Una multitud se agolpa en el salón comedor de El marplatense, esos cinco vagones plateados donde por un amanecer convivieron Evo Morales, Diego Maradona y Emir Kusturica, y que bajo el título de “El tren del ALBA” se volvieron en la mejor metáfora para llenar de épica una cumbre que marcará la historia de nuestra región. Este 5 de noviembre se cumplen 10 años desde la IV Cumbre de las Américas, que sin dudas ha terminado significando mucho más que el rechazo al ALCA. Podría afirmarse que constituyó un antes y un después, el prólogo de un proceso de integración regional único en la historia de América Latina. teleSUR

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