La Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), en la zona de triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay, es un “modelo de integración y cooperación” para América Latina y Europa, dijo este sábado el español Martín Guillermo, secretario general de la Asociación de Regiones Fronterizas Europeas (ARFE).

“En Europa tenemos programas de intercambio universitario muy profundos en los que los estudiantes pasan períodos en otros países, pero una universidad multilateral no hay, hay algunos casos de recursos compartidos, pero una universidad con vocación continental no hay”, destacó Guillermo en entrevista a Efe.

La UNILA funciona en los idiomas español y portugués desde 2011 en la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu, al sur de Brasil, que hace frontera con Argentina y Paraguay.

“Se orienta también a ofrecer formación a estudiantes sin recursos de otros países”, resaltó el representante de ARFE.

De acuerdo con la descripción oficial en la página virtual de la universidad, “su misión institucional es la de formar recursos humanos aptos a contribuir con la integración latinoamericana, con el desarrollo regional y con el intercambio cultural, científico y educacional de América Latina”.

Para Guillermo, se trata de una “vocación de integración” muy bien vista por la Unión Europea.

“Hay muchísimo interés y de hecho intentamos identificar estos casos para apoyarlos”, afirmó.

Según el dirigente, hay instituciones educativas en México que también promueven la integración, pero a un nivel más bilateral, por un lado con Estados Unidos, y por otro con Guatemala.

De paso por Uruguay para compartir experiencias europeas en materia de cooperación transfronteriza con autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo y expertos, el representante de ARFE hizo hincapié en el papel que juega el país al ubicarse entre dos gigantes de la región: Argentina y Brasil.

“Lo que podría ser una dificultad es una oportunidad, como un laboratorio de pequeñas iniciativas que luego pueden ser ampliadas a territorios más grandes, a fronteras más largas”, observó.

En este sentido, Guillermo recordó proyectos ya en curso como los de gestión conjunta de recursos hídricos con Argentina, en el Río Uruguay, y con Brasil, en la Laguna Merín.

En su opinión, es necesario pensar “iniciativas conjuntas de servicios públicos de sanidad y educación” como una de las herramientas para desarrollar las fronteras, que suelen ser zonas “periféricas, poco pobladas, lejos de las decisiones”.

“Cuando se establece la cooperación con el país vecino estas zonas se convierten en centrales, se mejora la calidad de vida, se evita el éxodo de la población local”, señaló.

Como ejemplo, Guillermo mencionó la reciente inauguración de un hospital en la zona de los Pirineus, limítrofe entre España y Francia, tras diez años de negociaciones.

“Si bien fue construido en Cataluña, está a 200 metros de la frontera, es gestionado por los Gobiernos de ambos países y funciona en tres idiomas: francés, español y catalán”, contó.

Asimismo, el secretario general de ARFE remarcó la necesidad de “identificar barreras mentales porque hay mucho prejuicio sobre el vecino, más allá de las burocracias”.

Por ello, la cooperación transfronteriza trabaja directamente con la población a través de talleres que promueven la confianza, con los Gobiernos “porque toman las decisiones”, y con el sector privado “para dar frutos, generar riqueza y empleos”, explicó.

Desde Uruguay, Guillermo sigue viaje a Argentina, en donde tiene reuniones previstas en Iguazú, en la triple frontera con Brasil y Paraguay, por lo que también destacó el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (SEBRAE), como “ejemplo número uno de cooperación transfronteriza”.

“Es una referencia promoviendo todos los tipos de relaciones con Argentina y Paraguay”, subrayó.

El Espectador


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