Algunos de los interrogantes que ponen el foco en la enseñanza universitaria y la posibilidad de su mejora giran en torno a la cátedra universitaria. ¿Cuáles son los aspectos que influyen en su tarea de enseñar? ¿Es posible comprender su funcionamiento? ¿Qué relaciones se establecen entre la investigación y la enseñanza? ¿Con qué herramientas de análisis cuenta el docente para reflexionar sobre sus prácticas al interior de la cátedra?
Este libro, basado en una investigación cualitativa acerca de los estilos de enseñanza de la cátedra universitaria, intenta dar respuesta a estas cuestiones. En este sentido pretende dar visibilidad a las maneras singulares en que un equipo de cátedra construye la enseñanza, se relaciona con la investigación y la extensión, para finalmente proponer una herramienta de análisis que ayude a reflexionar acerca de la organización y realización de la enseñanza universitaria.

..Contenidos

Prólogo.
El sentido del estilo y el estilo como sentido.
Por Marta Souto

Capítulo 1. El estilo: las fases de su investigación
Definiciones que enmarcan
La construcción del dato
Los casos: la categorización primera
La singularidad de los estilos
La noción de estilo de enseñanza

Capítulo 2. La transmisión resistida
La cátedra: su descripción
El estilo de enseñanza: sus rasgos
La transmisión textual
La relación imposición-aceptación-resistencia
La investigación transmitida
La formación rechazada
La circulación de dos tipos de saberes
La emergencia de formaciones grupales peculiares en torno al saber
Un estilo de enseñanza: la transmisión resistida

Capítulo 3. La profesionalización simulada
La cátedra: su descripción
El estilo de enseñanza: sus rasgos
La profesión actuada
Saberes mixtos
La construcción de una identidad
La investigación al servicio de la producción
La centralidad de lo grupal
Una figura convocante: el coordinador
Un estilo de enseñanza: la profesionalización simulada

Capítulo 4. La iniciación divergente
La cátedra: su descripción
El estilo de enseñanza: sus rasgos
La transmisión de saberes básicos
La formación en el oficio de estudiante
El acompañamiento en la relación pedagógica
La iniciación en la investigación
La docencia como tarea del grupo
El equipo docente escindido
Un estilo de enseñanza: la iniciación divergente

Capítulo 5. La deliberación profesionalizante
La cátedra: su descripción
El estilo de enseñanza: sus rasgos
La construcción de decisiones fundadas
El derecho como interpretación de la norma
La práctica profesional como contenido de la formación
Una relación pedagógica entre profesionales
La investigación como aporte a la docencia y a la profesionalización
El “clan” docente
Un estilo de enseñanza: la deliberación profesionalizante

Capítulo 6. La regulación transformadora
La cátedra: su descripción
El estilo de enseñanza: sus rasgos
La práctica guiada
Los saberes antagónicos
La transformación exigida
El formador en el buen diseño
El equipo profesionalmente organizado
Un estilo de enseñanza: la regulación transformadora

Capítulo 7. La cátedra universitaria: acerca de sus estilos de enseñanza
Los estilos de enseñanza de la cátedra
La transmisión resistida
La profesionalización simulada
La iniciación divergente
La deliberación profesionalizante
La regulación transformadora
De los estilos en sus relaciones a una herramienta de análisis
La modalidad de enseñanza
La formación
Los saberes
La relación pedagógica
Las formas y formaciones de lo grupal
La investigación en la enseñanza
El estilo de enseñanza de la cátedra universitaria
Acerca de mi implicación
Para seguir pensando
La cátedra
La formación docente en la cátedra universitaria

..La autora

Elda M. Monetti. Doctora en Educación (UBA). Licenciada y profesora en Ciencias de la Educación (UBA). Profesora para la Enseñanza Primaria. Magister y Especialista en Investigación Científica (UNER). Profesora regular adjunta de Didáctica General y Asesora Pedagógica de la Universidad Nacional del Sur. Directora de proyectos de investigación (PGI – UNS) vinculados a la educación universitaria. Autora de diversas publicaciones. Participa en el desarrollo de cursos de Formación docente en la Educación Superior. Ex profesora y supervisora del nivel secundario. Ex docente del nivel superior no universitario.

