Autores: Roberto Liatis, Rodolfo Fiadone, Juan Martín Piccirillo, Jorge Sánchez y Carlos Toppazzini.

Aunque existen libros de historia de puertos, de ferrocarriles, de embarcaciones, de diversos medios de transporte, de obras de infraestructura y aduanas, no hay libros que aborden el sistema logístico argentino completo a lo largo de los siglos.

Mover objetos y mercancías puede tratarse de algo tan elemental como llevar y almacenar los productos de una cacería para la alimentación de una tribu, o tan sofisticado como acercar una pieza a una nave espacial en órbita. En cualquier caso, hay materiales y datos cuyo movimiento debe ser gestionado. Eso es “logística”: cómo administrar el flujo de objetos e información que se establece dentro y fuera de cada organización con sus proveedores y clientes.

Al hablar de un país, las decisiones que alguna vez se toman respecto de cómo mover las cosas impactan en cuanto a cómo se moverán en el futuro, y dejan huellas indelebles en el territorio y en la cultura. Este libro propone que su estudio y rastreo permite acercarse a entender por qué la Argentina es como es.
Nuestro país ha sido hasta 1914 un gran espacio de paso y abastecimiento de otras regiones del mundo. Primero, para proveer a los incas. Luego, a la explotación minera española en Potosí, y más tarde al mundo europeo necesitado de los alimentos y materias primas de nuestra región.

Estas demandas generaron aparición y desaparición de infraestructuras, pueblos y espacios productivos, cuyas consecuencias son todavía visibles, tales como la organización del sistema portuario o las redes ferroviaria y caminera.

Éste no pretende ser un libro definitivo, ni concluyente, ni completo, sino más bien una puerta de entrada a un mundo que creemos fascinante, y que hasta donde sabemos no está retratado en otras obras.
Tal y como lo manifiesta el Decano de la UTN – FRA, Ing. Jorge Omar Del Gener, en las palabras preliminares de la obra, el trabajo apunta a materializar el compromiso de la Universidad Pública en contribuir al desarrollo tecnológico y al conocimiento de nuestros orígenes.

Los autores provienen de diversas áreas de actividad relacionadas con la logística (la operación, la consultoría, y el periodismo). Todos forman parte de la Facultad Regional Avellaneda de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN – FRA), como docentes, o como parte del staff del Centro Tecnológico de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial (C3T)

 

En el siguiente espacio de Nodal Universidad reproducimos la introducción del texto publicado por la editorial de la Universidad Tecnológica Nacional.

INTRODUCCIÓN

Los humanos y el movimiento de las cosas

Mover objetos es parte de la esencia humana desde los más remotos tiempos, sobre todo si pensamos a la humanidad como una especie destinada a relacionarse socialmente con sus congéneres, intercambiando alimentos, herramientas, enseres e información, generando así desde las más precarias economías nómades hasta las más complejas tramas de la globalización actual.

La curiosidad, el interés por lo lejano y la necesidad de aventura dotaron a la especie humana de la asombrosa capacidad de moverse a sí misma y trasladar toda clase de objetos de las más distintas naturalezas, por los más insólitos caminos, buscando siempre mayor rapidez y volumen de carga, con el menor esfuerzo posible.

Civilizaciones antiguas movieron grandes moles de piedra para hacer sus monumentos, mientras que otras buscaron el intercambio de productos exóticos lanzándose a la travesía del mar. Estas ambiciones llevaron al Hombre a amansar bestias de carga, a inventar la rueda, los carros, los barcos, los ductos y, más adelante, los ferrocarriles, los automóviles, y las aeronaves, agregando cada vez más innovaciones tecnológicas y apoyando estas invenciones con infraestructuras cada vez más grandes y complejas.

Comercio, industria, economía y, seguramente, las sociedades en general, no podrían existir si no se hubieran inventado los sistemas de almacenaje, de transporte y de comunicación y registración de datos, así como tampoco las técnicas para su administración y control, ya que mover cosas está en la esencia del hombre.

Al estudiar los movimientos del hombre y sus pertenencias a lo largo de los territorios, surge preguntarse en qué medida la industria, la cultura y la economía generan necesidades de transporte, y en qué medida las redes logísticas resultantes de esas necesidades colaboran en la generación de asentamientos y cambios en las poblaciones. En este sentido, y a modo de ejemplo, buscaremos mostrar que los españoles, al crear la red logística para la extracción de la plata del Potosí, se vieron obligados a fundar pueblos cuya única función era colaborar con esa red. En tanto las preguntas ¿cuándo son las poblaciones las que demandan el transporte?, o bien ¿cuándo son las redes logísticas las que propician los asentamientos de población?, no parecen tener una única respuesta. Intentaremos mostrar que al menos en el territorio argentino puede pensarse que hubo una interacción permanente, y que lo cierto es que las capacidades para administrar ese constante movimiento definen en gran medida cómo se estructura una sociedad.

 

Logística

Hoy, esa capacidad de administrar, se define con una palabra que está de moda: “logística”, la cual era exclusivamente de uso militar hasta la década de 1970.

