Diseñan método biológico para medir cantidad de azufre en diésel

Investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Cuajimalpa desarrollaron un método biológico para usar combustibles limpios y conocer la cantidad de azufre contenida en el diésel, empleado sobre todo en los transportes públicos y de carga.

Especialistas del Laboratorio de Superficies e Interfaces de institución permitiría reducir la presencia de azufre en el combustible, investigación que aplicada de manera práctica en la ciudad disminuirían la contaminación y las contingencias ambientales, refieren sus desarrolladores.

El procedimiento detecta y cuantifica los niveles de azufre en hidrocarburos, algo que permitiría controlar la producción de combustibles limpios en las refinerías por medio de procesos biológicos.

“Los científicos emplean un método biocatalítico o enzimático, cada vez con mayor frecuencia en los procesos industriales. En éste las enzimas –catalizadores biológicos producidos por los seres vivos– es posible detectar moléculas en un compuesto dado”, señala José Campos Terán, jefe del Departamento de Procesos y Tecnología de la Unidad Cuajimalpa.

En un comunicado de la institución, refiere que México enfrenta un problema grave en el diésel que produce pues contiene altas cantidades de azufre. “La falta de tecnologías de refinación es una causa de ello, pero también lo es la ausencia de formas accesibles para cuantificarlo”.

La metodología probada por los universitarios sólo requiere dos insumos: una molécula biológica o enzima y un reactivo, además de un espectrómetro de fluorescencia, equipo común en los laboratorios del éste tipo.

La patente de la metodología ha sido registrada y está en espera de su aprobación, sin embargo, los académicos buscan crear un dispositivo que facilite todavía más esta tarea. “Alguna compañía interesada en este proyecto podría agilizar el proceso de generación tecnológica, aunado a ello queremos añadir el uso de nanopartículas con el fin de trabajar por medio de espectrometría ultravioleta y brindar más posibilidades”.

AUTOTRANSPORTE. Por otra parte, pero en la línea de realizar estudios relacionados con el autotransporte y su participación en el desarrollo de las condiciones de contaminación de la capital, investigadores de la UAM Azcapotzalco estudian la participación del autotransporte en la economía nacional, así como la estructura empresarial del sector, la organización del parque vehicular y los determinantes de rentabilidad.

El objetivo de este trabajo es identificar los problemas estructurales del ramo y proponer soluciones posibles para el uso más eficiente de combustibles.

El doctor Luis Kato Maldonado, profesor del Departamento de Economía de la citada sede académica, explicó que el autotransporte está dividido en los servicios de carga en general y especializado; el primero mueve mercancías no perecederas que no requieren de un trato especial.

El segundo transporta materiales y objetos que necesitan permisos y equipos específicos: residuos, remanentes y desechos peligrosos, automóviles sin rodar, grúas industriales y vehículos voluminosos. Más de 85 por ciento está destinado a carga en general.

 

A finales de 2014 en México había 130 mil 605 empresas dedicadas a esta actividad identificadas en cuatro tipos: el hombre-camión, que considera a todo autotransportista que registre entre una y cinco unidades; la pequeña, de seis a 30; la mediana, de 31 a cien, y la gran industria, con más de cien.

La estructura empresarial está constituida en su mayoría por el hombre-camión y la pequeña empresa, pues juntos representan 97 por ciento del sector, con más de 57 por ciento del total del parque vehicular nacional.

La relevancia radica además en que 80 por ciento de la carga que se distribuye en el país se efectúa mediante el autotransporte, que “está siendo muy castigado” pues los costos que se tienen en México son competitivos respecto de los de Estados Unidos o Canadá, en la medida en que la rentabilidad está basada en el no cobro a los usuarios por la contaminación derivada de la operación; la sobrecarga a la que se somete a los camiones, y la sobreexplotación de los trabajadores.

Publicado en Crónica