La desigualdad e impunidad son las principales causas para que en Honduras se registren masacres como las ocurridas en las últimas horas, en Choloma, Cortés; y en Tegucigalpa, coincidieron investigadores de Centroamérica, en un encuentro realizado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

“Los asesinatos múltiples son la expresión pura de la desigualdad”, expresó el profesor e investigador del Departamento de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de El Salvador, Álvaro Artiga.

Indicó que la muerte prematura, la humillación y exclusión en las que Honduras, Nicaragua y Guatemala se encuentran, provocan lo que ahora se está viviendo en términos de violencia, principalmente en sectores de bajos recursos económicos.

Sin embargo, según este análisis, Panamá y Costa Rica destacan como los países con mayor estabilidad y ejercicio de ciudadanía, gracias a sus bajos índices de desigualdad y exclusión, además de tener una democracia estable que permite el desarrollo de la educación y economía.

De su lado, la jefa de la Escuela de Ciencias de la Psicología de la UNAH, Argentina Contreras Durón, afirmó que la descomposición social tiene que ver con las muertes colectivas que están ocurriendo en el país.

“Esto no es casualidad, porque no pueden estar ocurriendo casualidades tan seguidas”, señaló, explicando que se trata de conductas multicausales de quien perpetra estos hechos abominables.

Añadió que ese tipo de personas recurren a la violencia porque “cada día se va acrecentando el resentimiento social y eso es una forma de reaccionar agresivamente”. En tanto, su colega, René Centeno, manifestó que estos eventos generan paranoia en la población o son realizados para promover cambios estructurales.

“A nivel individual las personas que proceden de esta forma, que utilizan la violencia para sus fines, podríamos hablar fácilmente que son de personalidades psicopáticas y sociópatas, donde el fin justifica los medios, ya que hacen las cosas por poder o dinero”, describió.

La violencia tiene un propósito, y funciona porque tiene el fin de tener a la sociedad timorata “y el miedo es peligroso, porque a una parte de la población la paraliza o la dinamiza, pero también la vuelve violenta”.

Finalmente, la coordinadora de postgrados de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNAH, Mirna Flores, señaló que el fenómeno de las muertes masivas genera percepciones negativas en la seguridad y los logros del gobierno.

“La gente ve que cada día se ven expuestos a problemas de inseguridad personal, que se ve en las masacres ocurridas en Tegucigalpa y Choloma, esto impacta en la percepción de las personas”, expresó. Dijo que las masacres en sí están ligadas a la impunidad y desigualdad.

La Tribuna

 

Nueva masacre en Honduras

Un hombre y cinco de sus hijos fueron atacados por hombres armados en su vivienda la madrugada del sábado.

Honduras ha pasado una semana más violenta que de costumbre.

Un hombre y cinco de sus hijos fueron asesinados a tiros por desconocidos que ingresaron por la fuerza a su vivienda, la madrugada de ayer sábado, en el occidente de Honduras.

El múltiple crimen, que dejó a otros dos familiares heridos, se registró en la aldea Barrancos, del municipio de Nueva Frontera, departamento de Santa Bárbara (oeste), indicó a periodistas el portavoz de la Secretaría de Seguridad, Leonel Sauceda.

Según relatos de testigos, señaló el portavoz policial, las víctimas fueron atacadas por hombres armados, en un número no precisado, quienes ingresaron la madrugada del sábado a la residencia de las personas, cuando estas dormían.

Las víctimas mortales fueron identificadas como Joaquín Larios Guerra (57 años), y sus hijos: Yendis (20), Omar (19), Yamileth (12), Joaquín (10) y Enedilio Larios Urrea (5).

Los dos familiares heridos fueron ingresados en un hospital estatal de la zona donde reciben asistencia médica, aunque no se ahondó en la gravedad de sus lesiones.

Los heridos fueron identificados como María Luisa Urrea, madre de los cinco jóvenes asesinados, y su otro hijo, Jervin Larios Urrea.

Semana violenta

Esta es la tercera masacre de la semana en el país centroamericano, que a diario registra un promedio de catorce homicidios, según cifras oficiales.

La primera ocurrió el pasado 24 de noviembre cuando supuestos pandilleros asesinaron a tiros a ocho empleados del transporte en una estación de autobuses en la ciudad de Choloma, por causas aún desconocidas.

Un día después, en una barriada de la capital hondureña, supuestos pandilleros asesinaron a seis hombres y una mujer, a quienes sacaron por la fuerza de sus viviendas.

Las dos matanzas son atribuidas por el Gobierno de Honduras a enfrentamientos entre pandillas por la venta de drogas y otras diferencias.

Violencia no cesa

Mientras tanto, por la tarde de ayer fue encontrado muerto el enfermero de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF), Henry Marcial Matamoros, de 45 años, quien había sido secuestrado desde el pasado 25 de noviembre, informó una fuente oficial.

El cadáver del enfermero estaba enterrado en una zona montañosa de la aldea Yaguacire, en el extremo sur de Tegucigalpa, y fue hallado por un grupo de personas que recogía leña, indicó un portavoz de la Policía a medios locales.

Matamoros fue raptado, al parecer, por hombres desconocidos, cuando iba a visitar a una mujer enferma a inmediaciones de la aldea donde su cuerpo fue localizado.

Según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional, Honduras cerró 2014 con una tasa de 68 homicidios por cada 100,000 habitantes, pero en 2013 había sido de 79.

El presidente Juan Orlando Hernández, quien asumió en enero del 2014, desplegó los militares en refuerzo de la policía para tratar de disminuir los asesinatos, atribuidos siete de cada diez a los narcotraficantes que trasiegan droga desde Sudamérica hacia el mercado en Estados Unidos.

Asesinan a policía y sus hijos

Un suboficial de la Policía Nacional de Honduras y dos de sus hijos fueron asesinados ayer, en dos hechos de violencia que se registraron en Tegucigalpa y el sur del país, informó una fuente oficial.

Los hijos del suboficial de policía Santos Lorenzo Mendoza fueron asesinados en el departamento de Choluteca, en el sur del país, indicó la Policía hondureña.

Los dos hombres fueron atacados por unos desconocidos armados que trancaron el paso de su vehículo con otro automóvil, del cual se bajaron para dispararles.

Minutos después, en el extremo sur de Tegucigalpa, el suboficial de policía fue asesinado a tiros en una emboscada por desconocidos, señaló la Policía.

Hasta el momento las fuerzas de seguridad que investigan los crímenes no han determinado el móvil ni han identificado a los victimarios.

El viernes el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, aseguró que los asesinatos de quince personas en los últimos dos días en el país no quedarán impunes.

Asimismo, exhortó a los diputados a agilizar la aprobación de una Ley de Transporte que permitirá, entre otras cosas, regular el otorgamiento de permisos de operación de autobuses con el fin de mejorar la seguridad de los conductores y usuarios.

  • 68 homicidios por cada 100,000 habitantes fue la tasa de homicidios de Honduras en el 2014.
  • 79 homicidios por cada 100,000 habitantes fue en 2013.

 

El Nuevo Diario

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