Para Francisco Alarcón, secretario general adjunto del Consejo Superior Universitario Centroamericano (Csuca), el sistema educativo superior hondureño debe ofrecer solución para los miles de estudiantes que no pueden cursar estudios superiores.
Alarcón analizó que en la región centroamericana la poca cobertura es una situación casi generalizada, donde los países de la región no superan ni el 40 por ciento. “Unos están más rezagados que otros, con 12, 15 y 35 por ciento de cobertura”, analizó.
Honduras, según las últimas estimaciones de expertos en el tema, ha logrado una cobertura cercana al 18 y 20 por ciento, es decir que atiende apenas a dos de cada diez hondureños en edad de cursar estudios del nivel superior. Se le pidió a Alarcón una opinión sobre los resultados de los procesos de admisión de una universidad pública, que revelan que en los últimos ocho años se ha rechazado a casi 95 mil estudiantes, y dijo que “hay una deuda social en ese tema no solo en Honduras, sino en muchos países de la región”.
Procesos incluyentes El experto en el tema educativo consideró que con los procesos de admisión se debe avanzar a fin de que los espacios que se generen cada año sean distribuidos de manera equitativa. Actualmente se está perjudicando a los muchachos de las zonas rurales en algunos países de Centroamérica, comentó.
“Las universidades admiten a los mejores, a los que obtienen las máximas puntuaciones, pero no estamos dándole oportunidad a los que tienen grandes potencialidades”, dijo. “Un muchacho de una zona rural, que recibió una mala educación en media y se somete a un examen de admisión con estudiantes del sector privado, mejor preparados, obviamente no tendrá chance de agenciarse un puesto”, siguió.
En ese sentido, defendió que “el hecho que este joven haya recibido una mala educación (en media), no significa que sea mal estudiante, que no tenga potencial, y eso es lo que se debe evaluar en las universidades para no discriminar por asuntos ajenos que no tienen nada que ver con los estudiantes”. A manera de solución a corto plazo, dijo que las universidades podrían apostar a la creación y apertura de carreras técnicas para que los estudiantes que son rechazados, por los procesos de admisión, se involucren en esta otra rama de la educación superior.