Seis nuevas drogas contra males cardíacos, entre ellos las arritmias,  comenzarán a ser analizadas en el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso (CINV). Investigación será dirigida por Luis G. Cuello, biofísico venezolano y profesor de  Texas Tech University Health Sciences Center (TTUHSC).

Los medicamentos que serán estudiados, ya han sido aprobados para otros usos por la Food and Drugs Administration norteamericana, FDA, hecho que imprime optimismo en los investigadores, puesto que garantiza la seguridad de su aplicación en seres humanos.

Estos fármacos fueron descubiertos por Cuello, junto al doctor Guillermo Altenberg, ambos profesores del departamento de Fisiología Molecular en la TTUHSC .

Por medio de técnicas como la cristalografía, que permite obtener imágenes de moléculas para luego “generar películas de alta resolución”, Cuello busca ayudar a la generación de tratamientos más específicos y que no generen efectos adversos, labores que realizará con apoyo del doctor Carlos González, del CINV.

“Contribuir a corregir arritmias y otros problemas cardíacos es de gran importancia, ya que estas patologías afectan a la población mundial cada vez con más frecuencia. Y por ello, esta alianza con CINV, forjada hace varios años, constituye un bello esfuerzo multilateral. En este caso particular, nuestro objetivo es realizar una caracterización sistemática de cómo funcionan estos fármacos”, explica Cuello.

El biofísico visitó recientemente Chile para participar de la I Jornada Invernal de Neurociencia, que se realizó en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valparaíso. La actividad, dirigida a estudiantes de pregrado e interesados en perfeccionar sus estudios en neurociencia, buscó generar espacios de interacción con alumnos y conocer los últimos avances en este ámbito científico. En la oportunidad, Cuello se reunió con alumnos de postgrado, abordando aspectos teóricos de canales iónicos y estructuras de proteínas de membrana, así como temas prácticos sobre técnicas de avanzada.

EFECTOS COLATERALES

Según explica el científico venezolano, el problema actual de muchas drogas son sus efectos colaterales. Y esto se debe a que las moléculas terapéuticas no son específicas.

“Un ataque cardíaco o una angina de pecho pueden estar relacionados con mutaciones genéticas, o en las moléculas que yo estudio. De hecho, los canales de potasio pueden definir el comportamiento de las células cardíacas. Por tanto, si nosotros sabemos cuál es la estructura atómica de una molécula, podemos desarrollar una droga inteligente que interactué de la manera correcta”, remarca.

El investigador explica que estas mutaciones genéticas pueden estar silentes en el corazón, sin ocasionar daño, hasta que de pronto se expresan, por ejemplo, realizando ejercicio de forma excesiva. Estos casos pueden extrapolarse a lo que sucedió con el ex piloto Carlo de Gavardo, quien falleció recientemente producto de un infarto cardíaco, situación que fue calificada como “muerte súbita” por médicos del Hospital El Carmen de Maipú.

“Antes se pensaba que la muerte súbita era una afección que solo se daba en los niños, pero actualmente, ya se sabe que también puede afectar a los adultos. Esto puede relacionarse a ciertas mutaciones en canales iónicos, que deben seguir estudiándose. Dicha información puede ser de gran ayuda para los médicos, al identificar cómo funcionan estos marcadores genéticos, o conocer por ejemplo, si existen grupos étnicos con mayor predisposición”, señala.

En esta misma área, también se están realizando colaboraciones  entre el CINV, el doctor Cuello y otros laboratorios estadounidenses.

Carlos González  explica que trabajará  con el científico Héctor Baraja, actualmente radicado en Estados Unidos, y quien es reconocido a nivel mundial por sus investigaciones, en la detección de genes y mutaciones relacionada no solo con muerte súbita y problemas cardíacos, sino también de otras enfermedades.

“El doctor Barajas estudiará los aspectos genéticos, el doctor Cuello los aspectos de dinámica estructural y yo la parte de función. Esto permitirá generar protocolos para enseñar a los médicos a detectar síndromes de forma más efectiva”, explica el científico de CINV.

ACTIVA COLABORACIÓN

Casado con una cristalógrafa con quien comparten los mismos intereses científicos y padre de una niña amante de la medicina, Cuello reconoce que su oficio y el estudio de canales iónicos “es un romance permanente”, una premisa que, asegura, también comparte el doctor Ramón Latorre, su colega y amigo, y director del CINV.

Su vínculo con este centro chileno se inició el 2004, a través de Carlos González, con quien se conocieron en la Universidad de Virginia, forjando desde entonces una gran amistad e interacciones en el campo de la biofísica.

Luego, el año 2011, el venezolano fue invitado por Latorre a dar una charla en Chile. “En esa primera visita, me pareció todo tan bello y poético, que me quedé enamorado de esa iniciativa chilena. Y desde entonces hemos mantenida viva esa colaboración con el centro y con Carlos González y Ramón Latorre.  Me impresionó la calidad de la ciencia que ahí se hace, así como la disciplina y el compromiso de los alumnos”, añade el venezolano.

Otro aspecto que destaca el investigador es la relación del centro con la ciudad porteña, promoviendo una apertura e integración de la comunidad con los espacios del CINV y la ciencia. Asimismo, destaca la presencia que el instituto ha adquirido en el campo de la biofísica mundial, y la interacción permanente  con otros centros de prestigio en diversos países. Por esta razón, su meta es seguir desarrollando alianzas en conjunto.

La Nación

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