Desde 1993 Ignacio Mantilla Prada ha ocupado diversos cargos académicos y administrativos en la Universidad Nacional de la que es rector hace tres años. Con 31 años de experiencia laboral en el sector público, el matemático habló con El Espectador de la Ley ‘Pro Estampilla Universidad Nacional’, la infraestructura del campus y la autonomía universitaria entre otros temas. (Vea a los demás candidatos en: Elija al rector de la Universidad Nacional)

¿Por qué lanzarse a un segundo periodo de rectoría?

Porque hay proyectos de trascendencia que debo continuar, en particular el de recuperación y modernización de nuestra infraestructura, el más ambicioso de los formulados en los últimos 50 años para la Universidad Nacional. Gracias a esta iniciativa la Universidad Nacional tendrá, por primera vez en su historia, un hospital universitario propio, que devuelva el esplendor de la escuela de Medicina, que se afectó desde el cierre del San Juan de Dios. La apertura de su primera fase está próxima y el proyecto de la segunda fase debe consolidarse. Mi liderazgo en este proyecto, que ha incluido la creación de la Corporación que lo administra, es indiscutible, pero ante todo esencial.

 ¿Sí llega a ser reelegido, cómo abordará el problema de la infraestructura del campus?

Cuando llegué hace tres años, yo mismo me encargué de mostrar el estado en que estaban los edificios de la Universidad y la infraestructura en Bogotá. También evidencié que había un descuido de varias décadas porque no se había hecho nada para conservar las edificaciones. Hay que tener en cuenta que esto sucede principalmente en Bogotá. Otras sedes no tienen ese problema. Ahora nosotros tenemos el proyecto más ambicioso de los últimos cincuenta años en términos de infraestructura, de eso no cabe la menor duda. Yo mismo he hecho la misión para conseguir los recursos para poderlo llevar a cabo. Por eso por primera vez un rector va al Congreso y propone una Ley que se conoce como  ‘Estampilla Pro Universidad Nacional de Colombia’, que el mismo presidente Santos vino a la Universidad Nacional a firmarla en 2013. Hay cosas que ya son evidentes y que las personas pueden apreciar cuando caminan por el Campus Bogotá y notan que algo está pasando.

 La Internacionalización del campus y de sus estudiantes es vital para una universidad de talla mundial. ¿Cuál es su estrategia en este sentido?
Entre el año 2009 y 2012 hubo 140 estudiantes extranjeros que vinieron a Colombia. Desde que asumí la rectoría –sin contar este año-  hemos tenido 938 estudiantes que han venido formalmente,  es decir que se les ha abierto una historia académica. Hemos suscrito un número de convenios importantes con países con los que antes no teníamos ninguna relación académica como Corea o Turquía, para mencionar algunos.

 Y ¿a nivel Latinoamericano?

En conferencias de rectores hemos asumido un liderazgo de medición de nuestras universidades latinoamericanas con  indicadores que no sean únicamente los anglosajones, que usan los rankings internacionales. Estamos tratando de crear un espacio latinoamericano que incluya a  la Universidad de Sao Paulo, la Universidad de  Buenos Aires, la Universidad Autónoma de México, la Universidad Santiago de Chile. La idea es que  podamos tener un programa similar al que tiene Europa con Erasmus dónde haya movilidad, reconocimiento de títulos, titulación conjunta y además conformación de grupos conjuntos. Sumado a todo ello hemos tenido cosas muy importantes. Dos ejemplos: se ha constituido el Centro de Excelencia en Ciencias Marinas (Cemarín) con varias universidades del país y de Alemania. Además vamos a tener dos laboratorios Max Planck, la sociedad científica que ha patrocinado a 18 Premios Nobel, es decir,  estamos entramos a las grandes ligas con este tipo de investigación.

¿Cómo piensa conseguir más recursos para la Universidad?

La estampilla es un mecanismo que nos va a permitir unos recursos para inversión, que ni siquiera son todos suficientes  pero además tenemos el hueco del funcionamiento de la Universidad y para eso no tenemos recursos nuevos. Sin embargo la rectoría tiene que hacer gestión y ser propositiva, nosotros creemos que el incremento del 04% a un punto del CREE (Impuesto sobre la renta para la equidad), va a proveer unos recursos muy importantes. Tenemos que presentarle al ministerio de Educación una propuesta para el manejo de dichos recursos privilegiando las universidades de excelencia que sé que merece este país, que deben ser tres o cuatro,  que deben tener una vocación distinta para formar en un alto nivel los doctores . La U. Nacional tienen en un 40% la formación doctoral, entonces, con unas fórmulas que nos permitan tener funcionamiento, está la posibilidad de acudir a las nuevas estrategias que el gobierno ha implementado en programas como ser pilo paga, en programas que tenemos en lugares como San Andrés, Tumaco y Leticia.

