Fue en 1993 cuando la Casa de Bello debió traspasar a una sociedad anónima el usufructo de sus frecuencias de televisión, debido a la falta de financiamiento estatal y una ardua competencia que volvieron insostenible la administración de dicha señal, hoy conocida como Chilevisión. Sin embargo, este lunes, la U. de Chile decidió abrir una nueva oportunidad para entregar contenidos de calidad en la pantalla chica, luego de que entregara al Consejo Nacional de Televisión una solicitud para participar de la TV digital.

El 15 de abril de 2015, se publicó en el diario oficial, el Plan de Radiodifusión Televisiva, luego de su aprobación por la Contraloría General de la República. Esta nueva normativa es la que enmarca el traslado desde la televisión analógica abierta y gratuita hacia la televisión digital terrestre. Para eso, el Consejo de Nacional de Televisión abrió una postulación para que los dueños de las concesionarias de TV abierta participaran de este proceso y convirtieran sus frecuencias desde la banda VHF (analógica) a la UHF (digital).

Así, la Universidad de Chile en su calidad de propietaria de 28 frecuencias en todo el territorio nacional – que se encuentran en manos de Chilevisión por usufructo de 25 años desde 1993- , envió una solicitud formal al CNTV para obtener radiofrecuencias televisivas digitales que permitan el uso y difusión de contenidos formados desde la propia Universidad.

“Este lunes, el Rector Ennio Vivaldi presentó la solicitud de reserva de frecuencias de radiodifusión televisiva en la banda UHF, destinada a las nuevas transmisiones con tecnología digital, en reemplazo de cada una de las veintiocho frecuencias a lo largo del país de las que actualmente es titular en la banda VHF. Esto se realiza conforme a lo establecido en las normas transitorias de la Ley N°20.750 y lo previamente acordado por el Consejo y el Senado Universitario (de la U. de Chile)”, indicó Fernando Molina, Director Jurídico de la Casa de Estudios.

Migrar hacia la TV digital es considerado como una gran apuesta para la Universidad de Chile, debido a que si no hubiese enviado la solicitud al CNTV podría haberse quedado con las 28 frecuencias analógicas a perpetuidad. Mientras que para pasar a la tecnología digital, en la banda UHF, la concesión se otorga por un periodo definido de 20 años, renovables sucesivamente por el mismo período.

“Una preocupación común, reiterada en los últimos años al interior de nuestra universidad, tanto en el Senado y Consejos Universitarios de diferentes administraciones, ha sido pensar en la necesidad de que la Universidad de Chile vuelva a transmitir sus contenidos a todo el país, en el marco de una televisión universitaria que aporte desde la pluralidad de sus distintas disciplinas y saberes al enriquecimiento del espacio público. Eso ha estado en el horizonte de nuestros debates desde hace mucho tiempo”, señaló la Vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Faride Zeran, quien ha sido uno de los miembros de la Casa de Bello que ha liderado la demanda por la TV Digital para esta Casa de Estudios.

Una historia televisiva

En 1970, tras una nueva ley, a la Universidad de Chile se le otorgó el derecho perpetuo a una concesión del servicio televisivo, es decir, frecuencias propias que también obtuvieron el Estado (TVN) y las Pontificia Universidad Católica (Canal 13) y Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (UCV). Un paso importante para formalizar el escenario comunicacional en esa época, sobre todo para la Casa de Bello, que comenzó con transmisiones de televisión experimentales en 1954.

Sin embargo, a comienzos de los ’90, la entrada de empresas privadas y el fin del financiamiento estatal hicieron que la administración del canal universitario fuera casi imposible. Fue así como la Universidad de Chile y la Editorial Universitaria decidieron ceder, en 1993, la gestión de la red en usufructo por 25 años a Venevisión (grupo Cisneros). Ellos tomaron la sociedad “Red de Televisión Universidad de Chile S.A.”, creada durante la rectoría de Jaime Lavados, y la denominaron entonces “Chilevisión S.A.”. Desde ahí, la administración del canal de televisión ha tenido varios dueños, incluido el ex Presidente Sebastián Piñera.

Ahora, uno de los otros debates que queda es saber qué sucederá en 2018, cuando expire el usufructo que entregó la Universidad de Chile. Si bien, el pacto era que después de los 25 años habría una renovación automática por otros 25 años más, el CNTV y la Contraloría General indicaron en 2010 que sólo se autorizó por un período, y que luego se requeriría una nueva autorización.

Universidad de Chile


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