Por Prof. Jenaro A. Díaz-Ducca

Docente, Universidad de Iberoamérica

Parte I: Pensar en inglés: ¿Es posible?

Una de las situaciones más normales cuando se empieza a aprender una lengua extranjera es querer traducir a la lengua materna toda la información que uno recibe. Así, debemos empezar con el vocabulario básico, donde el paso lógico es buscar las equivalencias de las nuevas palabras del inglés, en sus definiciones en castellano. Luego, se estudia más, se aprenden nuevas palabras y nuevas estructuras gramaticales, y se va haciendo un proceso más natural comunicarse sin la “red de seguridad” que significa la lengua materna.

Asimismo, encontrarse en entornos donde el castellano no se pueda utilizar, por ejemplo, en el extranjero o conversando con un turista que de seguro no conoce el español, obligan a quien aprende inglés a hablar y entender el inglés directamente. Con el paso del tiempo, este proceso se vuelve más automático: la información se recibe, se procesa en inglés, y las respuestas que el/la estudiante debe dar, ya sean orales o escritas, también se manejan directamente en inglés. De este modo, la práctica continua, ojalá diaria, va creando una “nueva pista sonora” en el cerebro. En otras palabras, además de pensar en castellano, ahora podemos pensar en inglés sin filtros ni traducciones. Es una gran conquista cuando la propia persona se da cuenta de sus nuevas habilidades y su mente se enfoca en el contenido de las palabras: las ideas y los sentimientos.

El mensaje, en ese momento, se vuelve el punto central y casi mágicamente el idioma pasa a un segundo plano. Es decir, el inglés pasa a convertirse en lo que realmente debe ser: una herramienta para la comunicación, para el crecimiento académico y profesional, y para la realización plena como una persona más completa, más capaz y más libre. Por eso, le decimos: ¡Anímese a aprender! Estudie con libros o con materiales en internet (Youtube es una excelente fuente), lea, vea películas, series de televisión, converse con gente en inglés. Motívese para practicar el idioma, solo o en compañía, al menos diez minutos diarios. Verá que según su compromiso y dedicación, va logrando superar sus obstáculos y alcanzando la dorada meta de poder hablar, entender, leer, escribir, y sobre todo, de pensar en inglés. En ese momento, su mente se habrá expandido y tendrá, como decimos, el mundo en sus manos.

Parte II: ¿Qué hacer ante la situación nacional del inglés en las universidades?

En nuestra entrega anterior, analizábamos la necesidad de que nuestros estudiantes universitarios y los nuevos profesionales encontraran maneras de aprender la lengua inglesa, dado que la preparación en las universidades públicas y privadas sigue siendo deficiente y no les permite adquirir ni un nivel básico del uso del idioma para la vida cotidiana ni para su campo profesional. Dijimos que la búsqueda de maneras de aprender, ya sea en el aula o fuera de ella, mediante cursos, internet, o el estudio propio con libros debía complementarse con medios audiovisuales, los cuales hicieran la experiencia útil y agradable, como las películas, la música, la lectura y hasta los juegos de video. Así se pueden tanto aprender como practicar gramática y vocabulario; con la práctica oral o las tutorías, se pueden mejorar la pronunciación, la expresión oral, y otras destrezas.

En esta segunda entrega, nos animaremos a hacer, de una manera muy somera, una serie de modestas sugerencias para empezar a trabajar en la dirección de dotar a nuestros futuros profesionales, estudiantes y trabajadores con la formación y las herramientas apropiadas para lograr un nivel de inglés que satisfaga tanto sus necesidades académicas y laborales, como la demanda del mercado nacional para los diferentes sectores. Antes de esto, sin embargo, haremos un brevísimo repaso sobre la historia de la enseñanza del inglés en Costa Rica.