Prólogo
por Marta Souto


El sentido del estilo y el estilo como sentido

Prologo este libro sobre La didáctica de las cátedras universitarias, de Elda Monetti, con el deseo de augurar éxito a su publicación, es decir, que sea objeto de muchas y diversas lecturas más o menos eruditas, más o menos interesadas en las prácticas universitarias. Deseo que se asienta en fundadas razones acerca del valor que este trabajo encierra.
El estudio es significativo dentro del campo de la pedagogía universitaria que actualmente y desde hace un tiempo relativamente reciente, está en desarrollo. Campo a la vez de estudio e investigación, de producción de conocimiento, y también de acción y de compromiso ético-político. Es producto de un esfuerzo sostenido a lo largo del tiempo por la autora, riguroso metodológicamente, fundamentado teórica y epistemológicamente. Es resultado de un proceso de investigación, que incluye el de escritura, cuidadoso, reflexivo y autocrítico.
No podría ubicarlo en una única disciplina ya que el valor está en los atravesamientos teóricos diversos que tanto en la construcción teórica inicial como en el tratamiento detallado de cada uno de los capítulos nos llevan a miradas y aproximaciones provenientes de disciplinas y de teorías diferentes que se van articulando y que van haciendo luz sobre los múltiples fenómenos que el tratamiento de los datos plantea. Se combinan aspectos que se muestran a la observación, de carácter manifiesto y descriptivo con otros que se van develando paso a paso al profundizar la comprensión de cada caso.
Se trata de tomar la cátedra en tanto unidad de análisis, portadora de aquello que como estilo deconstruirá, no como directamente dado a los ojos del observador, sino como construcción a la vez de sus actores, docentes y alumnos al vivir y experimentar la vida académica cotidiana, al pensarla y de la investigadora al constituirla en objeto, al problematizarla, cuestionarla, buscando relaciones en las que descubrir lo idiosincrásico de cada caso, lo singular que el concepto mismo de estilo encierra en su significado.
Comprender, descubrir, dar sentido califican al conocimiento producido en este estudio. Camino de construcción del conocimiento que una y otra vez se enfrenta a los hechos, a la empiria invitando a la descripción aún a riesgo de perder valor hermenéutico y una y otra vez va más allá de ella buscando el sentido y descubriendo el estilo.
¿Es posible captar, observar, aprehender la realidad de una cátedra? ¿O es que toda aproximación es ya un escapar de ella, provocado por la presencia de quien observa, por su intención de acercarse, de buscar e indagar? Es en la relación entre quien busca conocer y quien/es se ofrecen a ser conocidos donde el juego del conocer se plantea. Relación entre sujetos, propia de las ciencias humanas y sociales que exige considerar que el objeto es también sujeto. Misterio propio del conocer que ha sido y sigue siendo respondido de distintas maneras en la filosofía, la teoría del conocimiento, la epistemología. Pero que, más allá de esos posicionamientos se lo experimenta, vive, sufre, goza cada vez que un sujeto se plantea, en términos de problematización una indagación sobre algún campo de la realidad que despierta su curiosidad, iniciando un camino de pensamiento riguroso y de investigación.
Elda Monetti expone con claridad en este libro su trayecto en pos del estilo de enseñanza de la cátedra universitaria. Estilo que aquí es pensado como construcción del sujeto colectivo que es la cátedra. Elección de la autora que ya plantea desde el inicio una novedad respecto de las formas habituales de entender el estilo más ligadas a lo individual, y que destaca por ello su carácter idiosincrásico y singular pero no individual.

