“No fuimos los estudiantes los que fuimos a la cocina de Zaldívar a firmar un acuerdo que hoy no da abasto. La gratuidad es una sola, y la queremos como se la merece cualquier país que garantice derechos: sin letra chica”, indicó Javiera Reyes.

Javiera Reyes, vicepresidenta de la Fech, rechazó la posibilidad de que los profesionales egresados financien parte de la gratuidad universitaria, como lo estaría analizando la División de Educación del Mineduc.

“Este lunes aparecieron filtrados en la prensa detalles de las alternativas que manejaría el ministerio de Educación para ejecutar la gratuidad universitaria. Entre ellos, se destaca una idea que, de ser cierta. afectaría directamente al espíritu de la educación como un derecho social: el pago de un impuesto por parte de los profesionales egresados”, señaló Reyes.

“En la práctica, el impuesto al egresado significaría que los estudiantes seguirían siendo los financistas de su educación, lo que dista del entendimiento de la misma como un derecho social, por lo que llevamos años luchando como movimiento estudiantil. Porque si algo hemos logrado instalar entre las necesidades de Chile, es que el Estado, con las platas del Fisco recaudadas mediante impuesto a las grandes empresas, al capital, es el que debe asumir la formación de sus ciudadanos”, agregó.

Por último, la dirigente estudiantil criticó que no son los estudiantes los que deben pagar los errores de cálculo de la reforma tributaria. Esto, debido a que la publicación dada a conocer por La Tercera señala que la medida se debería a que la plata no alcanzaría para financiar el 100% la gratuidad.

“De las razones esgrimidas, según el diario La Tercera, se interpreta que la idea del impuesto al egresado respondería a que el dinero disponible por la cartera no alcanza. En esto debemos ser claros: no somos los estudiantes, legítimos aspirantes a la gratuidad, quienes debemos pagar los malos cálculos de la reforma tributaria, que se hizo precisamente para financiar la reforma. Porque no fuimos los estudiantes los que fuimos a la cocina de Zaldívar a firmar un acuerdo que hoy no da abasto. La gratuidad es una sola, y la queremos como se la merece cualquier país que garantice derechos: sin letra chica. Sólo con esa claridad programática, y con unidad detrás de esa idea, saldremos a la calle a conquistar una reforma en los términos del movimiento social”, cerró Javiera Reyes.

El Dinamo


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