El inglés en las aulas es de vieja data en nuestra nación: desde finales del siglo XIX, pasando por momentos clave como la instauración de la enseñanza obligatoria del inglés en las escuelas en 1944 durante el Gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia, la promulgación de la Ley Fundamental de Educación en 1957, la creación del Profesorado en Inglés de la Universidad de Costa Rica y de la Asesoría de Inglés del MEP en 1958, el advenimiento del Plan Nacional de Desarrollo Educativo durante la última administración Figueres Ferrer (1970-1974), la inauguración de los Colegios Científicos en 1989, y la apertura de la enseñanza del inglés en la Educación Diversificada y el Tercer Ciclo en 1990. Según el artículo de Edwin Marín, “Cronología de la Enseñanza del Inglés en CR durante el siglo XX” (2012), a partir de 1995, y con la publicación del documento “La Política Educativa hacia el siglo XXI: Propuestas y Realizaciones”, la enseñanza del inglés a nivel universitario da un giro importante debido a la llegada de empresas tecnológicas al país, lo cual implica una reforma curricular, y se destaca el Instituto Tecnológico de Costa Rica en esta labor, además de la apertura de cursos de inglés conversacional por parte de las cuatro universidades estatales. Otro hito importante fue el Plan Nacional de Inglés, iniciado en el año 2008 y que permitió la capacitación de miles de personas que según el área, alcanzarían los niveles B1, B2 y C1 de nivel de dominio del idioma siguiendo el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, así como el robustecimiento de los conocimientos endebles de muchos profesores activos de primaria y secundaria, en su mayoría graduados de universidades privadas en todo el territorio nacional.

Dado que las carreras técnicas y tecnológicas, tanto las universitarias como parauniversitarias exigen una constante actualización curricular y metodológica, y considerando las necesidades del mercado laboral y profesional de hoy en día, reflejadas en múltiples notas de la prensa de los últimos años, el reporte de las empresas que buscan personal bilingüe, los índices actuales de desempleo (“23 mil personas en Costa Rica tienen título universitario, pero no encuentran trabajo”, LA PRENSA LIBRE, 13 de febrero del 2015), y el crecimiento económico y social al que aspira nuestra sociedad, por todo esto, haremos una modesta serie de recomendaciones que pretenden si bien no ofrecer una solución a los complejos problemas actuales, al menos, iniciar un diálogo nacional y abrir espacios para el análisis constante y creativo desde una perspectiva realista, humanista y auténticamente costarricense.

Primero: Establecer un plan de coordinación permanente entre el Programa Estado de la Nación, el Ministerio de Educación Pública, el Consejo Nacional de Rectores (que agrupa a las cuatro universidades estatales), el Instituto Nacional de Aprendizaje, y representantes de los sectores empresariales turísticos e industriales, con la finalidad de evaluar a la luz de las nuevas necesidades del país la oferta actual académica en las universidades, contenidos curriculares, métodos y controles de calidad en la enseñanza, actualización de las destrezas, monitoreo del nivel de salida de los graduados (tanto en la Enseñanza del Inglés como en otras carreras), integración e implementación de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs), y la Enseñanza a Distancia.

Segundo: Redacción de un Nuevo Plan Nacional de Inglés que contemple la enseñanza del inglés en las universidades, colegios y carreras técnicas (INA), así como la formación de profesores de la lengua.

Tercero: Establecimiento de una auditoría y controles estándar de calidad en los graduados de universidades privadas y públicas. Esta auditoría debería fijarse planes cuatrienales o quinquenales a lo sumo para mantener la actualización de contenidos y directrices.

Cuarto: Creación de programas piloto de preparación de profesionales y trabajadores con formación técnica en universidades, Colegios Científicos y el INA, que permitan clases mucho más intensivas, el uso de las TICs, y la educación dual (aprendizaje y práctica profesional simultáneas.)

Quinto: Sistematización de la investigación que se lleva a cabo actualmente en el campo de la enseñanza del inglés (en especial sobre las TICs), así como el desarrollo de insumos propios como libros de texto, materiales multimedia, videos, aprendizaje por Internet (CALL, por sus siglas en inglés), clases por teléfono inteligente, de modo que se unan y coordinen los esfuerzos y recursos editoriales de la UCR, UNA, UNED, ITCR, algunas universidades privadas, el MEP, el Sinart, y el INA.

Para cerrar, diremos que el aprendizaje del inglés es tan necesario hoy día como la computación, tanto para los profesionales, trabajadores con formación técnica, estudiantes universitarios y los colegiales. Recalcamos, sin embargo, y como dijera una periodista, que no podemos pretender crear “robots que hablen inglés y manejen una computadora”, mas ciudadanos y ciudadanas conscientes, críticos, creativos, humanistas e independientes, que puedan acometer los retos modernos de laborar por cuenta propia, abrir un negocio, trabajar para una empresa transnacional, enseñar, investigar, y aportar generosamente para el desarrollo social y económico de Costa Rica en este siglo de cambios e incertidumbres constantes. El desafío es grande, pero mayor aún debe ser nuestro amor por la Patria, y nuestro deseo de superación y bienestar para todos y todas.

Fuente: La Prensa Libre