Las sedes de frontera ha sido una apuesta crucial durante su gestión. ¿Cómo va a seguir fortaleciéndolas?

Este semestre se abrió la sede Tumaco que cuenta con 51 estudiantes y estamos muy contentos con ese programa. Estudiantes que son de admisión especial porque  no tendrían la posibilidad de tener una beca compitiendo en las mismas condiciones del resto del país. Pueden tener una beca  mediante un mecanismo que le estamos proponiendo al Ministerio que les permita sostenerse cuando vengan a las sedes andinas.  Debemos ser capaces de duplicar en las sedes de frontera la cuota que hay para los muchachos que incidan en la formación institucional.

Algunos proponen modificar el examen de admisión. ¿Usted qué opina?

La Universidad es dinámica, es flexible y está en permanente proceso de autoevaluación. Para el examen de admisión se tomó una decisión en los diagnósticos y en los análisis que se tenían. Pienso que el examen es mucho mejor que antes, los mejores puntajes que antes lograban un cupo en la Universidad hoy también lo logran, no hay ningún problema. Lo que se hizo en la Universidad fue que a aquellos muchachos que tenían buen puntaje pero no el suficiente para la carrera que habían elegido, les dimos la posibilidad de ingresar a otra carrera en la que sí les sirviera el puntaje. Entonces de alguna manera lo que estamos haciendo es permitiendo que los estudiantes tengan no sólo una opción sino hasta tres. Además hay que tener en cuenta que  lo primero que hoy en día  escoge el muchacho cuando se presenta a la U. Nacional es la sede en la que quiere estudiar. Permanente estamos analizando o corrigiendo.

 Miembros del campus universitario han manifestado temor al caminar por las instalaciones sobre todo en horas de la noche por la falta de iluminación en algunas zonas. ¿Cuál es el panorama y cuáles son las medidas que usted adoptaría?

Eso no es en toda la Universidad sino en Bogotá, principalmente. Aquí estamos teniendo tres poblaciones: la del microtráfico, la de los vendedores ambulantes tradicionales  que se involucran en las ventas para ayudarse de alguna manera, y la de los estudiantes. Hemos abordado la tercera y hemos pasado de 800 a 4000 apoyos para un bono alimentario de esos estudiantes y les estamos ofreciendo posibilidades de hacer trabajos más académicos como monitores en las bibliotecas para que no se dediquen a las ventas. Hace 30 años no teníamos un comedor central y otras 30 cafeterías que hemos restaurado y hemos puesto al servicio de la comunidad para que haya una oferta de alimentos en el campus universitario.

 Hablemos un poco más de la estampilla pro U. Nacional…

El proyecto de estampilla pro Universidad Nacional, que concluyó con una Ley de la República aprobada, debe ahora liderarse para el recaudo, la transferencia y la ejecución, priorizando los proyectos que deben desarrollarse en cada sede. Pero vienen tramitándose otros, que no pueden frenarse y que seguramente concluirán en leyes nuevas.

¿En términos académicos que transformaciones está haciendo su administración?

Debe consolidarse una reforma académico-administrativa plasmada en acuerdos que yo he propuesto: nuevos estatutos, tanto profesoral como disciplinario ya aprobados; nuevo estatuto financiero y manual de convenios y contratos, también ya aprobados;  avance de nuevo estatuto de personal administrativo y, muy importante, concluir y consolidar la reforma académica que viene implementándose en la Universidad Nacional la cual he formulado, incluso desde antes de ser rector. Dar estabilidad a ambiciosos programas como los de internacionalización y la puesta en marcha de convenios de movilidad académica, doble titulación y titulación conjunta con universidades del exterior.

Así podría seguir mencionando otros, pero estos ejemplos muestran la importancia de tener continuidad. Mi proyecto de dirección, presentado hace tres años, ha sido tan exitoso, que su desarrollo ha ido adquiriendo dimensiones que motivan a estar tres años más.
 ¿Cuál cree que es el papel  de la Universidad Nacional en el posconflicto?
Desde cuando se inició el proceso de paz la U.Nacional, bajo mi orientación, se adelantó con gran visión para protagonizar y hacer real su participación mediadora. Creamos el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz. Fue así como iniciamos, junto con Naciones Unidas, una tarea esencial: la organización de los foros temáticos gracias a los cuales se dio participación amplia y fue recogida y compilada toda esta información resultante en los documentos que enviamos a la mesa de conversaciones en La Habana.