Objeto peculiar que abre a puertas de acceso diversas por las que el lector podrá entrar en su lectura:
La universidad como institución encargada del saber en el más alto nivel; una universidad singular con rasgos propios, con una historia relativamente reciente y un contexto particular que le otorgan sentidos propios.
La cátedra como organización para la enseñanza, que pone a un conjunto de personas en relación para cumplir la función universitaria de docencia, la que se complementa con la investigación, la extensión, la formación de su propio equipo. Unidad a la vez institucional y grupal, que más allá de los aspectos estructurales que la atraviesan nos enfrenta en cada caso a la dinámica, al cambio, es decir, a las vicisitudes siempre nuevas, cambiantes, originales que sobre alguna base instituida acontecen. La cátedra es espacio intersubjetivo, de carácter singular, situado en una historia de relaciones que la constituye y en una dinámica y una dramática que es propia del suceder humano. Ideales, concepciones, representaciones conscientes e imaginarias de los actores, conocimientos, saberes, prácticas se plasman en ese espacio en el que la situación compartida plantea acuerdos y desacuerdos, modos variados, a veces opuestos y hasta irreconciliables de entender la tarea, el conocimiento para transmitir. Relaciones con el saber y con el hacer profesional que cada uno ha construido en su historia personal y profesional que fundan los modos de vinculación de los docentes entre sí y con los alumnos, las formas de interpretar y de hacer ciencia, de construir conocimiento, de formar equipo, en fin, de transmitir y enseñar.
Espacio de interrelación entre docentes y entre docentes y alumnos en los que la historia y el suceder cotidiano se anudan generando modos de relación, más o menos articulados o problemáticos que pueden llevar a conflictos y con el tiempo hasta a dilemas difícilmente modificables que muestran rasgos de la dramática grupal e institucional, tal como en algunos de los casos aquí presentados se observa y analiza.
El estilo de enseñanza, como propio de un sujeto colectivo y no de un individuo, de ese grupo que es la cátedra. El planteo de un estilo remite a la singularidad, a lo propio, a lo idiosincrásico, pero no a lo único sino a lo diverso, a las variaciones posibles, pensables como posibles dentro de un cierto espectro o como abiertas a lo ilimitado. “Composición singular y compleja de relaciones heterogéneas llamadas rasgos”, como lo define la autora.
Y es allí donde la investigación y la búsqueda de conocimiento se arriesgan al precipicio de lo desconocido, a lo inconmensurable de lo infinito, a lo invisible de lo pequeño y minúsculo, al cero (0) del origen, como diría Bion. Es allí donde el sujeto en proceso de descubrimiento se enfrenta a un “basta” que marca su propio límite o a un “ir más allá” que lo impulsa a seguir buscando y construyendo. Camino del conocer que enfrenta a las ansiedades que el desconocimiento implica y que requiere de una capacidad de contención, de tolerancia a la frustración que quien investiga desarrolla, consciente o inconscientemente. Los hallazgos, los insights, surgen en una cadena de desanudamientos, como dice Deleuze, “nudos de totalización susceptibles de transformación”.
Es que la pregunta por conocer no lleva a encontrar algo que en el objeto ya existía, sino a descubrir nuevos sentidos, a animarse a lo aún no inscripto, no pensado.

Porque el hombre es ser simbólico, ser del pensamiento y del lenguaje, construido por ellos y constructor de ellos, conocer es la actividad que lo identifica y distingue de otros seres vivos. Para ello es necesario desarrollar una capacidad psíquica de contención y de acompañamiento a uno mismo en las vicisitudes y meandros del conocer y en los trayectos a lo conocido. A ello se enfrenta quien en sentido pleno investiga: al cambio, a lo nuevo, a lo aún no pensado, en fin, a la transformación sobre la realidad externa y, en especial, sobre uno mismo. No hay conocimiento posible, a mi entender, sin transformación del sujeto que conoce. Sujeto incluido en el conocer y no fuera de él. Investigar es construir nuevos sentidos sobre la realidad a partir de la propia transformación. Conocer y conocimiento van de esta manera juntos.
Este libro en su proceso ha circulado por esas sendas, se ha detenido, ha continuado, ha trabajado en el tiempo, ha retomado y profundizado una y otra vez.
El resultado está al alcance del lector y merece ser leído.
Distintos “mundos” que la autora presenta al adentrarse en cada caso, entramados singulares y por ello irrepetibles que van llevando a descubrir sentidos en los estilos, cada uno propio y distinto a los demás pero que a la vez permite asociaciones, no repeticiones, con otras modalidades ya vistas por cada lector en su experiencia educativa universitaria. De allí también el valor de la herramienta de análisis que la autora presenta, “conjunto de componentes del estilo, comunes a todos, que se convierten en un modelo de análisis posible de utilizar…”, y que queda para analizar nuevas situaciones de cátedras que otros quieran estudiar.
Sin duda es posible pensar las cátedras en términos de estilo de enseñanza, estilo que por definición habla de lo singular y que en este libro se despliega a partir de una investigación que hace de la singularidad un modo de comprender y conocer dentro de un enfoque clínico. Encontrará el lector descripciones y comprensiones de lo que en distintas cátedras se vive y poco a poco será conducido a captar el sentido del estilo y el estilo como sentido.

Noveduc

La didáctica de las cátedras universitarias bajo análisis

Bajo el título “La didáctica de las cátedras universitarias. Estilos de enseñanza y planificación de clases”, fue publicada una tesis de doctorado que busca “dar visibilidad a las maneras singulares en que un equipo de cátedra construye la enseñanza, se relaciona con la investigación y la extensión” y “proponer una herramienta de análisis” en torno a la enseñanza universitaria. Su autora es la doctora Elda Monetti, profesora del Departamento de Humanidades y miembro de la Asesoría Pedagógica de la Universidad Nacional del Sur.

