Nueve meses pasaron desde que desaparecieron 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa, Guerrero, aquella noche de Iguala. Sus padres han llevado la denuncia por todo el mundo, pero para el Gobierno mexicano la “verdad histórica” es que los normalistas fueron asesinados y quemados entre el 25 y 26 de septiembre de 2014. Padres y expertos admiten que hoy, a nueve meses de la tragedia, el movimiento se ha desgastado y el olvido se ha ido imponiendo, algo a lo que apostaron las autoridades desde el principio, pero también dejan en claro que no detendrán su lucha.

Después de las marchas multitudinarias que se registraron los meses posteriores a la desaparición de los normalistas, la del 26 de mayo pasado, en la que se recordaron los ocho meses de su ausencia, en la capital del país se congregaron alrededor de unas 500 personas para movilizarse del Ángel de la Independencia al mitin del Hemiciclo a Juárez en la Alameda Central. Los participantes salieron de cuatro puntos distintos del Distrito Federal, de donde partieron contingentes de entre 150 y 200 manifestantes. Ahí, ante los asistentes –la mayoría jóvenes–, los familiares de los estudiantes pidieron: “No nos dejen solos”.

Esa misma petición la reiteraron padres de los jóvenes y representantes de organizaciones de derechos humanos, quienes definieron como un reto, el no dejar que el Estado logré que el movimiento desaparezca.

“Sí es menos la gente que va a las manifestaciones, pero para nosotros es un asunto que no se ha resuelto y no vamos a parar hasta que aparezcan los muchachos, así seamos al final nada más los papás los que nos movilicemos, nosotros vamos a seguir”, dijo a SinEmbargo Felipe de la Cruz Sandoval, vocero de los familiares de los jóvenes desaparecidos.

Posteriormente, en un foro realizado en Guerrero aseguró que la próxima semana los forenses argentinos que colaboran en las investigaciones, les darán a conocer los resultados de los restos incinerados encontrados por elementos de la Procuraduría General de la República (PGR) en el basurero de Cocula y que fueron a enviados a la Universidad de Innsbruck, en Austria.

Para Clemente Rodríguez Moreno, padre de Cristian Alfonso Rodríguez, el movimiento por los normalistas desaparecidos no está acabado, a pesar de los esfuerzos del Gobierno federal por desmantelarlo.

“Digamos que sí lo disminuyó, pero en una pequeña parte. Todavía hay mucha gente que está con nosotros. Mañana [hoy] en la marcha le vamos a demostrar al Gobierno que todavía no estamos derrotados, nunca nos va a derrotar”, afirmó.

Rodríguez Moreno indicó que en la marcha del mes pasado en el Distrito Federal, la estrategia de salir desde distintos puntos, no fue la más adecuada. Al final los manifestantes se dispersaron.

“Ahora todos nos vamos a concentrar en un punto, creo que será en el Ángel [de la Independencia]. Ya nos confirmaron maestros y estudiantes que van a participar, vamos a ver. Acá en Ayotzinapa ya están llegando organizaciones, ahorita están dos de Estados Unidos. Tenemos mucho apoyo de allá”, expuso.

El padre de Cristian explicó que el movimiento se desgastó porque algunas organizaciones que apoyaban a los padres “peleaban” por distintas causas y por sus beneficios, mientras el Gobierno federal se mantuvo callado y dejó pasar el tiempo.

Pero dijo, a pesar de que el movimiento haya disminuido, los padres lucharán hasta encontrar a los normalistas.

“Nosotros sabemos que el Ejército participó, él se los llevó. Se le esta viniendo abajo su teatro al Gobierno, que no quiere que se sepa la verdad, porque cuando se sepa, pueden caer políticos involucrados. A eso le tiene miedo el Gobierno federal”, agregó.

“Por una parte es normal que el movimiento se haya desgastado, lamentablemente este tipo de cuestiones suceden. Esa era la apuesta que había hecho el Estado Mexicano y es lamentable que haya funcionado hasta el día de hoy. Lo que cabe decir es que quienes estamos involucrados en estos temas vamos a reagruparnos y a ver cómo empezamos a planear los temas de justicia y reparación de daño no sólo con Ayotzinapa sino con otros más”, indicó Perseo Quiroz Rendón, director Ejecutivo de Amnistía Internacional México.

AYOTZINAPA: EL REFLEJO DE LOS ABUSOS

El miércoles, el juez español Baltasar Garzón Real sostuvo durante una breve visita a México que era “una vergüenza para la humanidad” que no se la haya dado respuesta a los familiares luego de casi nueve meses de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa en el municipio de Iguala, Guerrero.

“Me he pronunciado varias veces sobre ese caso. Es una vergüenza para la humanidad que no haya todavía una respuesta contundente desde el Estado, desde la justicia y, en definitiva, desde la comunidad en general”, consideró el jurista español que logró renombre internacional, luego de que el 16 de octubre de 1998 consiguiera que se decretara el arresto domiciliario en Londres, Inglaterra, de ex dictador chileno Augusto Pinochet. La instancia del juez Garzón en este caso, apoyado en el principio de Jurisdicción Universal, marcó un hito en el tratamiento penal de genocidas y autores de crímenes contra la humanidad.

Ayer, el Departamento de Estado de Estados Unidos denunció en su informe anual sobre la situación de los Derechos Humanos en el mundo que la desaparición de los 43 estudiantes y la ejecución de 22 civiles en Tlatlaya, estado de México, el 30 de junio del año pasado, son casos que empañan la imagen del país porque reflejan los “abusos” del crimen organizado, las fuerzas policiacas y militares.

Édgar Cortez Morales, investigador del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), uno de los grupos que integra la red de organizaciones que llevaron el expediente de Ayotzinapa a instancias internacionales, consideró que el Gobierno federal no sólo le apostó al desgaste del movimiento sino que también perdió la oportunidad para recuperar la credibilidad en sus instituciones y para legitimarse ante la ciudadanía.

“A eso le está apostando el Gobierno [al desgaste] pero todavía hay un conjunto de acciones que se verán por parte de otras organizaciones como el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GEI) –que rinde su informe el lunes. Se verán muchas acciones cruciales para Ayotzinapa”, aseguró.

Afirmó que el informe del GEI podría revelar nuevos elementos sobre el caso que obliguen a la PGR a abrir nuevas líneas de investigación.

Reconoció que hay expedientes como el del activista Rosendo Radilla, detenido en 1974 en un cuartel militar y cuyo caso tardó 30 años en reconocerse por las autoridades como desaparición forzada, pero “claro que en el caso de los estudiantes no podemos esperar tanto porque es la muestra más clara de indignación social y la muestra fueron las grandes movilizaciones del año pasado”, expuso.

LOS 9 MESES

Para este viernes se tiene programadas distintas marchas y manifestaciones en apoyo a los familiares de los desaparecidos. En la capital del país se realizará una marcha a las 16:00 horas que partirá del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino.

La convocatoria también incluye una jornada cultural de 43 horas, que inicia este viernes a las 19:00 y se desarrollará durante los próximos 27 y 28 de junio.

Sin Embargo


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