Hoja de ruta para aprovechar el cannabis en medicina e industria

Ocho líneas de acción definió la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) para desarrollar un proyecto, a través del cual los pobladores del norte del Cauca encuentren alternativas para el uso de la marihuana.

A través de la investigación y la ciencia, el proyecto tiene por objeto examinar de otra manera el cannabis, tradicionalmente percibido como producto ilícito, y advertir las potencialidades del producto en lo medicinal e industrial.

Las ocho líneas de acción, expuestas por el vicerrector General de la U.N., Carlos Garzón, son establecer el perfil del proyecto con su correspondiente orden de magnitud de recursos; determinar el marco normativo; analizar el mercado con estudio de factibilidad con un producto a corto plazo, en una primera fase; realizar un estudio biotecnológico para la caracterización de variedades; involucrar a la comunidad, como eje de innovación social; llevar a cabo evaluaciones del componente de salud (fármacos o cosméticos); buscar alternativas y establecer variables de éxito temprano.

Pablo Abril, director Nacional de Extensión y Propiedad Intelectual de la U.N., subrayó la integralidad del proyecto que se ha propuesto la Institución, el cual va desde la característica fenotípica y genotípica de las plantas hasta la evolución de cada uno de los eslabones de la cadena de valor.

Precisamente, la subsistencia económica de seis de cada diez pobladores de por lo menos cuatro municipios del norte del Cauca, Toribio, Caloto, Miranda y Corinto, depende de actividades ligadas al cannabis.

Para 2013, un estudio de la Policía Nacional indicó que la mitad de la marihuana ilegal o recreativa e distribuida en el país proviene solo de esa región.

De ahí que Edward Fernando García, alcalde de Corinto, celebró que se haya trazado un plan de trabajo con los científicos y vicerrectores de las sedes de la U.N. para que las comunidades del Cauca empiecen a tener alternativas económicas viables y sostenibles.

En relación con la normatividad, desde diciembre la legislación dio luz verde para hacer investigación con cannabis y reglamentó el uso terapéutico de la planta, a través del decreto 2467. Además, con la Ley 1787 de julio pasado, se permite, con esta investigación y desarrollo productivo, enfocar también a las comunidades y el país lo vea (al cannabis) como un subsector más de la economía que genera desarrollo, al igual que productos como el café, el banano o las flores.

La planta de la marihuana tiene usos que van más allá de lo medicinal. Según el profesor Andrés Salas Montoya, del programa de Ingeniería Civil de la U.N. Sede Manizales, las fibras de la planta son usadas para telas e hilos (biodegradable), ideales en sutura.

En materia de construcción, también, sirve como reemplazo de fibras sintéticas usadas habitualmente para la producción de concreto o polímeros reforzados o mallas.

Agencia de Noticias UN