CÓRDOBA.- Trabajando en animales, investigadores cordobeses tuvieron éxito en el desarrollo de una nueva forma para suministrar una droga contra el cáncer de mama. Con aplicación de la nanotecnología cumplieron dos objetivos, reducir los efectos colaterales en los tratamientos y, además, lograr una mayor efectividad, porque el fármaco va directamente al tumor.

La innovación -que está en etapa de prueba- fue desarrollada por un equipo de científicos del Centro de Excelencia en Productos y Procesos de la Provincia (Ceprocor) y del Conicet, dirigido por Dante Beltramo, e integrado por Victoria Leonhard, Roxana Alasino e Ismael Bianco. También colaboraron profesionales de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

Las pruebas realizadas en el laboratorio permitieron encontrar el vehículo apto para transportar una de las drogas más usadas en la quimioterapia contra el cáncer de mama (Placlitaxel) hasta el tumor, que es donde debe liberarse.

Beltramo explicó a LA NACION que la droga presenta la dificultad de ser insoluble en agua, por lo que hoy se la diluye en aceite de ricino y etanol. “Esto genera efectos colaterales indeseados en los pacientes; además, como no es soluble pronto es absorbida por las paredes arteriales y no circula, lo que reduce su efectividad”, dijo.

Hace poco más de un año, en los Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés) aprobó para la venta una nanoestructura de albúmina que actúa como carrier de la droga. El trabajo de los científicos cordobeses es superador porque el medicamento queda más estable y prolonga su vida útil.

Se valieron de la inteligencia de las moléculas de un ácido graso que se purifica a partir del cerebro de los cerdos. Las moléculas del lípido se autoorganizan y, puestas en el agua, solas se ensamblan en una esfera.

“El paso clave -destacó Beltramo- es que espontáneamente incorpora la droga, queda estable y su efecto dura entre cuatro y seis meses. Sola la molécula se rodea de albúmina, con lo que conseguimos una estructura como la de Estados Unidos, pero con más estabilidad y de fácil elaboración.”

El equipo cumplió el propósito de que el grupo de moléculas (micela) sea el vehículo para llevar la droga por el torrente sanguíneo sin que haya derrames y directamente ataque cuando llega al tumor.

La Nación


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