Publicado por la editorial Noveduc, y según pudo relevar Argentina Investiga, la obra a través de siete capítulos desarrolla su objetivo general de “comprender los estilos de enseñanza que la cátedra universitaria construye”, o “las formas singulares que la cátedra universitaria construye en torno a la tarea de enseñar”. “Está centrado en su caracterización como una construcción situada en el contexto, atravesada por la temporalidad, producto de las múltiples interacciones de los docentes y los estudiantes que conforman la cátedra”, explica Monetti en la Introducción.

“A lo largo de la investigación, nos planteamos y trabajamos desde la premisa según la cual el investigador es un sujeto que se compromete e implica en la situación y en el conocimiento que produce”, afirma la autora.

La investigación “intenta aportar al conocimiento de la didáctica universitaria un conjunto de conceptualizaciones acerca de los estilos”. Cuenta con prólogo a cargo de la reconocida especialista Marta Souto, quien lo valoró como multidisciplinario y “producto de un esfuerzo sostenido a lo largo del tiempo por la autora, riguroso metodológicamente, fundamentado teórica y epistemológicamente”. Según esta especialista, “es resultado de un proceso de investigación, que incluye el de escritura, cuidadoso, reflexivo y autocrítico”.

El primero de sus capítulos refiere a “El estilo: las fases de su investigación”. “Un recorrido por los casos descriptos nos permite validar el carácter idionsincrásico del estilo que fuera enunciado teóricamente. En este sentido, es posible afirmar la presencia de estilos de enseñanza singulares, propios y distintos para cada caso”, explica, para luego detallarlos. El primero de ellos se refiere a un modo que denomina “la transmisión resistida”, donde “el equipo docente adopta una modalidad de enseñanza textualizada. La transmisión textual se basa en los saberes producidos en el campo de la investigación disciplinar y se repite un mismo patrón con escasas variaciones”.

En tanto, la “profesionalización simulada” es un estilo que gira en torno a la formación para la profesión, a partir de la inmersión del estudiante en un proceso de producción creado para la formación y por ello artificial, en el cual los estudiantes actúan como profesionales. La intención dominante es el desarrollo de capacidades y su transferencia a situaciones reales.

La iniciación divergente, según Monetti, “es el estilo de enseñanza cuyo sentido nodal se expresa en el comienzo y el ingreso de los estudiantes en la vida universitaria y su introducción en un área del conocimiento. Se produce un modo de enseñanza en el que coexisten dos líneas paralelas, diferenciadas, de pensamiento y acción en un equipo docente escindido”.

Otro de los estilos es la “deliberación profesionalizante”, cuyo sentido “está anclado en una forma de actuación profesional: la toma de decisiones fundadas a partir de la interpretación de la norma. Ésta constituye no sólo su dinámica de trabajo, sino la finalidad a alcanzar”.

Finalmente, la “regulación transformadora” es el estilo que se define por el modo en que la enseñanza replica analógicamente el esquema de funcionamiento del saber a enseñar. En este sentido, al igual que en la programación de la computadora, se manifiesta en un alto grado de ordenamiento y control de las acciones y procesos involucrados en la enseñanza, a fin de alcanzar un estado deseado: la apropiación de formas de pensar y de hacer regladas acerca de los rudimentos de la práctica profesional y del oficio de estudiante universitario.

Es en el proceso de formación, explica Monetti, que “emerge una de las características de la enseñanza universitaria presentada en el marco teórico de esta investigación, como es su orientación para la formación de profesionales. Esta orientación aparece en la intencionalidad de los docentes, así como en el interés que lleva a los estudiantes a ingresar a la universidad y surge en los estilos como aquello que se aprende, por ejemplo, a trabajar en grupo tal como lo tiene que hacer un ingeniero, a argumentar tal como lo hace un abogado, etcétera”.

En su obra, la investigadora caracteriza al estilo de enseñanza de la cátedra universitaria como “único e idiosincrásico en referencia al campo de la enseñanza, arraigado en un contexto histórico y socio institucional. Las relaciones que lo conforman son irrepetibles e inéditas”. Agrega que “es una invención, implica una novedad, el surgimiento de lo inesperado como respuesta a la función de docencia asignada a la cátedra. No está limitado en las posibilidades de variaciones que le preexisten, sino que es el análisis hermenéutico de su realización es el que permite definir las variaciones posibles del estilo de enseñanza”.

“En síntesis, el estilo, en tanto efecto de infinitas posibilidades de ensamblaje, es complejo; en tanto combinaciones propias, idiosincrásicas, es singular; dado que al realizarse establece en un contexto socio histórico institucional las combinaciones y variaciones entre la modalidad de enseñanza, la formación, los saberes, la relación pedagógica, las formas y formaciones de lo grupal y la investigación, es una invención”, concluye la autora.

Argentina Investiga

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