Estamos en la época de los gritos. Los “indignados” andan por todo el país, unos pidiendo renuncia de los electos por cuatro años, otros, cárcel para los tiburones a pesar de que ni en las cárceles ni en los batallones cabe ya tanta gente, unos con sentencia y otros esperando que se resuelva su presunción de inocencia.

Por otra parte, el Partido Nacional de Honduras ha iniciado la “Gran Bulla Nacionalista” para apoyar al Presidente con su slogan “Caiga quien caiga”.
Me acuerdo cuando el doctor Miguel Andonie Fernández inició su candidatura presidencial con el PINU con el “Grito de Gualala”, en Santa Bárbara un 3 de mayo de 1981.

Pues bien, hoy quiero referirme a los estudiantes ya que estamos en junio, mes del nacimiento del Padre José Trinidad Reyes.

Siendo gobernada Honduras de Francisco Bertrand en 1918 y terminando la I Guerra Mundial, se produce en Argentina EL GRITO DE CÓRDOVA.

Las Siete Partidas en 1256 ordenaban que hubiera universidades, lo mismo la Constitución española de 1812. Honduras fundó su universidad en tiempo de don Juan Lindo un 19 de septiembre de 1847.

Con el tiempo viene la reacción y se produce la “Reforma Universitaria” nombre que reciben una serie de movimientos políticos-culturales cuya finalidad es la estructura, contenidos y fines de la Universidad. Hay una reacción contra el clericalismo y a la concepción medieval-colonial de la Universidad.

A comienzos del siglo XX se empieza a hablar del sufragio universal y comienza una corriente educativa dando protagonismo al estudiante.

La “libertad de cátedra” y la “libre enseñanza” es una reacción a la idea centralizada de la enseñanza. Se comienzan a organizar los estudiantes y aparecen las asociaciones y federaciones de estudiantes. Cuando Manuel Bonilla está aprobando nuestro Código Civil, se funda en Chile la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

En 1918, los estudiantes de la Universidad Nacional de Córdova iniciaron una huelga universitaria. Se emite un documento que tú lo puedes encontrar en internet que se llama el Manifiesto de Córdova. A algunos intelectuales se les da la categoría de “maestros de la juventud”: José Ingenieros, Miguel de Unamuno, José Martí, José Enrique Rodó, Salvador Allende, Pablo Neruda, Fidel Castro, Luis Jiménez de Asúa y Miguel Ángel Asturias en Guatemala. En Honduras creo que podría estar en esa categoría José Trinidad Reyes, o sea alguien que esté muy cerca del estudiante.

El 1 de agosto de 1956, gobierno de don Julio Lozano Díaz, los estudiantes tienen participación en la toma del cuartel San Francisco para derrocar al gobierno. Quizá la lucha fue para lo que hoy llamamos “alternabilidad” y que se consolidó constitucionalmente en el gobierno de Villeda Morales en 1957.

Se empezó a hablar de autonomía universitaria, extensión universitaria (vinculación universitaria) e investigación.

En cuanto a la autonomía se sostiene que la Universidad tiene que ser autogobernada y no estar sujeta al vaivén político nacional; se consideraba aquí inviolable las instalaciones universitaria sin embargo hoy vemos con regularidad que la Policía llega ante el pedido de las mismas autoridades universitaria por “desórdenes estudiantiles”.

En Honduras la autonomía universitaria se regula a nivel constitucional al emitirse la Constitución de Villeda Morales en 1957. Días antes la había concedido la Junta Militar de gobierno (15 de octubre de 1957). Se comienza a regular las instituciones autónomas o la descentralización del Estado.

Nace luego la idea de un cogobierno o sea una administración compartida entre los distintos sectores de la comunidad universitaria. Esto en Honduras se le llamó “paridad estudiantil”, eliminada con la emisión de la nueva ley de la universidad.

El principio de libertad de cátedra se mantiene, o sea que el profesor tenga completa libertad para investigar, enseñar y que no pueda ser supervisado académicamente, con algunas limitaciones en el sentido de que hay que cubrir un programa de estudios y en cuanto a la supervisión; verificar que el maestro llegue a dar clases.

En relación al acceso del pueblo a la Universidad y cuyo antecedente aparece en un Decreto firmado por el presidente Juan Domingo Perón en Argentina en 1949, esto hoy se ve limitado con las pruebas de admisión que hoy se hacen en la UNAH más los costos de matrícula, las noticias de este mes indican que hay deserción en la UNAH. De un total de 80,000 matriculados, 25,000 se retiran, lo que me parece excesivo. No creo que razones personales, nuevas oportunidades o problemas económicos, sean las causas de tanta deserción. Explican las autoridades que los estudiantes desertan por las reformas académicas donde solo pueden repetir dos veces una asignatura, ya que la tercera se puede matricular si cambia de carrera. Esto sí es motivo de gran preocupación.

Otro problema estudiantil a que me quiero referir, es que hace años no hay elecciones en la UNAH. Siempre se anuncian y siempre se cancelan, algunas veces aduciendo que son los partidos políticos los que están metidos en los frentes estudiantiles.

La deserción estudiantil, el fomento de valores democráticos en los alumnos y el mismo derecho a la educación que tenemos todos es motivo de gran preocupación; somos una bonita universidad sin alumnos. Estamos muy lejos de que la UNAH regrese al pueblo como lo fue en la época de la III reforma, qué contradicción. Creo que cada día se aleja más esa relación estudiante-autoridades. El estudiante es lo más importante para una universidad. Todos debemos ser universidad.

La Tribuna


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