismo está pasando con el ministerio que tiene que ver con la energía y el petróleo. Ya se aprobó en el Senado un proyecto que permite a las empresas privadas extranjeras hacer exploraciones en aguas profundas, que es una de las mayores reservas de petróleo del mundo, hoy en manos de una empresa estatal. El proyecto fue presentado por José Serra, actual senador y Ministro de Relaciones Internacionales de Brasil, el mismo que intentó impedir que Venezuela asumiera la presidencia del Mercosur.

PERFIL

marcio-goldman-01Marcio Goldman, doctor en Antropología por la Universidad Federal de Río de Janeiro y actualmente profesor del Museo Nacional de la UFRJ que se ha dedicado al estudio antropológico de las religiones afrobrasileñas y de la política. Ha sido profesor visitante en distintas universidades como la Universidad de São Paulo (USP), Universidad de Cabo Verde y Universidad de Chicago.

Entre los libros publicados por Marcio Goldman encontramosRazão e Diferença. Afetividade, Racionalidade e Relativismo no Pensamento de Lévy-Bruhl (1994), Alguma Antropologia(1999) y Como Funciona a Democracia. Uma Teoria Etnográfica da Política (2006 —traducido al inglés como How Democracy Works. An Ethnographic Theory of Politics, 2013—). Su trabajo ha sido publicado en numerosas revistas como Social Analysis, Mana y Ethnos. Actualmente, Marcio Goldman lleva a cabo una investigación acerca de las cosmopolíticas de las religiones de matriz africana en Brasil a partir de un trabajo de campo realizado en un terreiro (templo) de Candomblé en la ciudad de Ilhéus, en el sur del Estado de Bahía, el que resultará prontamente en un libro. Esta entrevista fue realizada en el marco de una visita de Marcio Goldman a la FFyH, invitado por el Núcleo NaturalezaCultura, del Instituto de Antropología de Córdoba (CONICET), para participar del taller “Los afectos del campo en antropología”.

Publicado en Alfilo