Al académico mexicano José Narro Robles, rector de la estatal Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) —una de las 30 más conocidas del planeta, fundada en 1551—, no le convencen los discursos de apoyo a la educación superior sino hasta que los ve materializados. La facilidad de recursos estatales, uso de tecnología y el recambio de la planta docente son puntos que menciona en una entrevista concedida a La Estrella de Panamá , en el marco del primer Foro de Rectores de las Américas, realizado en esta ciudad. El educador, en el cargo desde 2007, destaca que la educación superior es clave para el progreso.

¿CÓMO PUEDEN HACER LAS UNIVERSIDADES DE LA REGIÓN PARA FACILITAR LA MOVILIDAD ACADÉMICA?

Soy uno de los que cree que la región, y en particular América Latina y el Caribe, tenemos que articularnos para configurar un programa como el Erasmus europeo y avanzar en la movilidad. La tenemos hoy en día. Hay muchos estudiantes panameños en México, como muchos mexicanos en Panamá… pero tenemos que hacer algo mucho más grande, mucho más ambicioso. Necesitamos que se entienda que la movilidad académica es fundamental en la formación de los jóvenes y para el desarrollo de nuestras universidades, por ello requerimos de un ambicioso, grande, consolidado, fuerte y bien financiado programa de movilidad académica.

¿QUÉ DEBE TENER UNA UNIVERSIDAD PARA ADECUARSE AL SIGLO XXI?

Tiene que ser una universidad de calidad, una institución que cuente con una planta docente muy bien formada, tiene que ser una universidad en la que se desarrolle investigación, que tenga compromiso con la vinculación con los sectores productivos del país. Que establezca redes internacionales y nacionales, tiene que ser una institución bien financiada, tiene que ser una institución que cumpla con las características de cualquier institución de educación superior, pero que junto a esa calidad para formar a científicos, humanistas, para formar a profesionales que le sirvan a la sociedad, tenga compromiso social.

¿CÓMO DEBE SER LA UNIVERSIDAD EN AMÉRICA LATINA?

La universidad en América Latina es una universidad comprometida socialmente. Es una institución que tiene que estar al servicio de la sociedad, tiene que contribuir con la solución a los problemas de las sociedades de nuestros países. Tiene que ser una institución, insisto, que tenga ese compromiso para ayudar a derrotar la pobreza, el analfabetismo, y combatir la desigualdad social, económica de nuestros países y para construir ciudadanía. No es un asunto de técnica nada más o de formación científica, sino de formar ciudadanos. De contribuir de esta manera a la solidez del sistema democrático, del sistema de libertades.

CUANDO HABLA DEL FINANCIAMIENTO, ¿SE REFIERE A QUE LA UNIVERSIDAD REQUIERE UN BUEN PRESUPUESTO DE PARTE DE LOS GOBIERNOS?

Los gobiernos, los estados nacionales y los poderes públicos tienen que identificar que la educación superior es clave para el desarrollo, para el progreso, y que tiene que haber una inversión social en favor de las instituciones de educación superior, en particular de las universidades públicas de nuestros países.

¿CREE QUE LA RENOVACIÓN DEL CUERPO DOCENTE AYUDA A PERFECCIONAR LA EDUCACIÓN?

Absolutamente. Soy un convencido de que en las universidades tiene que haber un proceso de recambio generacional. Tenemos que contar en nuestras instituciones con mecanismos que permitan captar el talento de los jóvenes que se están formando, tienen otra preparación, manejan otras tecnologías, nuevos métodos y tienen una nueva disposición. La combinación de generaciones con experiencia, cuadros docentes comprometidos a lo largo de varias décadas, con estos jóvenes recién preparados con una preparación muy completa, es lo que hace posible que la planta académica de una institución sea de alta calidad.

¿CÓMO PUEDE APOYARSE LA UNIVERSIDAD CON LA TECNOLOGÍA?

Hay muchas maneras. Las tecnologías de la información y la comunicación están más al alcance de todos. Hay una serie de situaciones que hace 20 ó 30 años eran simplemente producto de la ciencia ficción, uno no podía pensar que había comunicación inmediata, en tiempo real. Hoy podemos tener acceso a grandes bases de información de centros bibliotecarios del mundo, hacer recorridos virtuales a museos, a ciudades… Podemos estar viendo en una videoconferencia o intercambiando puntos de vista en nuestra región entre algún punto del norte de Canadá y lo más lejano en la Patagonia. Hay una enorme cantidad de posibilidades y las instituciones de educación superior tenemos la responsabilidad de aprovechar debidamente la preparación de nuestros estudiantes, favorecer la actualización del profesorado y contribuir a la formación de redes académicas en la región.

¿CUÁL SERÍA EL MENSAJE PRINCIPAL PARA LOS 35 PRESIDENTES DE LA REGIÓN?

El mensaje es muy claro: la educación superior es clave para el progreso, el desarrollo, el fortalecimiento de las economías, la paz. Sin la educación superior suficiente, de calidad y articulada, no vamos a resolver el fondo de los problemas. Necesitamos hacer un esfuerzo, todas las sociedades, para invertir más en este campo. Los jóvenes de las Américas, particularmente América Latina y el Caribe, requieren esta atención. Tenemos que abrirles muchas más opciones. La región ha mejorado, pero pensar que eso es suficiente es engañarse. Necesitamos inversión y mecanismos para mejorar en la movilidad académica, hacer buen uso de las tecnologías, avanzar en los esquemas de innovación. El principal problema de la región de las Américas es la enorme desigualdad.

¿CUÁLES SON LOS DESAFÍOS EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE PARA QUE LA EDUCACIÓN SUPERIOR SE FORTALEZCA?

La desigualdad en nuestros países no es un problema del siglo XXI. No es un problema que se originó hace quince años. Es un problema complejo que tiene sus raíces en muchas naturalezas, pero yo no tengo duda de que la educación superior juega un papel estelar para resolver el problema de la desigualdad. Uno de los grandes igualadores sociales es la educación. Salud y educación son dos de las bases fundamentales para poder avanzar. Y dentro del esquema de la educación, parecería que hemos considerado que la educación universitaria es algo prescindible, y no lo es. Es absolutamente imprescindible, mucho más en un mundo donde la vida cotidiana y los sectores productivos dependen de la educación superior y de lo que sucede en las universidades, particularmente en investigación científica, desarrollo tecnológico y el tema de las culturas y de las artes. Allí van muchos de los valores que tienen que guiar el progreso y el desarrollo.

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‘ Debe haber apoyo a la educación superior e inversión; no solo queremos el apoyo en el discurso, sino el respaldo en el recurso. Necesitamos inversión y mecanismos para mejorar en la movilidad académica’.

La Estrella.pa


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