El lector podrá encontrar una variedad de definiciones. En el diccionario de la Real Academia Española, podrá leer que logística es el “conjunto de medios y métodos necesarios para llevar a cabo la organización de una empresa, o de un servicio, especialmente de distribución”. (RAE, 2001)

Sin embargo, la definición más generalmente aceptada en los ambientes profesionales es la del Council of Supply Chain Management Professionals (CSCMP), que define a la logística como “aquella parte de la gestión de la Cadena de Suministro que planifica, implementa y controla el flujo ­–hacia atrás y hacia adelante– y la eficacia y eficiencia del almacenamiento de los bienes, de los servicios y de la información implicada desde el punto de origen hasta el punto de consumo, con el objetivo de satisfacer los requerimientos de los consumidores”.

Esta definición merece unos minutos de análisis, tanto para quien no conoce de logística, como para el que sí conoce, en función de entender nuestro enfoque para esta obra. Por lo pronto, nos dice que la logística es parte de “otra cosa”: de la “gestión de la Cadena de Suministro” (Supply Chain Management). La gestión de la Cadena de Suministro “abarca la planificación y la gestión de todas las actividades involucradas en suministro y la adquisición, conversión y todas las actividades de gestión logística. Es importante destacar que también incluye la coordinación y colaboración con los socios del canal de comercialización, que pueden ser proveedores, intermediarios, proveedores de servicios subcontratados y clientes. Esta es, en esencia, y siguiendo también al CSCMP, “la integración entre la oferta y la gestión de la demanda dentro y fuera de las empresas”. (CSCMP, 2013)

En esa gestión entre oferta y demanda, a la logística le corresponde, entonces, “planificar, implementar y controlar el flujo –hacia atrás y adelante– y el almacenamiento eficaz y eficiente” de variedad de cosas. O sea que la logística “planifica” (es decir, elabora estrategias y tácticas), “implementa” (es decir, realiza) y “controla”, y todo esto se hace con flujos que van desde el proveedor o generador hasta el cliente o usuario, y viceversa (hacia “atrás y adelante”).

Todo lo anterior se hace sobre “bienes, servicios e información”. O sea que la logística trata sobre objetos tangibles e intangibles, así como los datos, que son de interés para su administración.

La definición incluye: “desde punto de origen hasta punto de consumo, con el objetivo de satisfacer los requerimientos de los consumidores”, sin especificar si esos orígenes y destinos están fuera o dentro de una misma organización. Es decir que el aprovisionamiento y consumo pueden producirse en cualquier lugar en que haya flujo de materiales, servicios o información.

A los efectos de esta obra, entonces, y buscando simplificar la definición generalmente aceptada, entenderemos la logística como la administración del flujo de materiales y de la información que se establece dentro y fuera de cada organización con sus proveedores y clientes.

Estos procesos pueden ser tan primitivos como llevar y almacenar los productos de una cacería para la alimentación de una tribu, o tan evolucionados como acercar una pieza a una nave espacial en órbita. En cualquier caso, hay un flujo de materiales y de datos que debe ser gestionado.

 

La Argentina en movimiento

Las decisiones que alguna vez se tomaron respecto a cómo mover las cosas impactan respecto a cómo se moverán en el futuro, y dejan huellas indelebles en los territorios y en las culturas.

Esto ha pasado y pasa en todas partes del mundo. Argentina no está exenta de ello. Buscaremos demostrar qué rutas que hoy son centrales para nuestro país fueron en muchos casos definidas por los españoles, encima de las trazas de los habitantes originarios de nuestro territorio; cómo la ubicación de nuestros puertos sigue los intereses por lograr la ruta de la plata; y por qué la traza de nuestros ferrocarriles buscó la mayor eficiencia para la explotación de los productos primarios que las economías de la Revolución Industrial necesitaban, dando lugar a que muchos pueblos se crearan y sirvieran a sistemas de transporte que necesitaban lugares de alimentación y descanso.

El estudio y rastreo de estas cicatrices, que la necesidad de mover cosas ha dejado en nuestro territorio y en nuestra cultura, deberían permitirnos entender un poco mejor por qué somos quienes somos.

 

Este libro

Busca poner en evidencia algunas cuestiones del pasado para entender un poco mejor el presente y proyectar algo del futuro.

Pretende abrir una puerta de entrada a un mundo que que creemos fascinante y que, hasta donde sabemos, no está retratado en otras obras. Existen libros de historia de puertos, de ferrocarriles, de embarcaciones, de diversos medios de transporte y de obras de infraestructura, pero no hemos encontrado libros que aborden el sistema completo a lo largo de los siglos, y eso es lo que buscamos.

La idea de su concepción nació hace muchos años en la inspiración de tres personas: Alicia Betty Vidal, quien por años estuvo al frente de su empresa, pionera en el transporte y la logística de la Argentina, cuando las mujeres aun debían luchar para demostrar su capacidad; Roberto Liatis, considerado por muchos como uno de los grandes actores de la logística nacional, y maestro de varias generaciones de profesionales; y Hugo Dellazzoppa, periodista especializado. Los vaivenes de la vida hicieron que solo Roberto Liatis tuviera continuidad en el proyecto.

Por los demás que participamos no somos historiadores, pero sí periodistas, escritores y profesionales de la logística y el transporte desde la operación y desde la consultoría, que amamos profundamente el país en que vivimos y que nos sentimos apasionados por esta materia.

Nuestra única pretensión es generar en el lector avidez por conocer más de la historia del flujo de las cargas de la Argentina en movimiento, y que le sirva para pensar un país cada vez mejor.


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