La importancia de investigar en las universidades

La investigación es una actividad de gran importancia, ya que a través de ella es posible generar conocimiento. Y es un saber generalizado que mediante la creación de ciencia y tecnología los individuos tanto como las sociedades avanzan hacia nuevos estadios de desarrollo. Esta es la razón fundamental por la que los países que son bien dirigidos invierten en este rubro lo más que sus posibilidades les permiten.

Uno de los espacios donde se realiza investigación es en las universidades. Incluso se puede afirmar que esta es una característica que las distingue de otro tipo de instituciones educativas. Sin embargo, debemos señalar que no todas responden a este compromiso, e igualmente quienes la practican no lo realizan en dimensiones paralelas; ya que existen unas que le dedican poco tiempo y recursos y otras como la UNAM, en cambio, han adquirido una bien ganada fama de aplicarse enfáticamente a ello.

Una de las áreas sobre las que cabe investigar dada su trascendencia, consideramos lo relativo a la educación en sí misma. Dentro de esta disciplina ubicamos como muy importante ingresar a la dinámica que se manifiesta en su interior, donde especificamos transitar por el proceso enseñanza-aprendizaje, abordando varias acciones que se dan en este interjuego.

El proceso referido contempla tanto al estudiante como al docente. Y en esta ocasión como se va a introducir en él, puntual es que se empiece por clarificar la razón por la que así se le denomina.

Al respecto, por principio se señala que la actividad educativa no es algo conclusivo, sino que por el contrario, es infinita. No resulta correcto afirmar que una persona ha terminado su formación o sabe todo lo que podría asimilar sobre un tema o disciplina en específico. Cierto es que puede dominar un área determinada, cuando nada de lo que concierne a ese tema le es ajeno; sin embargo, el que esté capacitada para deambular intelectualmente por los intersticios de una disciplina, no otorga fe alguna de que haya aglutinado todo respecto a ello.

Tengamos siempre presente que la persona al reflexionar con acuciosidad sobre el conocimiento ya existente o aplicarlo en situaciones nuevas que se van dando a través del tiempo proporciona como resultado concepciones renovadas o definitivamente nuevos constructos.

Por todo ello, se afirma que la educación es un proceso enseñanza-aprendizaje, ya que quien se somete a él nunca termina de forjarse. Su construcción es por siempre. De ahí que en estos tiempos ya de posmodernidad, en el aparador de los estados más desarrollados permea la idea de preparar a las personas para que opten por abocarse permanentemente al estudio, en virtud de la constante dinámica que presenta la sociedad; lo cual produce como consecuencia un mundo cambiante que incluye a su vez un cúmulo de situaciones inesperadas para lo que también se debe estar preparado. Por otra parte, se considera enseñanza-aprendizaje porque ambas partes que se involucran en la actividad académica tienen la posibilidad de enseñar y aprender.

Después de este ligero preludio, a continuación reflexionaremos sobre qué aspectos relativos al proceso educativo en la universidad son de tal trascendencia, que exigen dedicarle atención e investigar sobre ello.

Uno de los temas a profundizar en él lo encontramos en la motivación de los estudiantes. Esto se recomienda lo realicen las instituciones educativas sin que sufra desmedro la formación social de los jóvenes; que promueva en ellos su participación en el ámbito ocupacional, teniendo iniciativas intelectuales y emocionales dirigidas a prodigar acciones con el objetivo de pugnar por una sociedad más equitativa.

En conformidad con diversos autores que así lo estiman, una deficiencia que emerge ante una observación superficial de los estudiantes universitarios es la falta de motivación hacia el estudio; asunto que de antemano se comprende como necesario de atender. A guisa de ejemplos básicos, en esta ocasión me abocaré exclusivamente a enunciar ciertos aspectos relativos a la desmotivación manifiesta al interior del aula.

Uno de los puntos a investigar es la apatía. Esto significa desinterés por participar en el proceso enseñanza-aprendizaje. Otro es la atención dispersa, que hace referencia a la distracción que le proporciona al alumno situaciones diversas u objetos que se encuentran en su entorno, lo cual ocasiona bloquearle o bloquearse la posibilidad de captar ciertos objetivos educativos que de otra manera pudieran evidenciarse. Esto, considerando que algunos de los objetos que lo distraen son llevados a la escuela por propia iniciativa, tal es el caso de los celulares.

Un aspecto más a incluir es la inasistencia asidua. Pretextando incluso nimiedades, el estudiante procura estar ajeno a la posibilidad de atender el aprendizaje de nuevos conocimientos en las asignaturas que comprende su plan de estudios. En ocasiones retirándose temporalmente del aula, y otras tantas no presentándose a la sesión de clase.

Estas son algunas acciones que de manera notoria se dan en las aulas de acuerdo a mi experiencia; sin embargo, otros docentes frente a grupo o investigadores que han abordado el tema bien podrían incrementar ese número.

En entregas posteriores procuraremos revisar otros aspectos que consideramos importante se investiguen en una universidad.

Por: Héctor F. Saldívar GarzaEl Diario de la Ciudad Victoria – México


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