El posconflicto será una oportunidad para la ciencia, pues los investigadores podrán acceder a zonas de alto valor científico, ubicadas en lugares controlados por grupos armados ilegales.

En la actualidad, los expertos en Colombia realizan sus labores en pequeñas salidas de campo, comparables con las que hacía Alexander von Humboldt hace dos siglos. Sin embargo, estas apenas dan tiempo para indagar sobre qué hay, mas no para investigar a fondo el lugar, porque no hay garantías en cuanto a seguridad.

Esta es una de las principales conclusiones del panel “Biodiversidad en el posconflicto, retos y oportunidades”, realizado hoy en el auditorio del Instituto de Ciencias Naturales de la U.N.

Uno de los invitados fue Carlos Mejía, profesor de biología en el Gimnasio Moderno y exprofesor de la Universidad de los Andes, quien afirmó que el posconflicto es una oportunidad, pero que se encuentra llena de posibles trampas que habría que evitar.

“Lo importante es que los expertos podrían trabajar allí con más tranquilidad y establecer estaciones que duren años, porque hasta ahora se trabaja con pequeñas salidas de campo”, amplió.

No obstante, en su opinión, así como a los científicos se les brindaría acceso a ciertos sitios considerados peligrosos, también se abriría la posibilidad de la colonización de dichos lugares.

“Habría que encontrar un equilibrio entre la oportunidad que se le otorga a la ciencia, la necesidad de tierra de mucha gente y de conservar el medioambiente, lo que representa un reto muy complicado”, advirtió.

Para el profesor Tomas León de Sicard, investigador del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la Universidad Nacional, la biodiversidad es importante porque está relacionada con las personas y los procesos que la mantienen, la conservan y la usan.

“Tales procesos son principalmente de tipo agrícola y en estos tienen una incidencia muy importante los agricultores, que aún están invisibilizados”, afirmó.

Además, el profesor de la Universidad Nacional manifestó: “Si el país decidiera impulsar la agricultura ecológica, varios de los conflictos que históricamente ha afrontado el sector encontrarían soluciones, pues la agroecología incrementa el empleo y crea nuevos valores sociales. En definitiva, es una posibilidad para la paz”.

Germán Corzo, biólogo marino que trabaja en el Instituto Humboldt, recalcó que durante el posconflicto un lugar como la Serranía de San Lucas, que en este momento es considerada como área de reserva, podría pasar a ser un parque nacional o regional.

“Bajo el supuesto de que ya no haya confrontación y que tenga lugar nuevamente gobernabilidad en el territorio, en dicha reserva se podría constituir el proyecto, al menos en algunas partes. Al respecto, hay un interés profundo del Sistema de Parques Nacionales, que está buscando este fin desde hace tiempo”, recalcó el biólogo del Instituto Humboldt.

Los expertos estuvieron de acuerdo en afirmar que en procesos de posconflicto es muy probable que haya migraciones masivas de personas y políticas que ahonden en generar desarrollo rural integral, las cuales pueden ser contrarias a los procesos de conservación de la biodiversidad.

Por lo tanto, es esencial que las políticas que hoy no llegan a los territorios cubran las necesidades en un escenario de posconflicto.

Agencia de Noticias – Universidad Nacional de Colombia


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