“Se requiere construir una vida escolar a partir de nuevas coordenadas”

Socióloga e investigadora de la Universidad de San Martin, Marcela Martínez aborda en su libro ¿Cómo vivir juntos? el desafío que tiene la escuela de desplegar su verdadero potencial, y revisa los conflictos y contradicciones que alberga el encuentro cotidiano entre profesores y alumnos en las aulas.

Por Marcela Martínez

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El libro ¿Cómo vivir juntos? La pregunta de la escuela contemporánea es el producto de una larga conversación. Una conversación que fue cambiando de interlocutores y de escenarios, sin perder su hilo conductor urdido por el pensamiento compartido sobre la vida institucional específicamente en el nivel secundario. Una pregunta insiste: ¿Qué hacemos en la escuela, para qué vamos todos los días, cuál es el sentido de ese encuentro cotidiano? El desencuentro intergeneracional suele ser el punto de partida por la profunda mutación cultural contemporánea: cuerpos jóvenes que no circunscriben su presencia a las coordenadas del aula -aun cuando efectivamente se encuentran allí sentados-; cuerpos indóciles que no son “aburribles” y docentes sin atrio desde el cual transmitir las acciones planificadas. La díada docente/alumno ya no se establece como una práctica de llenado de los jóvenes a partir de la transmisión de contenidos curriculares por parte de los docentes. La emergente dimensión política de esta relación supone dinámicas más horizontales, de impostergable localización situacional y la necesidad de que contenidos éticos enhebren los compartimentos de las diferentes asignaturas.

La escuela secundaria porta una potencia social muy significativa. Pero a la potencia política de la escuela hay que darle forma. Ninguna existencia se realiza automáticamente aun cuando la propensión social lo facilite. Por el contrario, los automatismos personales o institucionales que reproducimos en la escuela la desvitalizan, estragan su fuerza social. La escuela actual asiste al fin del automatismo disciplinario; este declive de la posibilidad de reproducir un modelo conocido requiere, como respuesta, de presencias intensas de los agentes escolares y de un compromiso activo en la construcción de una vida escolar a partir de nuevas coordenadas. Sólo las presencias intensas conjuran un mal muy presente en las instituciones escolares: las personas que vacían un lugar al ocuparlo. Cuerpos que están en las instituciones pero como si no estuvieran. Presencias apagadas, de muy baja intensidad. En este sentido, resulta elocuente que una institución de la presencia se vea tan interpelada a pensar la ausencia. Ausencias en los dos términos de la relación pedagógica, tanto en los alumnos como en los docentes, igualados por las ganas de no ir a la escuela.

¿Qué problema se expresa en la escuela? El cambio de época. La escuela es una sinécdoque de la sociedad. Los educadores somos contemporáneos de ese cambio. Tenemos una experiencia actual pero cargamos la inercia de lo conocido. Una perseverancia de la historia que no logra encuadrar las situaciones nuevas que desbordan de los antiguos parámetros.

Si lo inesperado que irrumpe en la escuela, lejos de ser un motivo de huida deviene en la antesala de la creación, el mundo escolar se amplía. Si el cambio de las situaciones conocidas, por el contrario, activa fuerzas reactivas, la vida escolar tiene el sufrimiento institucional asegurado.

Este libro propone un recorrido por la actualidad escolar con el compromiso de que la comunidad educativa se fortalezca. La idea no es sumar un diagnóstico más a los muchos existentes sino asumir el desafío de que la potencia de la escuela pueda desplegarse.

 ¿Cómo vivir juntos? La pregunta de la escuela contemporánea 2015, Eduvim, Córdoba

PERFIL

Marcela Martínez

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Es socióloga, UBA. Es coordinadora de la Especialización en Ciencias Sociales del Programa Nuestra Escuela. Investigadora en el Programa Unidad de Saber Juvenil Aplicado, Unsam. Docente en la Diplomatura en Gestión Educativa en Flacso. Profesora en Gestión de Proyectos Sociales en Caicyt Conicet y capacita equipos de conducción del nivel medio en cepa. Brinda conferencias en diferentes lugares del país y es docente en el nivel medio y universitario.

 


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