Pese a que varias instituciones del Consejo de Rectores (Cruch) aparecen con posibilidades de quedar con déficit presupuestario, por la fórmula de cálculo de los recursos para la gratuidad, es el único rector que mantiene en duda su incorporación a la política pública que implementará el gobierno a partir de 2016. En conversación con La Tercera el rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, aborda esta postura solitaria y hace una fuerte crítica al Cruch y a su vicepresidente Aldo Valle.

¿Está en una postura solitaria?

Efectivamente, es una postura más individual y no colectiva del Consejo de Rectores (Cruch) y eso puede deberse a distintos componentes de las comunidades estudiantiles que cada rector representa. Y yo puedo solamente entender que cada rector está representando a su comunidad. Yo soy bastante crítico de la labor que ha ejercido el Cruch como tal, con respecto a la forma en que se ha planteado la gratuidad, porque me parece que no ha habido una crítica constructiva, pero firme y necesaria.

¿Por qué?

Para nadie es un misterio que esta política de gratuidad ha sido improvisada, cambiante, ha tenido poco sustento, no ha tenido el estudio riguroso que esto ameritaba y creo que todos los rectores deben reconocer que eso ha sido así. Basta ver los hechos, los cambios, cada cierto tiempo, los focos, las ausencias de debate, de trabajo conjunto, el tiempo que pasó hasta que el 30 de septiembre se presentó la glosa presupuestaria. Y en ese sentido me parece que hay una notable ausencia de cumplir el rol que el Consejo de Rectores tiene por ley, que es asesorar, criticar en forma constructiva al ministro de Educación en políticas de educación superior.

¿Hay una falta de liderazgo de la vicepresidencia o es una crítica al Cruch en su conjunto?

Yo pienso que se han bajado las barreras de lo que uno como rector tiene que tener muy presente: que representa a una institución y que la autonomía universitaria es algo muy importante de mantener.  Uno puede tener más o menos cercanía con un gobierno de turno, pero eso no puede tener ninguna incidencia en la postura que un rector tiene que tener frente a una política pública de educación superior. Y en el caso del Cruch me parece que no se ha  sido lo suficientemente crítico, teniendo los elementos objetivos para ser crítico con lo que desde el ministerio se nos ha presentado. Cuando uno no pone una crítica constructiva, no pone los márgenes, los bordes y barandas del  puente para conducir mejor esta política de educación superior.

¿A qué se debe esta falta de crítica?

Yo y otros rectores hemos sido bastante críticos sobre la situación. Lo que es claro es que desde el inicio del actual gobierno se le ha dado, desde el ministro Eyzaguirre en adelante, un mayor rol al grupo de universidades estatales y desde el inicio del actual gobierno se ha potenciado y respaldado cada vez más al Consorcio de Universidades Estatales (Cuech),  y yo creo que en el Cruch se ha confundido el liderazgo del consorcio con el liderazgo del Consejo de Rectores. Yo he sido bastante crítico con la conducción que ha tenido durante este año el consejo.

¿El consejo de rectores o el rector Aldo Valle como vicepresidente?

El rector Valle es el vicepresidente y por lo tanto él es el vocero, y creo que cuando el Cruch era conducido por el rector de la U. de Santiago, Juan Manuel Zolezzi, teníamos una mayor presencia y una mayor presencia crítica. Y eso uno lo puede objetivar con las apariciones de prensa, con la crítica constructiva que debemos tener. Por eso, algunos hemos tenido que presentar la voz de nuestra propia institución, ya que no estamos reflejados en la voz del Cruch.

¿Cree que debió ser respaldado?

Yo podré ser una minoría con mi opinión en el Cruch, pero por muy minoría que se sea, las voces o los disensos que hay en el consejo tienen que presentarse públicamente, porque de otra manera aparece que el Cruch está apoyando y validando no un bien superior. No está en duda la gratuidad. El tema es cómo se hace ese proceso que  ha sido extremadamente errático. Desde mayo a la fecha ha tenido riesgos muy importantes que nos han tenido en una situación muy compleja de incertidumbre. No sabemos qué va a pasar al término de la discusión en el Parlamento, cuál va a ser el compromiso del Estado en la entrega de recursos. En las últimas semanas el vicepresidente del Cruch sí ha estado presentando esa inquietud, pero me parece que esas dudas y esas inquietudes críticas debieron haber estado hace bastantes meses.

¿Cree que el Cruch ha aparecido defendiendo a los estudiantes?

El Cruch ha aparecido defendiendo más al gobierno que a los estudiantes vulnerables. Hay varios rectores en el Cruch que se han destacado por defender las propuestas del ministerio, más que  por analizar realmente cuál es el aporte que estas propuestas significan a las familias, a los estudiantes y al sistema de educación chileno. No es presentable decir que los déficit presupuestarios no van a influir en la calidad del sistema de educación superior, porque cuando una institución tiene un déficit importante de recursos obviamente tiene que empezar a contratar menos profesores, a poner más estudiantes en una misma sala, a comprar menos libros, a tener menos laboratorios.

El rector Ennio Vivaldi planteó que no se verá afectada la calidad.

Yo discrepo profundamente. Es evidente que existe una clara relación entre la calidad y los recursos, cuando éstos están bien utilizados. Incluso, en los últimos días, este tema ha sido presentado y apoyado por dos ex rectores de la U. de Chile, los profesores Luis Riveros y Víctor Perez, quienes han sido muy críticos de la propuesta actual de gratuidad y del esquema de financiamiento propuesto. Creo que en los próximos años si la política de gratuidad se implementa como se propone hoy, va a afectar severamente la calidad del sistema de educación superior de nuestro país.

¿Cómo se relaciona la elección de la Feuc con la decisión de la UC de entrar a la gratuidad?

Es muy interesante el debate interno en la UC. El nivel de participación refleja una gran responsabilidad de nuestros estudiantes. La decisión final de participar o no de la gratuidad se tomará en diciembre, con una gran participación e información del Consejo Superior de la universidad, en donde hay representantes de los estudiantes, profesores y decanos. Se someterá a votación de este Consejo la respuesta final de la UC.

La Tercera

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