Mientras que en 2008 la tasa de deserción registrada en programas universitarios fue del 44.9%, cifra que se repitió en 2013 (y en los programas técnicos y tecnológicos llegó al 62.4% y 53.8%), para 2.014 las cifras empeoraron porque registró cerca del 47% en programas universitarios, en los tecnológicos fue del 62% y en los técnicos profesionales del 65%, respectivamente, según el Sistema para la Prevención de la Deserción de la Educación Superior -SPADIES.

De esta manera se comprueba que fracasó el Acuerdo Nacional para disminuir la deserción en Educación Superior, que en noviembre de 2010 firmó el presidente Santos y su ministra María Fernanda Campo con los rectores del país para bajar la deserción al 40% al finalizar el primer periodo de ese Gobierno.

Colombia se había puesto la meta de disminuir la deserción a 25% para el 2019, según el documento Visión Colombia II Centenario 2019, pero ese objetivo, a este paso, parece estar lejos de cumplirse.

Algunas universidades han tomado medidas para aumentar la permanencia en los programas. A través de mejoras en la calidad educativa y en la articulación de la educación media con la superior se lograron resultados satisfactorios, pero que aún son incipientes frente al tamaño de la problemática.

“El Estado requiere fortalecer más sus acciones en la permanencia de estudiantes pues no han logrado disminuir las tasas en los últimos años. La mayoría de las organizaciones se concentra en el acceso a la educación superior pero somos pocos quienes concentramos nuestro esfuerzo en apoyar a quienes ya ingresaron pero van a tener que abandonarlos”, dice Diego Escallón, director de Help, una fundación que apoya a estudiantes con necesidades económicas para conseguir recursos y apoyar su permanencia en las aulas.

Ante los costos de los créditos educativos y la solicitud de exigencias como codeudores, y los elevados intereses, iniciativas como la de la Fundación Help son un salvavidas en este mar. La fundación promete brindar apoyo a los estudiantes para conseguir recursos para sus matrículas o apoyo de sostenimiento a través de donaciones en una página web creada especialmente para este fin, en donde buscan la financiación colectiva de la educación, y la cual cuenta con un sistema de donaciones seguro y simple.

Es así como con el apoyo de otros colombianos logran financiar la totalidad de los estudios o, por lo menos, solventar las dificultades para permanecer en su carrera.

Observatorio de la Universidad Colombiana


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