Con la publicación de más de 17 artículos científicos en destacadas revistas internacionales como Malaria Journal, Global Health Action, Science Journal of Microbiology, entre otras, Gustavo Adolfo Fontecha, docente e investigador de la carrera de Microbiología de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), es uno de los cientistas más prolijos de Honduras.

Fontecha estudió su licenciatura en la UNAH y posee un doctorado en Genética y Biología Celular, realizado en la Universidad Complutense de Madrid, España. Como resultado de un trabajo sistemático, se ha convertido en un reconocido especialista en la investigación de la Malaria en Honduras y Centroamérica, la diversidad biológica, epidemiología molecular y control biológico. Además imparte cursos de escritura científica, de biología de los agentes infecciosos y técnicas avanzadas en investigación científica.

Su trabajo investigativo lo ha congeniado con la docencia, ya que ha sido profesor de la Máxima Casa de Estudios del país en los últimos 18 años. Actualmente se desempeña como coordinador de investigación de la Maestría en Enfermedades Infecciosas y Zoonóticas, supervisando las tesis de los jóvenes estudiantes que inician su faceta como científicos.

La investigación científica en la UNAH se fortalece con el trabajo que realiza la Dirección de Investigación Científica, potenciando el trabajo de estudiosos como Fontecha. Además, con la creación del Instituto de Investigaciones Microbiológicas y el Centro de Investigaciones Genéticas en la UNAH, donde se brindarán análisis de ADN, Fontecha prevé que se fortalecerá la investigación en todo el país.

A continuación compartimos la entrevista que Gustavo Fontecha brindó a Presencia Universitaria:

¿Cómo ha sido el proceso para convertirse en un investigador científico?

Las primeras investigaciones que realicé fueron como asistente, mis investigaciones eran bastante elementales, ya que contaba con poco financiamiento. Luego empecé a trabajar en el laboratorio de la doctora Anabel Ferrera, que es una investigadora ya consolidada, quien me extendió la mano para acompañarme en este crecimiento como investigador. Empezamos a estudiar el virus del papiloma humano, el cáncer sérvico uterino, luego otros virus como el citomegalovirus y sus enfermedades infecciosas relacionadas. La doctora Iveth Lorenzana también me brindó su ayuda para trabajar en conjunto el hantavirus y otras patologías. Luego como investigador autónomo he trabajado en diferentes áreas temáticas.

¿Cuáles han sido esos estudios?

He trabajado en el estudio de las plantas, ya que es en lo que me formaron en España, he realizado estudios de hongos, con bacterias y desde hace cinco años he estado trabajando con el parasito de la malaria, la que considero mi principal línea de investigación, siendo el mayor logro, gracias al apoyo de la Secretaría de Salud, prubea de la importancia fortalecer la vinculación de la UNAH con estos entes. Asimismo, la Organización Panamericana de Salud (OPS) colabora con nosotros para que saquemos diferentes proyectos de investigación.

En cuanto a número de publicaciones, actualmente son como 17 donde 11 de ellas están catalogadas como publicaciones serias, indexadas, con acceso a otros investigadores del mundo.

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¿Cómo considera que se encuentra la investigación científica en Honduras?

La situación general del país en cuanto a investigación científica es calamitosa, como científico puedo decir que en los últimos años en Honduras se publica anualmente como 50 o 60 artículos científicos serios, pero si lo comparamos con Costa Rica, un país con la mitad del territorio y  población nuestra, publica diez veces más, entre 500 y 600 artículos anuales.

Lo anterior refleja que estamos al menos diez veces debajo de Costa Rica, obviamente no podemos compararnos con Brasil, Colombia, China o Estados Unidos, porque eso sería ridículo, pero en la región seguimos mal.

Ahora bien, si de estas 50 o 60 publicaciones las dividimos por áreas del conocimiento, el mayor aportante a las investigación nacional es el área de las ciencias médicas y enfermerías, seguido de Microbiología.

¿Cuáles son los retos de la carrera de Microbiología en materia de investigación?

