El especialista brasileño Fernando Machado estuvo en nuestro país para presentar los resultados del estudio “Identificación de experiencias exitosas para aplicación de procesos de innovación al interior de las empresas”.

En dialogo con El Comercio el consultor del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (Sela) dijo que los gobiernos en Latinoamérica deberían apoyar, al igual que lo hacen con las startups, a las empresas que desarrollan altas o avanzadas tecnologías relacionadas con la salud, la física, la biología, entre otros. “Son organizaciones constituidas que hacen grandes esfuerzos para desarrollar conocimiento en la región”, precisó.

Fernando Machado realizó esta declaración tras su participación en la reunión regional sobre innovación, competitividad y productividad, actividad organizada por el Ministerio de la Producción, la Sociedad Nacional de Industrias, la Universidad del Pacífico y el Sela.

¿Estamos confundiendo el desarrollo de las tecnologías con el uso intensivo de las TIC?

Las tecnologías van más allá del cotidiano uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Hay, por ejemplo, tecnologías para los nuevos materiales, las nanotecnologías, las biotecnologías, etc; entonces, en la medida de que solo se vea a las tecnologías como utilización de las TIC, sencillamente estás dejando afuera las mayores posibilidades de desarrollo de la innovación en las otras áreas del conocimiento en esta parte del mundo.

 

¿Es un error regional?

Sin duda, incluso las políticas nacionales están promoviendo intensamente la creación de startups o nuevas empresas en TIC como si fueran sinónimos de desarrollo e innovación tecnológica. No podemos, ni debemos dejar de lado a las empresas existentes que aplican altas tecnologías que van más allá del empleo de las TIC, y que son las que finalmente ofrecen empleo en la región; por el contrario deberíamos apoyarlas en sus procesos de definición de sus estrategias de innovación y competitividad. El término clave aquí es balance. Apoyar a las que están naciendo como empresas y también a las organizaciones empresariales que están funcionando y adoptando tecnologías avanzadas.

 

¿En las universidades o institutos de investigación nacen las mejores innovaciones?

No, no son ellos los que innovan. La innovación tiene lugar en la empresa, porque la innovación implica la implementación de un nuevo negocio, producto o servicio al mercado; y las universidades y los centros de investigación no cumplen con este papel. Las organizaciones académicas tienen otros roles. Sin embargo, sucede que la academia termina desarrollando cosas que no tienen aplicación práctica en las empresas, algo que tampoco debería suceder. Falta mayor dialogo entre ambas organizaciones.

 

¿Existe un divorcio entre ambas (universidad-empresa)?

No hay un divorcio, porque nunca hubo un matrimonio. Lo importante es que las universidades y centros de investigación deberían tener la capacidad de apoyar a las empresas, en primer lugar, para ayudarlas a definir cuáles son las necesidades críticas de innovación en una empresa, y estas deberían aprovechar los conocimientos que en los espacios académicos se desarrollan.

En Brasil, ¿cómo se encuentra la trilogía empresa, universidad y Estado?

Sigue teniendo los mismos problemas. Hoy en día en Brasil existe la tendencia por formular políticas que privilegian la creación de nuevas empresas. Y lo hacen porque no han tenido éxito con las empresas existentes que ya desarrollan tecnologías. No solo debemos tener mirada a las nuevas empresas cuyo futuro es incierto. Insisto, hay que hacer un balance entre las organizaciones empresariales que ya vienen funcionando y las que están por nacer.

El Comercio


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