La Universidad Nacional tiene la confianza del gobierno y de las Farc para adelantar labores que contribuyen a mejorar el diálogo, pero además, y es lo más importante, se ha ganado la confianza de la sociedad para que lo haga, pues es garantía de transparencia y objetividad.

Ahora hemos empezado una red de universidades comprometidas con el proceso, inicialmente la hemos constituido con la U. Externado, U. Andes, U. Javeriana y U. Nacional.

La Universidad Nacional, las regiones y el posconflicto…

Los anteriores antecedentes dan fe de mi real compromiso y capacidad para hacer visible y ejercer el papel de la Universidad, como asesora del Estado. En una etapa de posconflicto o posacuerdo, la Universidad iluminará en las regiones con su inteligencia, todos los ámbitos a través de la reflexión ilustrada y académica y aportará sus saberes para que las víctimas puedan, en efecto, conocer y disfrutar los beneficios de la paz.  A manera de ejemplo, las Facultades de Ciencias Agrarias y Veterinaria, asesorarán para potenciar la capacidad agroalimentaria, agroindustrial, agraria, veterinaria de las regiones que han sido azotadas por el conflicto. Las Facultades del área de salud podrán brindar acompañamiento a víctimas. La influencia esencial de la Universidad será, sin embargo, facilitar el mayor factor de equidad: la educación, que en una era de posconflicto podrá materializarse en el país, brindando formación de calidad a los jóvenes colombianos que han sido segregados, con maestros mejor formados. La Universidad como cabeza natural que debe jalonar el sistema de educación colombiano, trabajará con el gobierno, para que la calidad y cobertura sean reales en todas las regiones.

¿Cómo se ha liderado la autonomía durante los años que lleva de gestión?

El concepto de autonomía es inherente al concepto de universidad. Pero en la Universidad Nacional, con la implementación de la reforma académica, que yo mismo he liderado, este concepto se ha extendido al alumno (estudiantes) y al maestro (profesores). Es así como hoy, la autonomía universitaria se reconoce en la persona y se amplía: el estudiante es autónomo para elegir libre, pero responsablemente, una ruta de formación acorde con sus intereses, capacidades y expectativas. El profesor ejerce su libertad de cátedra y es autónomo para desarrollar.
 ¿Qué propuesta tomaría de otros programas de los candidatos que se lanzaron a la rectoría?
En la tarea de reformar el Estatuto General de la Universidad, incluiría la propuesta que hace Jorge Hernán Cárdenas, de crear una eventual “Vicerrectoría de Bienestar” y un cambio de nombre para las actuales Vicerrectorías de Sede por “Rectorías de Sede”, pero perfeccionando la propuesta, ya que no se debe limitar a un simple cambio de nombre.

 ¿Por qué votar por usted?

Sobre lo construido por la Universidad Nacional de Colombia a lo largo de casi siglo y medio, he tenido el privilegio de dirigir esta extraordinaria institución durante los últimos tres años, enfrentando retos y desafíos cotidianos: algunos urgentes, otros importantes y muchos con ambas características. Ofrezco mi mejor y más confiable carta de presentación para mi candidatura para la rectoría en el período 2015–2018: mi trayectoria académica, mi experiencia, mi capacidad parar conformar equipos competentes de dirección y mi liderazgo para llevar a cabo reformas estructurales, guiado permanentemente por el principio de la autonomía responsable y la gestión que he realizado como rector, con el apoyo de un equipo de grandes cualidades que ha podido trabajar con autonomía, incentivando el trabajo de calidad y realizando una gestión de fomento y acompañamiento antes que de control y fiscalización. Equipo en el que confluyen personas que han pensado en proyectos de dirección de la Universidad y en las que prima el interés institucional, por encima de ambiciones personales.
Entonces le apuesta a la continuidad…
Naturalmente, no podría tener apoyo o credibilidad alguna mi programa o propuesta si éste  no ofreciera continuidad a las tareas iniciadas en este período.  Es por esto que los frentes de trabajo que se proponen son los que recogen toda mi gestión, con el único objetivo de consolidar la Universidad Nacional de Colombia como una institución de excelencia, con reconocimiento internacional. La formulación del Plan de Desarrollo 2015–2018, labor que se emprenderá este año, deberá contener entonces las metas que permitan alcanzar o consolidar la excelencia.

 

Fuente: El Espectador


Volver