Hay muchos, no solo en investigación, pero el principal reto es el relevo generacional, la mayoría de los profesores están ya maduros y casi no contamos con profesores jóvenes con postgrados, con formación en investigación científica, y que puedan asumir la herencia. Es decir, el principal reto es el de los recursos humanos con masa crítica.

En cuanto a recursos no me quejo, ya que la Dirección de Investigación Científica (DICU), desde hace muchos años facilita becas, que son muy importantes y con eso salimos adelante, sumado a esto, los contactos del extranjero que tenemos.

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¿Por qué decidió estudiar Microbiología?

A pesar que inicié mis estudios en Arquitectura en la UNAH, ya que tengo cierta vocación artística, decidí cambiar de carrera en 1987, por imitación a mi padre que es microbiólogo. Como estudiante considero que fui un alumno común y corriente, pero descubrí cosas nuevas, fascinándome por la enseñanza de mis maestros. Fui estimulado por algunos profesores que tenían un carisma sobresaliente, como el doctor Humberto Cosensa, quien me reclutó siendo apenas un estudiante de tercer año para asistir algunos proyectos de investigación en su laboratorio Fue una experiencia muy bonita y muy feliz, aprendiendo mucho durante los años de licenciatura.

¿Y la maestría?

Después de sacar la licenciatura me tomé unos años sabáticos para dedicarme a estudios de teología, como extracurricular de mi profesión, una vez finalizado volví a la UNAH donde me contrataron como profesor auxiliar, sirviendo algunos laboratorios. Algunos años después, tuve la oportunidad de acceder a una beca de investigación para estudiar la maestría, eso fue en San José, Costa Rica, a través del Intercambio Académico Alemán DAAD, estudiando Biología Molecular.

¿Al obtener el postgrado qué actividades desarrolló?

Regresé a la UNAH como profesor titular, unos años después conseguí una segunda beca con el programa ALEMAN de la Unión Europea para América Latina, en este caso el destino fue la Universidad Complutense de Madrid, ahí me recibieron en el Departamento de Genética, donde cursé mis estudios de doctorado en Genética y Biología Celular.

¿Cómo fue su vivencia en Europa? 

El visitar Europa y tener ese contacto con una cultura diferente, es una experiencia fuerte, que te hace madurar, cambiar, le abre la mente, uno se da cuenta que existe otra realidad. Además de los maravillosos estudios que tuve la oportunidad de cursar, la experiencia más valiosa fue la oportunidad de conocer gente, con pensamientos diferentes, la oportunidad de ampliar mi mente, de ser más tolerante a las diferencias, la oportunidad e empaparme de la riquísima historia de España. Valoro la parte humana y técnica, científica. Europa fue un punto clave para mi historia personal.

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¿Qué representa la docencia para Fontecha?

Como lo mencioné, empecé como un joven instructor a los 19 años, en mi tercer año de estudiante de la carrera de Microbiología, eso fue en 1991, pero como profesional a partir de 1998. Creo que las personas que nos dedicamos a la docencia tenemos una vocación, que es básicamente el servicio de transcender en el estudiante.

¿Cómo docente, cuál ha sido la experiencia que siempre recuerda de sus alumnos?  

Una de mis experiencias más bonitas como docente, es la historia de un estudiante que cuyo temperamento natural era muy introvertido, es decir, muy tímido, casi rayando lo antisocial, pero me llamó la atención que tenía una grande pasión por la ciencia. En ese entonces servía un curso de verano, “Marcadores Moleculares”, al cual invité a este joven a participar, ya que sabía que le iba a gustar, él aceptó a regañadientes, pero tomó el curso y lo aprobó, luego lo invité a formar parte de mi equipo como asistente de investigación.

A partir de ese momento este estudiante comenzó a desarrollar sus propias investigaciones en el laboratorio, de tal manera que a lo largo de los dos años tuvo un cambio de 180 grados. El final de esta historia es que a este estudiante lo invité a participar como exponente en un congreso de la Escuela Agrícola Panamericana y él contó sus resultados frente a la comunidad de investigadores provenientes de varias partes del mundo, con una participación extraordinaria.

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